Cultura

El Imparcial entrevista a Garrigues Walker: "La libertad está en la capacidad de optar"

CONVERSACIÓN

EL IMPARCIAL | Sábado 16 de agosto de 2025

Por José Antonio Gallardo Cubero. Madrid (Abogado y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España)

Antonio Garrigues Walker es, sin lugar a dudas, una de las figuras más brillantes, excepcionales y polifacéticas de la España contemporánea. Abogado de un gran prestigio internacional, dramaturgo, poeta, pintor y filántropo, ha sido pionero y el principal precursor e impulsor de la modernización de la abogacía en España y Europa; dejando una huella indeleble en el mundo jurídico. Su vida ha transcurrido entre los centros neurálgicos del poder político y cultural, rodeado de amistades tan influyentes como las familias Kennedy, Ford o Rockefeller. Su aportación al progreso de España resulta incuestionable.

En el ámbito artístico, compartió ideas, confidencias y afectos con gigantes como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Pepín Bello o Miguel Delibes, entre otros; reflejando su sensibilidad humanista y su compromiso con la cultura y el arte.
Siempre cercano a la sociedad civil, ha dedicado décadas al voluntariado y a la defensa y protección de los derechos humanos, convirtiéndose en un claro referente ético y moral, a nivel mundial.

Por su trayectoria ejemplar, su visión global y su incansable labor por la paz, la libertad y la justicia, Antonio Garrigues Walker es una figura que merece, con creces y sin ninguna duda, el Premio Nobel de la Paz y el Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

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JOSE ANTONIO GALLARDO CUBERO (JAG): Antes de empezar esta conversación…… ¿Nos podemos “tutear” Antonio?

ANTONIO GARRIGUES WALKER (AGW): Debemos. Eres un buen y gran amigo José Antonio. Debemos…

JAG: Muchas gracias.

JAG: ¿Qué recuerdos tienes hoy de tu infancia?

AGW: La verdad es que no tengo muchos recuerdos. A veces lo comento con otros amigos que sí tienen muchos recuerdos de su infancia. Yo, en cambio, siempre he mirado más al futuro que al pasado. Cuando miro al pasado, además, tengo en la mente el fallecimiento de mi madre que para mí fue una noticia muy triste. Siempre digo que en mí hay una especie de resistencia al pasado. Tengo que hacer un verdadero esfuerzo para rescatar vivencias anteriores. Tuve una infancia feliz. Pero no es algo excepcional pues yo siempre he considerado que he tenido un índice de felicidad alto.

En todo caso, a mí el tema del pasado, como digo, no me interesa mucho. Me interesa el futuro. Siempre he creído que el futuro podría ser mejor que pasado.

JAG: Aunque eras muy pequeño ¿tienes algún recuerdo de la Guerra Civil?

AGW: Tengo alguna ligera o mínima sensación. Pero, la verdad, no tengo ninguna imagen o recuerdo nítido o directo. Sí que tengo constancia del papel que jugaron mis padres. Ellos protegieron a muchos amigos por su vinculación con Estados Unidos. Nuestra casa por entonces en el número 55 de la calle Castelló de Madrid fue el refugio de muchas personas… en aquellos tiempos -sin duda- complicados.

JAG: Y de tus años de juventud, ¿qué rasgos identificativos destacarías?

AGW: En mi juventud destacaría, por encima y sobre todo, dos aspectos o facetas: la intelectual, por un lado y la deportiva, por otro. Esa combinación, sin duda, compleja …..creo que en mí funcionó y se desarrolló razonablemente bastante bien.

JAG:¿Eras tan buen jugador de fútbol como se ha dicho y escrito en innumerables ocasiones? ¿Llegaste a jugar en el Atlético de Madrid?

AGW: Yo fui un buen jugador de fútbol. La verdad es que a mí el fútbol me ha encantado. He jugado -creo- que muy bien al fútbol. Es una de las pocas cosas que he hecho bien. Y... siempre recuerdo que en un momento determinado quiso ficharme el Atlético de Madrid. Me proporcionó el equipamiento y todo. Pero cuando llegué a mi casa mi padre me dijo con mucho respeto “devuélvelo y diles que tienes que estudiar”…sin levantar, prácticamente, la mirada de sus papeles y documentos…

JAG: ¿En qué posición jugabas? La verdad Antonio, no te veo ni defensa, ni de portero…. Te imagino más en posiciones de liderazgo…. de creación del juego o de delantero, buscando el gol, como objetivo….

AGW: De delantero. Eso es….

JAG: Tu carisma, tu personalidad amistosa…tu talante optimista y conciliador te acompañan en todo momento; tu sonrisa singular e increíble vitalidad se contagian, desde luego, y tu curiosidad e inquietud intelectual resultan más que envidiables. Sin perjuicio de todo ello, ¿cómo te autodefines Antonio?

AGW: Mi carácter es, ante todo, creativo y se basa siempre en la acción. Además, yo creo que soy una persona optimista. Que no me dejo nunca dominar por el pesimismo. Considero que el ser humano no tiene derecho al pesimismo.... Es decir, todos...tendríamos que aportar positividad y aportar optimismo. A mí la gente que está todo el día quejándose por todo... la verdad es que me parece que son “gente peligrosa”, dicho sea con los debidos respetos. Gente a evitar. Y además... en España siempre lo digo, pero es verdad... hay gente que confunde la seriedad... con el pesimismo. Y se equivocan por completo. La seriedad no tiene nada que ver con el pesimismo. Al contrario, yo creo que la seriedad en estos momentos de la vida... es aportar positividad, aportar futuro …., aportar... en el sentido de aportar esperanza.

JAG: Háblame de tu padre. ¿Cómo era? ¿Cuáles son las enseñanzas, el legado…. o las lecciones más importantes que recibiste de él?

