En un largo mensaje en la red social X, Abascal defiende "proteger", por un lado, los espacios públicos de prácticas ajenas a la cultura y la forma de vida españolas y, por otro, a los propios españoles "de quienes buscan imponer una ideología totalitaria, disfrazada a veces como religión".
En su opinión, el debate -suscitado ahora por la prohibición del Ayuntamiento murciano de Jumilla de celebrar actos religiosos, culturales o sociales en sus instalaciones deportivas, entre ellos los del colectivo musulmán de la ciudad- no es "sobre la libertad religiosa", como dice que pretenden los "cómplices de la invasión" o los "cobardes", sino sobre la "amenaza real de una ideología extremista, como es el islamismo".
Para el líder de Vox, cualquier persona que resida en España tiene "perfecto derecho a profesar su religión", pero no "a imponerla" o a defender "prácticas incompatibles" con las leyes españolas, entre las que menciona "la promoción de la guerra santa, usos que denigren a la mujer, la ablación genital femenina, la persecución de los homosexuales o el matrimonio infantil".