Por encima del millón de personas no acuden diariamente a trabajar en España con un coste para las empresas y las diversas administraciones que roza los 30.000 millones de euros al año. Así lo confirma Carlos Cuesta en un artículo en el que aborda con cifras incontrovertibles una de las realidades más agobiantes y menos conocidas de la economía española.
Según los datos que maneja Carlos Cuesta, España es líder en paro en la Unión Europea, tanto en el femenino y juvenil como en el total. En cuanto a la pobreza infantil nuestra nación figura como segundo país europeo. Además, es el tercero en pobreza relativa total y segundo en el número de familias que carecen de medios para irse de vacaciones.
Pedro Sánchez enmascara el paro real escamoteando a los fijos discontinuos que superan ya los 800.000. A la vista de las cifras reales, afirmar que la economía española va “como un cohete” constituye una mentira más en la larga caravana de engaños que el presidente del Gobierno introduce impávido en el mercado informativo español.
Y las cosas no pueden estar más claras. Pedro Sánchez no puede gobernar porque necesita el apoyo de una veintena de partidos y no solo los de extrema izquierda -Partido Comunista, Bildu, ERC, Izquierda Unida…- sino también un par de ellos asentados históricamente en la derecha: PNV y Junts.
Condicionado por los votos de tantos partidos que, de fallar, le hacen perder la mayoría absoluta, Pedro Sánchez se esfuerza por sobrevivir haciendo concesiones sin tino a izquierda y a derecha. Los partidos aliados conocen la debilidad sanchista y la explotan sin piedad.
Esa conciencia de debilidad gubernamental ha trascendido ya a la opinión pública y el absentismo laboral deriva en gran parte de la incapacidad de Pedro Sánchez para reaccionar contra el despropósito. España, en fin, no se puede convertir en el paraíso del no trabajo, en la meca de la falta de productividad y en el descaro de los que se aprovechan de un Gobierno extremadamente débil y de un líder al que no solo le han perdido el respeto los españoles, sino que también le zurran las más diversas instancias internacionales.