AGW: Mi padre fue, para mí, un ejemplo humano maravilloso. Me dio una educación ética estupenda. A mi padre lo veía poco. Sus ocupaciones le mantenían constantemente alejado de nosotros. Mi padre nos concedió una educación liberal y sembró en nosotros la curiosidad o inquietud intelectual. Mi padre hizo muchas cosas. El legado de amigos que me dejó, es inigualable e impresionante. Invitábamos a casa...a Rafael Alberti, a Vicente Aleixandre, a Federico García Lorca, a Dámaso Alonso, etc.... Realmente a la intelectualidad de aquella época. Y yo no podía decir nada... Iba a las cenas y encuentros con todos ellos…. me callaba fascinado... Y admiraba todo lo que se decía y todo lo que se hacía.… A Rafael Alberti, en los años 60, iba a verlo a Roma en la Vía Garibaldi, 88, cuando mi padre estaba en la Santa Sede… en el Vaticano… como embajador. Mi padre por su cargo representativo no podía ir y me enviaba a mí a visitar a Alberti, y le llevaba anís y chorizo, que le gustaban mucho. Conocerle fue algo decisivo para mis inclinaciones hacia mundo del arte. Guardo con especial cariño y mucho aprecio uno de sus maravillosos poemas pintados.

Tuve también… una relación muy especial con una persona que tú -José Antonio- conoces y del que te he hablado mucho... Me refiero al escritor Pepín Bello, el último representante de la Generación del 27, compartió habitación con Lorca en la Residencia de Estudiantes y fue amigo íntimo no sólo de Lorca, sino también de Dalí, Buñuel, Alberti ….Se relacionó desde su infancia con personajes de la talla de Joaquín Costa, Ramón y Cajal, Giner de los Ríos, etc....

Un día me dijo que... no quería salir de España... y que solamente saldría... si era para ir a Venecia...Era la única ciudad extranjera que le interesaba conocer. Y yo... cogí el coche... Y fui a Venecia con él... Durante ese largo viaje hablamos de muchas cosas ….de lo bueno, de lo menos bueno, incluyendo algunas “maldades” …. de aquellos genios extraordinarios entre los que destacaba siempre Federico García Lorca. Todo ello, me hizo ser Lorquiano para siempre, como bien sabes. Aquel viaje para mí fue una experiencia única. Tú, José Antonio, tienes la foto de ese viaje que tengo en mi despacho con él en un paseo en góndola por los canales de Venecia. Le concedieron la Medalla de Oro al mérito en Bellas Artes…murió a los 103 años.

JAG: Y Helen, tú madre, ¿cómo era?

AGW: La tengo siempre presente. Es una persona que echo mucho de menos. Mi madre murió cuando yo tenía diez años, pero conservo su imagen nítidamente. Mi madre… era americana, lo cual me hace ser medio americano, como es lógico, y, cuando voy a América, siento -en cierto modo- que estoy, también, en mi país. Todavía siento la orfandad de mi madre.

Por otro lado, es verdad que mi madre pasó el terrible problema de que ella era de una familia protestante y al llegar a España se vio obligada a cambiar al catolicismo.

….Y entonces su padre ….. no lo terminó de aceptar, y por eso yo creo que mi pobre madre todo ello lo sufrió de una manera muy especial ….pero yo la quise mucho, me ayudó mucho y la sigo queriendo mucho; y forma parte -siempre- de mi vida no sé por qué, pero forma parte -muy importante- de mi vida….

JAG: ¿Cuáles son las enseñanzas o lecciones más importantes que te inculcó o transmitió tu madre?

AGW: La verdad es que de mi madre recibí amor. El amor que me daba es la mayor lección o enseñanza y... sobre todo sí me acuerdo, que cuando había algún problema ella estaba siempre allí…. muy cerca de nosotros. Además, la herencia de mi madre la valoro muchísimo y especialmente… porque la mezcla de culturas que me facilitó es muy rica y para mí… extraordinaria.

JAG: Actualmente, como te he comentado en alguna ocasión, tengo buenos compañeros y amigos abogados en Garrigues (Gracia, Carlos, Ángel, León, David, etc.), sin dejar de mencionar a tu colaboradora Elena que es una persona y una profesional excelente, extraordinaria e inmejorable. Conozco bien el Despacho, como todo el mundo. Pero, por favor, Antonio, háblame del despacho Garrigues en su origen, de tu incorporación al mismo.... y de su expansión. Pasando de un despacho familiar a un bufete tan grande (con más de 200 oficinas en todo el mundo, con más de 2.300 profesionales), tan prestigioso y con una excelente reputación nacional e internacional. Sin quitarte méritos. ¿Cuál es tu mayor aportación en ese proceso expansivo pionero?

AGW: Empecé la carrera de Derecho en las aulas de la calle San Bernardo. Tras finalizar el primer curso, me fui en verano a Cambridge donde disfruté de la vida universitaria de esa población inglesa (las tertulias universitarias, el deporte, las chicas, etc.). Al volver echaba de menos todo aquello… De la Universidad de Madrid pasé a la de Deusto en busca de aquella libertad experimentada en el extranjero. Al poco tiempo de residir allí mi única obsesión era terminar Derecho. Acabé tercero e hice los dos cursos que me quedaban en un solo año. Quería trabajar enseguida. Cuanto antes. Debía tener unos veinte años cuando me incorporé al Despacho y lo hice, de verdad, con todas mis fuerzas. Trabajé todo lo que pude, en sábados, domingos, etc. catorce o más horas al día. Tuve la inmensa fortuna de tener a dos maestros estupendos como fueron mi padre y mi tío Joaquín, fundadores del despacho. Me encontré con un bufete compuesto por cuatro o cinco abogados excepcionales de una calidad jurídica inmejorable y exquisita. Al poco tiempo de empezar a trabajar en el Despacho mi padre fue nombrado embajador en los Estados Unidos (Washington D.C.). Debido a que mi madre era norteamericana …. fui mucho a Estados Unidos. En aquel entonces en Estados Unidos había despachos ya de 100, 200 abogados, ahora son de muchos más, pero en aquel momento ya nos parecían muchos abogados. Algo impensable. desde luego, en España, en donde los despachos eran de carácter unipersonal.

