Por mucho que ladren los socios del Gobierno ninguno quiere morder la legislatura y enfrentarse a las urnas. Quien más quien menos perdería un puñado de escaños. Y, lo peor, les aterra perder el chollo de mangonear y exprimir a Sánchez; pero, sobre todo, enfrentarse a un posible Gobierno del PP.
Son conscientes de que el vendaval de la corrupción les golpea por ser cómplices de los incontables escándalos y de la ingobernabilidad de la coalición. De ahí, el amago de ERC, Bildu y Bng de formar una “gran coalición plurinacional” de extrema izquierda para aparentar que rechazan las corruptelas del Gobierno. Pero no es más que una patraña.
Mientras, Yolanda Díaz se esfuerza en mantener al Gobierno por la cuenta que le trae. Pero se trata sólo del canto de un cisne que teme quedarse en la calle cuando pierda su vicepresidencia. Rufián busca erigirse en el cabeza de lista de esa improbable “coalición”, pero nadie quiere a un macarra de líder y ERC ya le ha bajado los humos. Otro que sin Sánchez en La Moncloa se vería obligado a “exiliarse” en Cataluña y perder su protagonismo fanfarrón y sus muchos privilegios como diputado. Y Bildu aparenta apoyar esa posible coalición, pero prefiere mantener su apoyo a Sánchez y en las próximas elecciones convertirse en el principal partido vasco, pues el PNV se desmorona por su ambigüedad e irrelevancia. Aitor Esteban ya ha reconocido su pánico a que la izquierda bloquee la legislatura. Y, también por la derecha, Puigdemont espera terminar de exprimir a Sánchez antes de tumbarlo para siempre.
Se trata, en realidad, de salvar la cara ante el desmoronamiento del Gobierno de Sánchez. Pero todos los socios de la coalición quieren aprovechar “el tiempo que queda” para obtener beneficios y prepararse para la batalla final ante las urnas. Y Sánchez lo sabe, como comprobó en el pleno sobre la corrupción. Criticaron con dureza al presidente. Pero ninguno se desmarcó de verdad. Porque ninguno quiere que se acabe el chollo de sacar hasta la hijuela al presidente.
En realidad, La Moncloa está detrás de esa coalición de extrema izquierda, pero con vistas a las elecciones generales de 2027. Por su desplome, el PSOE necesita muchos escaños para permanecer en el Gobierno. Y tras el fiasco de Sumar, un frente de izquierdas obtendría más asientos en el Hemiciclo. La maniobra permite que ERC, Bildu y el BNG aparenten desmarcarse del Gobierno. Pero en realidad buscan esa coalición de extrema izquierda para asegurar que en las próximas elecciones Sánchez permanezca en La Moncloa y evitar una victoria de la derecha.