La presidenta de la Comunidad Autónoma madrileña ha abochornado a Salvador Illa, presidente de la Comunidad Autónoma catalana. En cifras reales incontrovertibles, resulta que Madrid aporta al sistema de financiación autonómica 7.975 millones de euros, mientras, a pesar del lloriqueo, Barcelona no pasó de los 2.666. Salvo Baleares, el resto de las Comunidades Autónomas recibieron cantidades considerables sin aportar nada. El prestigioso economista José Ignacio Goirigolzarri preside Fedea, la institución que ha hecho un riguroso estudio de la financiación autonómica en España.
Isabel Díaz Ayuso, en varias intervenciones contundentes, ha desbaratado las quejas catalanas y los reproches de Illa. Frente al caduco “España nos roba”, la presidenta de la Autonomía madrileña ha esgrimido una cifra que triplica a la catalana en cuanto a la aportación comunitaria al sistema de financiación vigente. La Generalidad, por cierto, gasta cerca de mil euros más per cápita al año que Ayuso. Eso acrecienta su deuda y también el déficit que ensombrece la economía catalana. La región no está infrafinanciada. Por el contrario, se sitúa por encima de la media autonómica.
Parece claro que, a la vista de las cifras que son tozudas, el problema se reduce a que el Gobierno de Madrid gestiona mejor que el Gobierno catalán. La Generalidad derrocha en gastos ideológicos, en embajadas pueriles y en proyectos utópicos. Isabel Díaz Ayuso, sin embargo, tiene los pies puestos sobre la realidad y ha convertido a Madrid en una de las regiones más prósperas de toda Europa.
Cataluña, en fin, dispone de 700 euros per cápita más que Madrid en sus ingresos. Salvador Illa administra unos ingresos de 3.799 en este renglón, mientras Madrid no pasa de los 3.120. ¿Por qué el déficit de Cataluña triplica al de Madrid? Por el gasto público desaforado. La gestión de Isabel Díaz Ayuso es austera, prudente y valerosa. La de Salvador Illa, desordenada.
La lección de Isabel Díaz Ayuso, abochornando a Salvador Illa, no tendrá el eco que se merece porque Pedro Sánchez está dispuesto a volcar toda la tierra que sea necesaria para emborronar la eficaz gestión que ha convertido a Ayuso en indiscutible líder nacional.