Mientras, en Estados Unidos….. yo aprendí con ellos de una manera muy especial, porque les preguntaba todo….absolutamente todo….. la carrera y promoción de los abogados, cómo se les pagaba (retribución fija más retribución variable por objetivos…y resultados), cómo se les valoraba y evaluaba en su desempeño….(en España de todo ello no se hablaba…)… en fin, todo lo que había que saber y hacer…. y la verdad es que todo ello, todas esas enseñanzas…. a mí me dio un gran impulso y fue, sin duda, una ayuda muy especial para el crecimiento a todos los niveles… del Despacho. En todo caso, la expansión del despacho, no es sólo mérito mío…

JAG: Teniendo el fuerte arraigo de la tradición de una familia de grandes juristas, en tu caso, entonces, la abogacía ¿no es vocacional?

AGW: La tradición, luego -indudablemente- se convirtió en mí, en vocación. Mi hermano mayor, Joaquín, era un gran jurista… un gran abogado…. y yo estaba -de manera inevitable- predestinado a serlo. Cuando uno conoce una profesión, que yo creo que la conozco bien, la verdad es que te acaba atrayendo y acabas entendiendo muy bien lo que haces. Porque al final, la vida consiste en saber qué es lo que estás haciendo. Yo estoy encantado con todo ello. Pienso que ser abogado….ser jurista, es una profesión muy importante en la sociedad.

(En la imagen, José Antonio Gallardo Cubero en su entrevista con Antonio Garrigues Walker)

JAG: Como reconocimiento a tu trayectoria profesional y personal has recibido numerosos y prestigiosos premios, condecoraciones y distinciones, entre los que destacan la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, la Gran Cruz de Isabel la Católica, la Gran Cruz al Mérito en el Servicio de la Abogacía y el Premio Pelayo 2019 para Juristas de Reconocido Prestigio. Has recibido, igualmente, el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2013 y el Premio de Periodismo Político Antonio Fontán.

Eres Doctor Honoris Causa por varias universidades (y concreto, por la Universidad de Almería, la Universidad de Ciencia Empresariales y Sociales de Buenos Aires en Argentina, la Universidad Europea de Madrid, la Universidad Ramon Llull de Barcelona, la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid y la Universidad Católica de Colombia).

En mayo de 2008, la prestigiosa editorial británica Chambers & Partners te premió por tu “extraordinaria contribución vital al mundo del derecho empresarial y al desarrollo del mercado legal en Europa”, reforzando tu liderazgo en el mundo jurídico.

Antonio, desde tu más que privilegiada posición…como uno de los mejores y más brillantes abogados de la historia de España ¿cómo ves la abogacía en España en la actualidad?

AGW: En España la abogacía, actualmente, tiene una estructura y una reputación muy buena. Además de nuestro despacho hay, también, otros despachos de abogados que son estupendos y que son unos competidores tremendos ….que están haciendo, también, una gran tarea. La gente en España lo que debe saber es que… así como en otros terrenos no tenemos una representación o presencia, digamos, especialmente excelente, sin embargo, en la abogacía española tenemos una vertebración y un nivel realmente muy bueno y envidiable. En todo caso, la abogacía -como siempre no me canso de decir- tiene hoy una responsabilidad especial, respecto a la sociedad: no puede limitarse a aplicar los derechos tradicionales, sino que debe expandirlos y adaptarlos al nuevo contexto tecnológico y de la nueva era digital.

JAG: El Derecho, indudablemente, ha cambiado y está cambiando mucho…. ¿pero hasta dónde va a cambiar?

AGW: El derecho no puede cambiar. Tiene que seguir siendo, sobre todo, lo que es: un instrumento de defensa de los más vulnerables y para los más vulnerables.

JAG: ¿Crees que el mundo del Derecho se convertirá en algo distinto a lo que conocemos con la inteligencia artificial y la nueva era digital?

AGW: Creo que la inteligencia artificial va a ayudar a todo y en todos los ámbitos, pero el derecho en sí mismo no va a cambiar. El derecho es el objetivo. El deber de defensa de situaciones injustas.

JAG: Antonio, ¿cómo defines la libertad....?

AGW: Platón decía que los grandes valores (la Libertad, la Justicia y la Igualdad) son simplemente abstracciones. Yo siempre he hablado de libertad y de liberalismo. Cuando la gente habla de libertad se refiere a su libertad. La libertad es la capacidad de optar. De eso no tengo dudas. A eso que la gente no le da más vueltas. Ya puedes tener lo que quieras, pero sin la posibilidad de optar, no eres libre.

Por otro lado… algo consustancial a los seres humanos es estar permanentemente luchando por mayores cuotas de la libertad. Eso es la verdad.

JAG: Esto que comentas ¿no es, a su vez y a grandes rasgos, lo que representa la democracia?

AGW: Sí. Eso es lo que, en definitiva, representa la democracia. Yo siempre digo que la gente, lo que no puede olvidar, es que la calidad democrática de un país tiene que ver con la existencia de derechos y el ejercicio de esos derechos. Y que la calidad democrática se puede mejorar siempre. Que nadie crea que España ya tiene una democracia perfecta. La democracia en España es una democracia razonable y aceptable. Sin embargo, pienso -al mismo tiempo- que podemos mejorar la vida democrática en muchísimos aspectos. Que nadie piense que ya hemos llegado al límite de lo que se puede llegar, porque eso no es verdad. La calidad democrática considero que siempre se puede mejorar… en todos los ámbitos y para todo tipo de personas: mujeres, hombres, niños, jóvenes, mayores, personas con discapacidad... Tenemos que estar permanentemente buscando ese camino.

Yo me preocupo por articular nuevos derechos que consigan mejorar la calidad democrática. Continuamente pienso y reflexiono en nuevos derechos…como los neuroderechos…en la nueva era digital y de la inteligencia artificial. También sobre el derecho a la verdad….

Este es un asunto, por ejemplo, en el que estamos trabajando, continuamente, en la Fundación Garrigues. En la creación de nuevos derechos. Y el derecho al que estamos dedicando mucho tiempo es el derecho a no ser engañados. Me gustaría pensar y vertebrar jurídicamente ese derecho. En este sentido, siempre digo categóricamente: “Usted no me puede mentir, y si me miente, debe haber algún tipo de acción jurídica o de acción social contra ese fenómeno”. Y nos mienten mucho. Hay muchas fake news. Nos mienten en todos los sentidos.

