Opinión

Los más inconcebibles e inhabituales

ENTREMÉS

Fernando Arrabal | Domingo 17 de agosto de 2025

No extraña; los escritores más inconcebibles e inhabituales de toda época y de todo tiempo fueron (o son ignorados). Como Thoreau, Kafka - el cual pidió poco antes de morir a su amigo Max Brod que toda su obra (inédita) fuera destruida-, Echegaray, Simon Leys o Feliciano de Silva con obras prodigiosamente profusas. Sus curiculum son sus lemas y flámulas.

El Nobel de Literatura se dio al apasionado por la ciencia Echegaray: el cuarto de la historia y el primer español. En la etapa final de su vida escribió 28 tomos de física matemática. Poco antes de ocultarse dijo:

« No quisiera morir, porque he de terminar de escribir mi enciclopedia de física matemática, necesito por lo menos 25 años » .

En el ruedo ibérico , los mejores consideraron que había sido un accidente: como si a la Dama de Elche le hubieran escayolado las piernas. Ipso facto, los más huracanados le sambenitaron con un manifiesto. Por si fuera poco, estos enfurecidos recordaron escandalizados el artículo del gran superdotado sobre la Inquisición, titulado «La soga de Lavapiés». Los manifestantes, entre improperios, le descalificaron, inventando que

«Echegaray representa a una España corroída por los prejuicios y la superchería».

Y se quedaron tan anchos. Durante mi adolescencia madrileña se representó, con gran éxito la farsa, «Un drama de Echegaray ¡ay!». Entonces algunos no reflexionaban por temor a ser influídos. El panfleto se estrenó después en el teatro Calderón de Barcelona, con lo mejor, Fernando Fernán-Gómez e Isabelita Redondo. El lavado de cerebro no es nada, luego hay que secarlo.

Al saber que había un busto de Echegaray en el Banco de España (entidad creado por él) fui, con amigos, dos veces, para intentar rendirle homenaje. La primera ni siquiera pude traspasar el umbral. Eran tolerantes, pero sin más.

El autor nació cien años antes que yo. Escribió a partir de los 42 años cerca de cien obras de teatro y mas de cien sonetos. Mantuvo siempre una actitud distante con su literatura. A pesar de contar con la admiración de Luigi Pirandello, August Strindberg, Bernard Shaw, entre otros. En el reino de los ciegos los lazarillos son reyes. Sus piezas, como «O locura o santidad», se representó en medio mundo. Él solo se consideró como un hombre de ciencia. En realidad, Buda nunca entró en una pagoda.

Con Echegaray comenzó «la matemática y la física escritas de los siglos XIX y XX» (dijo Rey Pastor). En 1907, a propuesta del Nobel Ramón y Cajal, la Academia de Ciencias creó la «Medalla Echegaray». Lástima que no fuera jugador de ajedrez. En cambio, felizmente, ya no queda nada de Mao; incluso la gran muralla no es suya.

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« Arrabalescos » para y por los más inconcebibles e inhabituales.

« …puedo acomodarme desmañadamente ¿a la bonanza?

«…debería principiar ¿por amarme a mí mismo ?»

«… endiablada química, incluso nuclear, ¿de las cifras ?»

«…la inquietud y la angustia pueden ir por su cuenta ¿o emparejarse para combatirme?»

«…la mejor senda ¿la que abandono ?»

«…cortés consul Claudel en Praga ¿tan instruído?»

«…los continuistas ¿guardan sus basuras ?»

«…como el tiempo es inmóvil ¿corro detrás de él?»

«…pienso luego ¿huyo ?»

« …me afligen más mis deterioros que ufanos mis acervos? »

« …no debería improvisar ¿mis fatalidades ? »

« …otro espacio ¿es aquí ? »