La inacción del Gobierno resulta escandalosa. En lugar de coordinarse con las Comunidades Autónomas en la extinción de los incendios, se dedica a echar gasolina política al fuego. Prefiere intentar perjudicar al partido de la Oposición antes de abordar una tragedia sin parangón en la historia de España. Incluso la petición de ayuda a la UE de Marlaska se ha producido después de la gestión de Núñez Feijóo.
Una tragedia de este calibre debería ser suficiente para que el Gobierno y la Oposición unieran sus fuerzas y se coordinaran para trabajar juntos en lo primordial, que ahora es extinguir los incendios que asolan España por los cuatro costados. Incluso, deberían acordar un pacto de Estado para prevenir futuros incendios, para tomar medidas que eviten que se repitan, para endurecer el Código Penal y castigar a los pirómanos con penas que se equiparen a la destrucción que provocan en incontables hogares y en el campo, además de causar la muerte de personas. Pero es una quimera que el PSOE y el PP lleguen a algún acuerdo. Pues Pedro Sánchez jamás pactará con el partido de Feijóo. Prefiere hacerlo con los grupos separatistas y de extrema izquierda que le mantienen en el poder.
Sólo el Ejército ha contribuido en la extinción de los incendios con el despliegue de más de mil agentes de la UME. Sólo el Ministerio de Defensa se ha involucrado en las labores de extinción. El Gobierno no asume sus responsabilidades: se muestra pasivo e inactivo, a pesar de tratarse de una emergencia nacional. Y Pedro Sánchez ni está ni se le espera. Toca la lira en el palacio de La Mareta, mientras contempla cómo el fuego devora España.