Igual que la sociedad y el mundo evolucionan los derechos deben hacerlo también.

JAG: ¿Los neuroderechos pretenden consolidar en la nueva era digital y de la inteligencia artificial nuevos derechos humanos al proteger la dignidad, la igualdad, la intimidad y la libertad frente a los riesgos de las neurotecnologías …?

AGW: Así es José Antonio. Los neuroderechos surgen como una respuesta ética y legal ante el avance imparable de las neurotecnologías. Según la UNESCO, estas tecnologías engloban «dispositivos y procedimientos utilizados para acceder, controlar, investigar, evaluar, manipular y/o emular la estructura y función de los sistemas neuronales de animales o seres humanos». En otras palabras, hablamos de herramientas capaces de alterar el funcionamiento del cerebro humano, lo que plantea una transformación profunda de nuestra naturaleza. Este poder transformador implica grandes beneficios, pero también enormes riesgos. Las neurotecnologías podrían mejorar artificialmente las capacidades mentales de ciertos individuos, generando indudablemente una desigualdad severa entre quienes puedan acceder a dichas mejoras y quienes queden excluidos. Además, por otro lado, la capacidad de alterar pensamientos, emociones o decisiones pone en juego la privacidad mental… así como la soberanía y la autonomía de las personas.

En este escenario, el derecho cumple una función tuitiva o proteccionista indispensable. Es necesario que existan derechos universales y limitaciones normativas que salvaguarden con efectividad la dignidad, la igualdad, la no discriminación del ser humano, su intimidad, su identidad, la libertad de pensamiento, es decir, las dimensiones centrales de la naturaleza del ser humano. Sin este marco legal robusto, las tecnologías podrían avanzar sin ningún control ético, poniendo en grave riesgo aquello que nos define como especie. Insisto en que el mundo jurídico debe evolucionar constantemente y que, ante los avances en neurotecnología, es esencial crear nuevos derechos que protejan esos aspectos fundamentales y característicos de la esencia humana.

JAG: Y la justicia….. ¿Existe realmente o es una utopía?

AGW: El otro día leí una encuesta en la que los españoles valoraban la justicia de una manera muy positiva.

Yo creo que tenemos una justicia muy respetable. Hay partes muy buenas y partes no tan buenas. Pero yo creo que la justicia existe. La justicia, posiblemente, como siempre digo….reiteradamente… es el valor más importante que hay en la humanidad, y posiblemente también el más difícil de entender y de cumplir. La gente cree que ser justo es fácil…. Y no lo es.

JAG: ¿Qué asignaturas de Derecho son las que más te gustaron?

AGW: El derecho mercantil.

JAG: Hablando de derecho mercantil…una vez me contaste que el manual de tu tío Joaquín sobre Derecho Mercantil le servía de inspiración al escritor Miguel Delibes…

AGW: Así es. Miguel Delibes me lo contó a mí personalmente, como ya te dije. También -incluso- lo llegó a escribir. Él decía que le gustaba mucho, en ese manual, la manera de sintetizar de mi tío y también el uso correcto y adecuado de los adjetivos. Así que lo leía antes de ponerse a escribir. Este hecho siempre ha sido un verdadero elogio no sólo para mi tío. También para la familia. Como tú sabes de sobra, los textos normativos tienen una importante calidad literaria. Napoleón Bonaparte tenía entre sus lecturas asiduas y predilectas el Código Civil Francés…El premio nobel de literatura Camilo José Cela fue corrector gramatical y de estilo de nuestra Constitución Española…

JAG: Los lazos de amistad de los Garrigues con apellidos como Kennedy, Ford y Rockefeller han reforzado, si cabe aún más, tu prestigio personal y profesional.

¿Qué recuerdas o destacarías de Rockefeller... ?

AGW: Conocí muy bien a David Rockefeller. Y fue... de las mejores personas que yo he conocido. Era uno de esos anglosajones americanos, buenos, que buscaba y luchaba por el bien común. Cuando vino a España, le conocí y hablamos…. y nos tratamos mucho… Él puso en práctica con toda honradez eso de que cuanto más tienes, más debes dar.

Otra vez Rockefeller publicaba un libro y me pidió que se lo presentara. Y se lo presenté. Desde entonces tuve una relación con él realmente estupenda. Rockefeller era un hombre humilde, sincero…uno de esos americanos que no se dan nada de importancia…De él, también, aprendí la importancia de dar las gracias.

JAG: ¿Y de los Kennedy....?

AGW: Pues lo mismo, obviamente. Eran gente y una familia estupenda. Mi padre tenía muy buena relación con ellos. Fue embajador en Estados Unidos, como sabes. Además, los Kennedy eran muy amigos de una familia polaca que vivía en España. Y eso le dio una entrada a mi padre muy especial con ellos. El presidente Kennedy (John Fitzgerald Kennedy) tenía una personalidad deslumbrante.

Cuando murió Kennedy, Jackie (Jacqueline Kennedy), vino a España. Y yo creo que, como he dicho en otras ocasiones, llegó a tener una especie de... lo que los franceses llaman amistad amorosa (amitié amoureuse) con mi padre.

Eran personas que se entendían muy bien. Se conocieron muy bien. Yo creo que a Jackie Kennedy le gustaba mucho España. Vino a Madrid. Después también quiso conocer Sevilla…. Fue una persona estupenda, como digo.
JAG: Jacqueline Kennedy en 1968 contrajo matrimonio con el magnate griego Onassis....

JAG: ¿Y de Ford?

Tuve amistad y mucha confianza con Henry Ford II…. Le acompañé y fui su anfitrión en sus numerosos viajes a España. Incluso, iba a buscarle al aeropuerto. La decisión de Ford de abrir una planta de producción en Almusaffes fue un impulso definitivo para el progreso y la economía española. Tuve la suerte de estar presente en la operación desde casi el principio. La llegada de la compañía Ford a España provocó, sin duda, un efecto dominó en otras multinacionales norteamericanas. Antes de todo ello….años antes, nos habíamos conocido de forma circunstancial en Estados Unidos. A Henry Ford II le gustaba la forma de ser de los españoles. Yo le transmitía el sentimiento europeo y democrático que ya empezaba a tener en la sociedad española. Mi hermano Joaquín hacía exactamente lo mismo en aquellas reuniones de Aravaca que molestaban y no gustaban nada al régimen.

