Después de más de una semana ausente, quizás amodorrado por sus largas vacaciones, Pedro Sánchez apareció en Galicia para hacerse la foto y aparentar que se implicaba en la lucha contra los incendios que asolan España. Pero su único mensaje, como suele ser habitual, fue ideológico y dogmático con la intención de polarizar políticamente. Y se le ocurrió proponer un pacto de Estado contra el cambio climático.
Pero aquí y ahora, el deber más urgente del Gobierno no es negociar pacto alguno para el futuro. Su misión primordial es implicarse en la lucha contra los incendios, dotar de medios técnicos, materiales y humanos a las Comunidades para apagar el fuego que destruye vidas, hogares y cientos de miles de hectáreas del campo, gestionar la extinción de los múltiples focos que se extienden por media España, prestar socorro a las víctimas de esta tragedia. Porque, una vez más, el Gobierno, como el presidente, ha estado desaparecido.
Sin duda, un pacto de Estado contra el cambio climático puede ser positivo. Pero ahora, el Gobierno debe centrarse en la prevención de los incendios, para corregir la falta de planificación, que ha sido una de las causas de la voracidad del fuego. Porque el campo está abandonado, no se cuidan ni se limpian los bosques, la agricultura se ha reducido por las obsesiones ecologistas del Gobierno “progresista” y nadie había previsto que después de un invierno y una primavera tan lluviosos creciera desmesuradamente la vegetación: los matorrales, la hierba seca, los arbustos, las ramas y rastrojos que son el mejor combustible para los incendios.
Muchos errores de Pedro Sánchez obedecen al sectarismo. El gran apagón se produjo por la obsesión del Gobierno de batir el récord mundial de energía limpia, por alcanzar el cien por cien de consumo de las llamadas renovables frente a las fósiles o nucleares. Por eso, el Gobierno todavía no ha dado explicaciones sobre el origen de que España se quedara a oscuras durante 24 horas. También durante la dana de Valencia perdió el tiempo hablando del calentamiento global en lugar de implicarse en socorrer a las víctimas de la pavorosa inundación. Y ahora se empeña en la zarandaja del pacto contra el cambio climático. Pero ahora lo que toca es extinguir cuanto antes los incendios que todavía se propagan por España. Y a esa tarea debe dedicarse con urgencia el entero Gobierno. Empezando por Pedro Sánchez.