El diario La Razón, que con pulso firme dirige ese gran periodista que es Francisco Marhuenda, publica una información de Diego Rodríguez Veiga que ha tenido repercusión en las plataformas digitales.
Resulta que Pedro Sánchez dispone ya de 948 asesores que cuestan a los españoles, a través de los impuestos casi confiscatorios que padecemos, la friolera de 75 millones de euros. Los partidos políticos han asumido como función esencial el de las agencias de colocación. En las Administraciones municipales, autonómicas, provinciales y central, tanto el PSOE como el Partido Popular se esmeran en colocar, con suntuosos sueldos, a parientes, amiguetes y paniaguados. Se trata de un escándalo silenciado. La mayor parte de los asesores no asesoran nada. Se limitan a cobrar todos los meses unos honorarios pagados con el esfuerzo de la ciudadanía.
Pedro Sánchez, según la información de La Razón, ha llegado a la cumbre. Casi mil asesores aconsejan al Ejecutivo. Según Diego Rodríguez Veiga, el Gobierno se niega a informar sobre los nombres de los personajes beneficiados por la lotería de los asesoramientos. No hay transparencia. Hay oscuridad. Seguramente porque entre los beneficiados se encuentran parientes de destacados políticos, así como enchufados sin otro conocimiento que la decisión de quien propone sus nombres.
Pedro Sánchez calla. Pero su silencio se convierte en estruendo cuando un periodista sagaz y un periódico valiente ponen negro sobre blanco la realidad que se trata de disimular.
Margaret Thatcher asegura en su libro de memorias que en pocas ocasiones pueden los políticos escapar de sus trapisonderías. Antes o después todo se termina sabiendo. Y no estaría de más que Sánchez informara a los contribuyentes españoles sobre los nombres y méritos de los asesores, quién despacha con ellos, cómo funcionan esos asesoramientos y qué beneficios reportan al interés general desde su escondida existencia.