Por cierto, en marzo de 1974 el General Francisco Franco nos recibió a Henry Ford II, a Alfredo Santos Blanco (Ministro de Industria) y a mí. Quería conocer de primera mano las intenciones de Ford en España….Recuerdo, también, la inauguración de la fábrica de Almusaffes por el Rey Don Juan Carlos en el año 1976… o una visita que hicimos a la fábrica, años después, con Rockefeller y Henry Ford II.

JAG: ¿Qué otras personalidades de las que has conocido destacarías?

AGW: He viajado por todos los países del mundo como sabes….y he conocido a mucha gente interesante y maravillosa. Puedo citar, por ejemplo, entre otros muchos…. a Akio Morita, el cofundador y presidente de Sony. Su carácter innovador…y su influencia e impacto en el mundo de la tecnología fue enorme. También… Henry Kissinger (Premio Nobel de La Paz en 1973 por su participación en las negociaciones para el alto el fuego en la Guerra de Vietnam, plasmados en los Acuerdos de Paz de París)…. Por otro lado, siempre he estado muy a gusto con el mundo intelectual.

JAG: Querido Antonio, déjame, ahora, hacer valer nuestra amistad, para hacerte una pregunta desde la confianza que creo que nadie te ha realizado antes. Pertenecer a la Comisión Trilateral (fundada en los años setenta por David Rockefeller, que es una asociación, como mucho poder, de empresarios de EEUU, Japón y Europa Occidental)…y que algunos han asimilado o vinculado al Club Bilderberg…y al nuevo orden mundial (N.O.M.)… siempre te ha dado un cierto aire de poder y también, de intriga o misterio …. ¿Cómo eran aquellas reuniones -tan selectas y exclusivas- a las que asistías en la Comisión Trilateral?

AGW: En realidad, no es así. No hay ningún misterio. Tengo que reconocer que como grupo o colectivo -en aquellos momentos- nuestra influencia era nula. Así como suena. Tal cual. Eran personas muy significativas e importantes….. y en su fase inicial las reuniones que teníamos impresionaban. Las reuniones y encuentros en aquellos fines de semana eran muy interesantes -desde luego- porque era gente que compartía información privilegiada. A decir verdad….como grupo de pensamiento y de reflexión, ese grupo era algo, absoluta y completamente, enriquecedor. Desde el plano intelectual, me parecía el foro más importante del mundo que duda cabe. Rockefeller fue realmente quien dio vida a la Trilateral y el que mantuvo su vigor. Para mí, como te he dicho antes, fue una de las personas más completas que he conocido.

JAG: Tú incursión en la política junto a Miguel Roca y Florentino Pérez, fue una época difícil y según -siempre- has dicho un auténtico fracaso… No obstante, el que aquella experiencia no saliera bien, te permitió centrarte definitivamente en lo tuyo. Y Florentino Pérez muchos años después se convertirá -para mí, y objetivamente- en el mejor presidente de la historia del Real Madrid. Desde luego, no hay mal que por bien no venga. ¿Qué recuerdos tienes de todo aquello?

AGW: Que fue un desastre “esplendoroso”, como siempre he dicho. Fue una operación mal hecha. Y las culpas no las tiene Miquel Roca,….ni Florentino Pérez…, las tengo yo también. No podemos echar, tampoco, las culpas a la ciudadanía. Lo hicimos mal. Y... siempre cuento el chiste de que... una persona que un día se me acercó me dijo “pues... yo le voté en aquella ocasión”. Y yo le respondí... ah ¿fue usted? La verdad es que... echar la culpa a la ciudadanía siempre es muy fácil.

En fin, que no valgo para político es evidente. Está claro… Cuando fracasó aquella operación reformista, tuve dos sensaciones contrapuestas o contradictorias. Siempre lo cuento. Por un lado, una triste, por el evidente fracaso…. Y necesité un tiempo de reflexión para asumirlo. Pero, otro lado, tuve -al mismo tiempo- una sensación de liberación… Me percaté y pude ser consciente que yo no era un hombre de la política, porque mi ingenuidad -en ese ámbito- tenía unos niveles o cotas difíciles de alcanzar…. En todo caso, aquella experiencia la considero positiva… pues -para mí- se aprende más de los fracasos que de los éxitos.

JAG: ¿Qué recuerdos te vienen a la mente -si es que te viene alguno- de cuando apareció tu nombre en una lista del grupo terrorista GRAPO con una amenaza real de muerte?

No le di ninguna importancia, la verdad. No tuve miedo en ningún momento. Siempre digo, que no fui realmente consciente de que estaba en peligro de muerte o de sufrir un atentado. Me tuvieron que poner escolta todo el día. Con un coche de escoltas aparcado todo el día en la puerta de mi casa. Era bastante difícil de soportar -y lo llevaba muy mal- tener la protección de dos o tres escoltas constantemente. Era pesadísimo. Llegué, incluso a solicitar que me quitaran los escoltas… pero lógicamente me contestaron que ello no era posible, pues si me ocurría algo, la responsabilidad sería para los que tenían la obligación de garantizar y velar oficialmente por mi protección. Desde luego, sentí un gran alivio cuando me quitaron los escoltas en el momento en que se entendió que el peligro había cesado.

JAG: Entonces Antonio… ¿nunca has tenido miedo, ni has sentido personalmente muy de cerca la muerte...?

AGW: Realmente, no. Ya lo he contado otras muchas veces. Cuando pasé el COVID, por ejemplo, no tuve una sensación real de peligro. Situaciones de peligro, sí he tenido algunas…que ya he contado en alguna ocasión, como sabes. Una vez, por ejemplo, hace mucho tiempo, cuando volcó el pequeño barco pesquero en el que iba y me fui al fondo rápidamente... Me ayudaron y volví a tierra agarrándome al barco volcado. Otra vez, en un vuelo a las Islas Canarias se desplegaron todas las máscaras de oxígeno de la cabina del avión. Aunque fue un susto terrible, no fue nada serio. En otra ocasión me atracaron en Nueva York y terminé en un hospital.. No obstante,….. la verdad es que nunca he perdido mucho tiempo con el miedo.

