Debate. Barcelona, 2025. 189 páginas. 17,90 €.
Por Alfredo Crespo Alcázar
En Venezuela. Ensayo sobre la descomposición, el periodista argentino José Natanson nos presenta una obra muy oportuna para comprender a todos los niveles (económico, político, social) la realidad del aludido país caribeño durante los últimos años. Con una excelente labor de contextualización, maneja siempre dos planos temporales íntimamente relacionados: por un lado, la época del chavismo y, por otro lado, la fase más reciente con Nicolás Maduro como actor principal. El autor no escribe transmitiendo lo que le han contado terceras voces. Por el contrario, conoce perfectamente el terreno. Igualmente, completa su trabajo con entrevistas a académicos, periodistas o activistas, dotando de mayor soltura a su exposición.
El panorama que nos traza resulta aterrador, con la consolidación e incremento de una serie de constantes, en forma de inseguridad y aumento de la pobreza, que ya emergieron durante el chavismo. En efecto, Venezuela ha visto como su PIB se ha reducido a una cuarta parte en cinco años, sin que ello obedezca a una guerra. Las repercusiones se perciben en la expulsión de amplios sectores sociales, con el consiguiente decrecimiento demográfico. Asimismo, como reflejó el Informe Bachelet, hay otras anomalías tangibles (muertes por enfermedades evitables como el sarampión, discrecionalidad en la distribución de la ayuda social).
En el interior del país se aprecian dos características: una economía petrolera lo que genera un estado rentista que otorga nula importancia a la rendición de cuentas y un autoritarismo caótico. En el escenario internacional, la Venezuela de Maduro se ha podido recuperar parcialmente del aislamiento gracias al soporte de naciones que rebaten la existencia de un orden liberal basado en valores y principios, tales como Rusia, Turquía, China o Irán: “El apoyo resultó clave para que Maduro pudiera sortear las sanciones en los momentos más difíciles de la crisis económica, y Teherán encontró en Caracas un aliado estratégico y un conveniente factor de provocación en su disputa con Estados Unidos” (págs. 60-61). No obstante, algunos gobiernos y figuras de la izquierda en América Latina sí han cuestionado lo que acontece en Venezuela, tal es el caso de Pepe Mujica quien calificó de dictadura lo que había en el país de Maduro.
Para José Natanson, hasta la muerte de Chávez Venezuela era una democracia, aunque recalca que durante su mandato, el inventor del socialismo del siglo XXI recurrió habitualmente a prácticas como utilizar en su beneficio todos los recursos estatales, amedrentar a la oposición y presionar a la prensa. El quiebre se produjo con Nicolás Maduro. Al respecto, en opinión del sociólogo Edgardo Lander “no tenía la legitimidad de Chávez ni su ascendente sobre los militares, de modo que resolvió este problema avanzando en un camino cada vez más autoritario” (p.99).
En este sentido, el modelo político venezolano actual es la Cuba castrista, lo que se traduce en que el régimen no sólo controla las instituciones, sino que también intenta penetrar en la vida privada de las personas, mediante el acoso a los familiares de los que se han exiliado. En íntima relación con este argumento, las Fuerzas Armadas han cobrado más espacio, adquiriendo elevadas cuotas de poder político y económico. Esta tendencia es contraria a lo que se ha percibido en la región a partir de la década de los 80s, cuando terminaron las sanguinarias dictaduras cívico-militares del cono sur.
En la eliminación de la democracia en Venezuela, el pistoletazo de salida lo constituyó no reconocer los resultados de las legislativas de 2015 que habían dado el triunfo a la oposición. La respuesta de Maduro se basó en dos pilares: la represión violenta y la unidad de su equipo de gobierno, consciente de que la pérdida del poder acarrearía procesos judiciales o el exilio en naciones poco atractivas como Rusia o Bielorrusia. El colapso, que no desaparición del Estado, se ha visto paliado sólo en parte por la dolarización de la economía, fenómeno que convive con la proliferación de actividades propias de la criminalidad organizada, en particular del narcotráfico y el tráfico de combustible que reducen el optimismo en cuanto al presente inmediato de esta mediática nación caribeña.