Cultura

La crónica taurina de El Imparcial | Las Ventas: el toreo a bocinazos

(Foto: EFE).

TOROS

Inés Montano | Sábado 16 de agosto de 2025

Cada vez admiro más al maestro Ruiz Miguel. Ayer me quedé un rato frente al azulejo de Las Ventas pensando ¿hay alguien en el escalafón actual que pueda superar sus diez puertas grandes en Madrid? Toda la tarde del 15 de agosto fue un recordatorio de las palabras del citado maestro: si vas por las buenas, algo conseguirás; si no, la faena es imposible. El trio que toreó el día de la Paloma se empeñó en ir por lo bruto, a grito pelado, a toque tan duro como una metralleta. Y así quedó el público: sin ver a los seis toros de El Torero. Grandes, armónicas hechuras, el velamen desbordante, el comportamiento sin malicia acusada.

La lidia ha sido mejorable. Las varas han sido impresentables: el castigo se media por la cornamenta, y para quitar el supuesto peligro les metieron el palo hasta el corvejón. Se salvan un poco Agustín Moreno y Cristian Romero, pero Pedro Muñoz se cargó a Txangurro (2º) metiendo el palo trasero en un sitio muy inapropiado e hiriendo sin piedad. Así le quitó a Rafa Serna una oportunidad. Las banderillas de recurso junto con la lidia a capotazos sin medida ni colocación. Las estocadas de mala colocación, unas más eficaces que otras.

Lama de Góngora confirmó con Gustoso (1º 12/19). Una faena aseada, sin gran relieve, aunque con muchas ganas del diestro de sobresalir y destacarse. Sin mandar al toro es casi imposible. Con Simpático (4º 1/20) la situación fue más complicada porque el animal se desentendía de las cosas que montaba el diestro y le daba la espalda; entonces, Góngora recapacitaba, le devolvía a los medios y se colocaba mal. El toro se iba aburrido…

Txangurro (2º10/19), un bellísimo toro, llegó a la muleta cansado, sangrando a borbotones gracias al tercio de varas. Rafa Serna optó por el gesto bravucón a destiempo y montó una faena mediocre. Chavalito (5º 11/19) entraba bien, sonaban los olés, se animaba el tendido. Sin embargo, la faena basada en el griterío de “vámonos” iba achicándose, y el toro pediendo la paciencia porque el torero en vez de entenderlo, iba imponiendo su “faena”.

José Fernando Molina fue el más acertado. Y no porque supo descifrar a sus contrarios, sino porque fue más rápido en adaptarse a sus embestidas. Espigador (3º 4/20) iba arrimando,creando el peligro y el torero se dejaba a que le quitaran el terreno. A pesar de esto, la belleza de algunos pases no tuvo rival. Glotón (6º11/19) gozó de unánime ovación. Molina se lució con el capote y, luego, de rodillas acompañó las profundas embestidas del animal. Valiente y decidido, no contó con su contrario, la faena de mérito se iba a menos. Alargó la obra hasta que el toro se paró en seco.

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