Economía

Trump y Von der Leyen se reunirán el domingo para tratar el acuerdo comercial

(Foto: EFE/ Kent Nishimura).

ESCOCIA

EL IMPARCIAL/Efe | Viernes 25 de julio de 2025
El Gobierno de Trump insiste en mantener los aranceles en el 30% mientras Bruselas trata de rebajarlos al 15%.

El presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró este viernes que hay "un 50 % de posibilidades, o menos" de lograr un pacto comercial con la Unión Europea (UE) antes de que expire, el próximo 1 de agosto, el plazo dado por Washington para empezar a aplicar aranceles del 30 % a las importaciones europeas.

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, se verá el domingo en Escocia con el presidente de Estados Unidos para debatir sobre las relaciones comerciales transatlánticas. "Tras una buena llamada con el presidente de Estados Unidos, hemos acordado reunirnos en Escocia el domingo para debatir las relaciones comerciales transatlánticas y cómo podemos mantenerlas fuertes", escribió la política en redes sociales.

La UE y Estados Unidos se encuentran en una recta final crítica para evitar una nueva escalada comercial. A una semana del plazo límite del 1 de agosto, Washington mantiene su intención de aplicar un arancel general del 30 % a todas las importaciones europeas, una decisión impulsada directamente desde la Casa Blanca como parte de la renovada estrategia proteccionista. En respuesta, Bruselas propone un marco común que rebaje la tasa al 15 %, alineado con el acuerdo firmado recientemente entre EE. UU. y Japón.

Las negociaciones, lideradas por el vicepresidente de la Comisión Europea Maros Šefčovič y por el secretario de Comercio estadounidense, han avanzado en aspectos técnicos, pero siguen atascadas en sectores clave como el acero, los semiconductores y la industria automovilística. Según fuentes diplomáticas, el acuerdo técnico podría cerrarse “en cuestión de días”, pero aún depende de una validación política por parte de Washington.

Dos modelos comerciales enfrentados

El punto de fricción no es solo arancelario, sino también ideológico. Mientras la UE defiende un enfoque multilateral y predictivo, Trump insiste en negociaciones bilaterales duras, con aranceles como palanca de presión. La estrategia estadounidense pretende no solo proteger a sectores industriales sensibles, sino también mostrar fortaleza económica en un año electoral clave.

Actualmente, EEUU ya impone tasas del 25 % a los automóviles europeos, del 50 % al acero y un 10–15 % adicional a productos agrícolas y de lujo. El nuevo paquete, de entrar en vigor el 1 de agosto, supondría un incremento generalizado al 30 %, afectando a más de 180.000 millones de euros en exportaciones europeas.

La respuesta europea: firmeza y presión estructurada

Ante el riesgo de ruptura, Bruselas ha aprobado esta semana un paquete de contramedidas comerciales valorado en 93.000 millones de euros, que se activaría el 7 de agosto si no hay pacto. Esta medida, calificada por el ministro alemán de Finanzas como “la única manera de proteger la credibilidad del mercado único”, incluiría represalias sobre productos agrícolas, tecnología y bienes de consumo estadounidenses.

La Comisión también ha puesto sobre la mesa el uso del Instrumento Anticoacción (ACI), que permitiría a la UE adoptar sanciones inmediatas sin necesidad de pasar por la OMC. Además, los Estados miembros han cerrado filas, con una inusual unidad entre París, Berlín, Roma y Madrid.

Posibles efectos económicos

El impacto económico de un fracaso en las negociaciones sería considerable. Según cálculos del BCE, una guerra comercial abierta podría reducir en 0,5 puntos porcentuales el crecimiento de la eurozona en 2025, e impulsar la inflación en hasta 0,7 % adicional, especialmente en sectores de bienes intermedios, automoción y energía.

Por su parte, los mercados han reaccionado con volatilidad: mientras el índice europeo EuroStoxx 50 subió un 1,2 % tras conocerse la propuesta del 15 % de Bruselas, el sector automotriz cayó un 2,8 % ante el temor de represalias estadounidenses.

Todo parece depender ahora de una decisión de última hora en la Casa Blanca. El presidente Trump ha evitado comprometerse públicamente con el modelo del 15 %, aunque algunos asesores han señalado que “se estudia como una solución intermedia aceptable”. En paralelo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha convocado para el lunes una reunión extraordinaria del Colegio de Comisarios para evaluar posibles escenarios.

Las conversaciones arancelarias entre la UE y EEUU entran en una fase decisiva, con una diferencia crítica aún por salvar: 15 % frente al 30 %. El resultado no solo definirá el comercio transatlántico en los próximos años, sino que marcará el tono de la política económica internacional en un momento de creciente tensión geopolítica. Ambas partes parecen entender que un acuerdo es preferible al conflicto. Pero, como suele ocurrir, la última palabra será política.

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