JAG: Tu historia es excepcional…. fuera de lo común, Antonio. Has tenido relación con todos los Presidentes del Gobierno…., con la Casa Real. Siempre has estado muy próximo a los centros de decisión políticos y económicos. Has sido Presidente del Despacho de Abogados Garrigues desde 1961 hasta 2014, cuando pasaste a ostentar la Presidencia de Honor. También has sido Presidente de Rolex España y miembro directivo de diversas multinacionales de primer nivel. Eres, sin duda, el pionero, precursor e impulsor de la abogacía moderna en España y me atrevo a decir sin temor a equivocarme que también en Europa.

Siendo abogado fuiste durante cinco años presidente de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), una de las organizaciones de empresarios más importantes de la España durante la transición…. ¿Podemos hablar de tu papel en esta Asociación en un momento tan crucial en la historia de España y su progreso?

AGW: Mi papel en la Asociación (APD) fue de revitalización, dinamización, de reorganización, de adaptación y de internacionalización de sus objetivos al conectarla con otras instituciones europeas y americanas. Mi presidencia coincidió con la transición política que España empezaba a efectuar. En los años de mi mandato la Asociación creció, lo cual, no fue sólo mérito mío…

JAG:…Creo que es de justicia reconocer abierta y públicamente algunos de tus méritos…. Por ejemplo, que una de tus primeras decisiones importantes (y para mí, absolutamente necesaria) que adoptaste en la Asociación fue la de incorporar a los Sindicatos en las discusiones colectivas de los empresarios… Medida que causó impacto en su momento….

AGW: La Asociación para el Progreso de la Dirección tiene el mérito de haber sentado por primera vez a Marcelino Camacho (Comisiones Obreras, CCOO) y a Nicolás Redondo (Unión General de Trabajadores, UGT) en una mesa empresarial…Este hecho conllevó algunas bajas en la Asociación y también…críticas importantes hacia la junta directiva que yo presidía…y a mí mismo, pero después se admitió… y mi labor se simplifico…

JAG: También...tú fuiste decisivo e importante para la creación de la CEOE.

AGW: Nosotros fuimos los primeros en convocar y juntar a las cuatro organizaciones empresariales que existían por entonces en febrero de 1977; a partir, de ello, nacería formalmente unos pocos meses después (junio de 1977) la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

JAG: Antonio, cambiando de tercio…. tú eres un hombre de Arte y de la Literatura. Habiendo escrito obras de teatro, realizado libros de dibujo y pintura (por ejemplo, “Tengo para mí”, publicado por Asunto impreso Ediciones)….y poesía (tu libro de poesía, “Amores vivos amores muertos”, publicado por Huerga & Fierro editores, es fantástico y ha recibido una magnífica crítica por voces más que autorizadas).... ¿Qué es para tí la literatura, la poesía y el arte en general?

AGW: Es una especie de enriquecimiento de la vida y de la personalidad. Eso es lo que la gente tiene que entender. Que... sentirse atraído por el arte y la cultura,…. practicar la cultura, buscar la cultura, leer poesía, leer teatro, es un enriquecimiento que no se obtiene de ninguna otra forma. Y que nadie crea que por hacer eso está perdiendo tiempo. Al contrario, están ganando calidad de vida. Lamentablemente, en España no tenemos el grado de cultura que tiene un país como Francia… o Italia.

JAG: Tu pasión por el teatro es más que conocida. No en vano, has escrito más de 60 obras (publicadas en tu Teatro Completo, en varios volúmenes, por Ediciones Antígona). Esas obras, de manera amateur, las has representado -en grandes noches- en tu casa de Sotogrande para familiares, conocidos y amigos. Pero también has representado a nivel profesional algunas de tus obras, como por ejemplo, “Réquiem para todos los hombres” en el Tívoli de Oporto, “Al no ser tú” en el Gran Teatro de Huelva…. O “El Silencio y la belleza” en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes. Esta última representación además de contar con la asistencia de muchos de tus amigos (por ejemplo, Carmen Posadas, Luis María Anson, Enrique Rojas, Pedro Schwartz, etc.) también tuvo un gran despliegue mediático y una gran repercusión. ¿Qué significa para ti el teatro Antonio?

Con el teatro yo me he divertido y he disfrutado mucho. He visto más de mil obras. Sin duda, con el teatro he gozado muchísimo. Comencé escribiendo poesía hasta que me di cuenta y descubrí -gracias a Federico García Lorca- que “el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”. Soy muy amigo de los grandes actores y actrices de teatro (por ejemplo…Nuria Espert, José Luis Gómez, Ignacio Amestoy, etc.). He escrito, como dices, más de 60 obras de teatro y pienso seguir escribiendo más. He tenido la suerte de conocer a muchísimos directores de teatro, visité el Actors Studio de Nueva York o el Teatro Laboratorio de Jerzy Grotowsky en Polonia… y he pasado todo el tiempo que he podido viendo y aprendiendo cómo se dirige…Formándome. He presenciado muchísimas funciones en el off-Broadway. Considero que el teatro es un proceso constante de aprendizaje realmente extraordinario y maravilloso.

En definitiva, José Antonio, como dice nuestro común y admirado amigo, el escritor y dramaturgo Fernando Arrabal: “el teatro no es como la vida, el teatro es la vida”.

JAG: Leí que nuestro, también, querido y admirado Luis María Anson dijo, en cierta ocasión, que en lugar de dedicarte al teatro, “preferiste perder el tiempo haciéndote rico”. Dicha afirmación es todo un halago viniendo de uno de los mejores y más reconocidos periodistas en la historia del periodismo español, además de ser uno de los grandes escritores y Académicos actuales de la Real Academia Española (RAE).

En el patio y en las aulas del Colegio El Pilar, hice amistad con Luis María Anson. Una relación que todavía mantengo. En fin, ese comentario que haces -José Antonio- fue una especie de broma que Luis María escribió en relación a mi capacidad teatral… y el no dedicarme profesionalmente a ello.

JAG: ¿Cuáles son, como lector, los autores qué más te gustan?

AGW: José Antonio, ya sabes que me gusta Kafka, Joyce, etc. Tú y yo hemos hablamos mucho sobre literatura. El libro que a mí siempre me ha impresionado ha sido, como bien conoces, es el Ulises de Joyce. Lo he leído en inglés, lo he leído en francés, lo he leído en español… Es el libro que más me gusta. Debo reconocer que incluso ahora, cuando tengo que escribir algo, una cosa que hago es leer el Ulises de Joyce, porque no sé por qué me facilita mi propia inspiración. Es el libro que más me gusta. Pero he leído muchos libros maravillosos….

JAG: Ya sé que tu vocabulario no están las palabras “descanso” o “jubilación”. Pero ¿cómo es tu día a día?

AGW: Me levanto bastante pronto y hago ejercicio, gimnasia, estiramientos…Tengo que mantener el cuerpo con una cierta capacidad física. En esto le hago caso a un experto que me decía siempre: “Antonio, cuanto más viejo, más ejercicio”. Luego, como sabes, vengo aquí al despacho y trabajo todo el día. Hace poco nos hemos trasladado aquí a la Plaza de Colón… y desde mi despacho -como puedes apreciar- tengo unas vistas estupendas. Yo no me canso de trabajar, porque me gusta trabajar y me divierto muchísimo trabajando. Como he dicho, otras veces, la idea de dejar de trabajar me parece que conecta con la muerte. Tengo 90 años. Ya no puedo estar llevando pleitos y no puedo competir a la altura o nivel, como es lógico, de otros abogados más jóvenes, pero puedo dedicarme a la investigación jurídica. Después del trabajo suelo ir a casa. Y allí, escribo obras teatrales, poesía…. Tengo una conexión grande con el mundo del teatro y la poesía. Me encanta sentarme delante de una hoja en blanco y ver cómo poco a poco se va llenando. Es maravilloso. Cojo mi cuaderno y un lápiz. Por cierto, siempre escribo -como sabes- con lápiz. Me encanta cuando voy viendo que he escrito una página, dos, tres páginas…. O, incluso más, cuando tengo suerte…

JAG: ¿Qué representa para tí el voluntariado y los cargos tan representativos e importantes que ejerces tanto en la Fundación Garrigues, como en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)?

AGW: Las personas tienen que hacer siempre algo por los demás. Tenemos que hacer algo siempre por el bien común. Y eso es algo que, por ejemplo, en España no se acepta fácilmente. Estados Unidos, en ese aspecto, es un país estupendo porque todo el mundo sabe que tiene que dedicarse a lo suyo, pero también a lo de los demás. Que tiene que dedicar tiempo a ese tipo de temas.

Y sé que hay mucha gente que lo hace, pero… podríamos encontrar todavía muchos motivos y razones en que la gente se dé cuenta de que eso merece la pena

JAG: ¿Cuál es tu opinión sobre la sociedad civil?

AGW: Antes hablábamos de la libertad…..La sociedad civil resulta clave y decisiva respecto a la libertad de las personas, del individuo….y en todas sus manifestaciones y variantes. Es España la sociedad civil ha sido más timorata respecto del poder y por ello, más débil. En los países anglosajones el desarrollo de la sociedad civil ha sido espectacular y muy visible.

JAG: Siempre te he visto defender a la mujer y a la “diversidad”; mucho antes -incluso- que lo hicieran otros...

AGW: Sí, así es. Yo creo que uno de los datos sociológicos de este país (mejor que en la mayoría de los países europeos) es el protagonismo de la mujer. Si hay algo en donde España puede estar satisfecha, de momento, es en cómo ha ido mejorando el protagonismo de la mujer en la vida española. El protagonismo de la mujer en los diferentes ámbitos es lo mejor que ha logrado España en el contexto de la democracia. Las actitudes machistas realmente sí que empeoran la democracia de manera tremenda, y en España todavía hay algunos hombres machistas realmente horrorosos. La mujer, ahora cumple con una tarea definitiva en todos los órganos y en todas las tareas. Eso es una maravilla. Desperdiciar la riqueza de la mujer y la propia fortaleza de la mujer no tiene sentido. Siempre digo que la mujer es mucho más fuerte que el hombre. Eso se demuestra permanentemente. La mujer nunca está dolorida como el hombre. El hombre cuando tiene cualquier enfermedad se deshace. En cambio, la mujer aguanta todo. Cuando tiene hijos, aguanta todo. Hay que ver y reconocer la enorme tarea e importancia de la mujer comparada con la del hombre. ¡Debería darnos vergüenza a los hombres!

José Antonio, mi primera obra de teatro, como conoces también, se llamó “Oda para que las mujeres sean bellas, fértiles y fecundas”. Al final de la obra, la actriz terminaba tirando un muñeco de hombre al público.

El empoderamiento de la mujer lo va a cambiar todo. Ellas tienen mayor flexibilidad, mayor capacidad para adaptarse a los cambios y para el diálogo que los hombres…. y su capacidad, mucho menor, de queja en relación a nosotros resulta increíble…

JAG: ¿Desde tu experiencia qué consejo puedes dar a las nuevas generaciones de jóvenes?

AGW: Que sepan que al final…. la vida es luchar. Luchar constantemente. Esforzarse permanentemente. Que intenten ser lo mejor que puedan en cada actividad que hagan. No hay más. Cada uno tiene que hacerlo en su nivel, en sus posibilidades, en sus capacidades y en sus potencialidades. Pero que luchen permanentemente, dentro, lógicamente, de sus circunstancias. Soy “orteguiano” y todo “orteguiano” conoce perfectamente la frase de “Yo soy yo y mis circunstancias”. La gente tiene que empezar cada vez más a valorar esta frase porque nos olvidamos de ella. No nos damos cuenta de que somos lo que somos porque tenemos y hemos tenido unas concretas y determinadas circunstancias. Yo no puedo tener la misma vida que una persona…por ejemplo, un niño que nace en un contexto de pobreza y sus padres le abandonan, por poner un ejemplo fácil. Cada uno tiene sus circunstancias. Yo he tenido la inmensa suerte de tener dentro de mi familia a una madre maravillosa que murió muy joven. Americana, que me transmitió la vitalidad y el sentimiento de acción que tienen los americanos. Y esa madre maravillosa me ha condicionado la vida. Si no hubiera sido americana, sin duda, mi vida habría sido otra. Como era americana, me gusta América, voy a América, entiendo muy bien a América. He tenido un padre y un tío maravilloso…. Joaquín y el resto de mis hermanos, una mujer y unos hijos... estupendos. Esas son mis circunstancias. Por lo tanto, lo que he tenido es muchísima fortuna. No un poco. He tenido mucha suerte. Yo al principio… esto que te estoy diciendo ahora no lo valoraba suficientemente y creía que todo era única y exclusivamente por mis méritos. Y no es nada de eso…. También les diría a los jóvenes que no sean temerosos y sean audaces.

JAG: Hace no mucho escribiste un magnífico artículo (en la tercera) del ABC titulado “Nuestro Universo y la misión Euclid”. En tu brillante artículo hablas sobre el infinito y la eternidad. Y también sobre la conexión entre el humanismo y la ciencia….

AGW: Desde pequeño siempre me interesó el universo, contemplar el firmamento. Con mis ahorros llegué a comprar un telescopio muy básico o rudimentario con el que observaba el cielo. A partir de ahí, empezaron a surgir algunas preguntas: ¿qué hacíamos nosotros en un planeta perdido en aquella sinfonía majestuosa, grandiosa y armónica? ¿Era lógico pensar o imaginar que toda la belleza de la vida pudiera quedar enclaustrada en la mente humana, mínima y simple? Allí, nacieron muchas inquietudes y curiosidades espirituales e intelectuales.

JAG: Los científicos han llegado a la conclusión de que la vida no es un suceso exclusivo de la Tierra, sino un fenómeno normal en el cosmos. No en vano, los astrónomos estiman que el universo podría contener hasta un septillón de estrellas (es decir, un 1 seguido de 24 ceros, en la escala corta). Sólo nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene más de 100 mil millones de estrellas. En febrero de 2017, la NASA anunció el descubrimiento de la mayor cantidad de planetas del tamaño de la Tierra en la zona habitable de una sola estrella llamada TRAPPIST-1 ¿Qué opinión tienes respecto a la posibilidad de vida inteligente en el universo?

AWG: Es un tema que deberíamos repensar. ¿La Tierra es un planeta único en el universo? Obviamente, aceptar eso es imposible. El universo es infinito. Tiene que haber muchas “Tierras”. Tiene que haber muchos “Martes”. Que no los conozcamos todavía, eso puede ser, pero aceptar esa idea tan limitada no se justifica. La inteligencia no solamente puede estar en nuestro mundo…en este planeta….

JAG: ¿Cómo te gustaría que se te reseñara en un futuro en los libros de Derecho o de literatura?

AGW: Me gustaría ser recordado como una persona con curiosidad intelectual. Yo creo que es una cosa importante transmitir a la gente. Hay que tener curiosidad o inquietud intelectual. Hay que tener interés por todo. Hay que buscar nuevos intereses. Y no rechazar nada. Hay gente que de pronto dice….. eso ¿no?: “No me interesa el teatro”, por ejemplo. Usted no puede decir eso, les digo. Puede decir que le gusta más o menos, porque no tiene tiempo o lo que quiera…. Pero no diga usted que no le interesa el teatro.

JAG: Pero …. Antonio… discúlpame…. ¿Cómo uno puede estar abierto a la curiosidad intelectual permanentemente? Eso parece un objetivo imposible….

AGW: Nos debemos dar cuenta de que todo lo nuevo tiene un atractivo especial. Todo lo nuevo es una maravilla. Todas las culturas tienen un encanto especial. En España, por ejemplo, hay un abandono de las culturas orientales. Como es lógico, por otra parte, solemos mirar mucho más a Europa y a Hispanoamérica que a la cultura americana. Mucho menos, aún, miramos a la cultura de la India, de Japón, del Pacífico, etc… Conocer otras culturas te reanima y sin lugar a dudas, te vivifica.

JAG: Y por último, ¿cuáles son las claves de tu maravillosa y eterna juventud…?

AGW: Yo tengo 90 años. No está mal. 90 años no está mal. La gente suele morir en estos años: 88, 89, 90. Pero yo pienso seguir. No es que mi padre vivió 100 años….Mis hermanos murieron muy jóvenes. Cada uno tiene su vida. Yo quiero vivir cuanto más posible.

JAG: O sea, que la clave es, entonces, mirar al futuro siempre, como decías al principio de nuestra conversación.

AGW: Sí. Sé que voy a morir. La muerte forma parte de la vida…. desde el mismo momento en que nacemos.

Yo he vivido más de lo que debo vivir. En general, se vive menos que yo. Yo, por ejemplo, a la mayoría de mis amigos ya los he perdido…. Hay una frase que me gusta y repito una y otra vez: “Corazón insepulto, tengo miedo a la historia y me imagino solo, pensador de posibles, aferrado a la necia vigilante esperanza”.

No se puede hablar de la eterna juventud…..

….Yo lo que intento es aceptar que la edad no puede retirarte de la vida.

JAG: Querido Antonio, muchísimas gracias. Tu contribución ha hecho, sin duda alguna, que España y el mundo sean lugares mejores. Has sido una figura clave y protagonista en el progreso de nuestro país y en la defensa firme y generosa de los derechos humanos. Todo lo cual, lo has hecho y lo sigues haciendo con absoluta entrega y valentía. Y siempre, con humildad y sin alardear de ello. Desde aquí quiero reivindicar —una vez más y con total convicción— que, incuestionablemente, eres merecedor del Premio Nobel de la Paz y del Premio Princesa de Asturias de la Concordia. Ambos, son reconocimientos que han sido solicitados en numerosas ocasiones por instituciones y personalidades de gran prestigio, y que reflejan el gran impacto humano y transformador de tu labor en la sociedad a lo largo de muchos años.

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