Opinión

¡Sí! Queremos la paz

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 23 de agosto de 2025

Este pasado viernes, días 22, todos nos hemos unido a la “Jornada de ayuno y oración por la paz” que fue convocada por el Papa el miércoles durante la Audiencia General. León XIV animó a participar en esta jornada “implorando al Señor que nos conceda la paz y la justicia, y que enjugue las lágrimas de quienes sufren a causa de los conflictos armados en curso”. Asimismo, el Pontífice invitó a invocar la intercesión de la Santísima Virgen María: “Ella es la Madre de los creyentes aquí en la tierra, y también es invocada como Reina de la Paz, mientras nuestra tierra sigue herida por las guerras en Tierra Santa, en Ucrania y en muchas otras regiones del mundo”.

Espero y deseo que todos nos hayamos unido en esta Jornada de ayuno y oración por la paz, y digo “todos”, porque la situación mundial ha llegado a unos límites insostenibles y que, en muchas ocasiones, nos recuerdan a los meses previos a la Segunda Guerra Mundial, cuando los entonces líderes mundiales se reunieron en la ciudad alemana de Munich y firmaron un tratado, que el primer ministro británico, Neville Chamberlain, ondeó, como un bandera de la paz, a su regreso a Londres, con el consiguiente chasco posterior por el engaño nazi.

Ahora, y espero repito, que esto no suceda, los dos que se creen los amos, Trump y Putin, han tenido su propio Munich en la casi helada Alaska, y juegan a ver quién consigue el Nobel de la Paz, con Ucrania como tablero del juego, mientras en Oriente Medio, Benjamín Netanyahu, pone en marcha sus carros de combate para entrar definitivamente en Gaza, y busca la disculpa de las últimas negociaciones para liberar a los rehenes.

Por eso, espero y deseo que todos hayamos rezado y ayunado este viernes pasado, como también nos solicitó el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el arzobispo de Valladolid, Luís Argüello, quien ya el pasado 8 de este mes dirigió una carta a los obispos de España “para responder al llamamiento del Papa León XIV a intensificar la oración y las actitudes en favor de la paz»”. De esta manera, “la Conferencia Episcopal Española invitó a aumentar en las celebraciones litúrgicas de cada día la oración por la paz” y propuso diferentes oraciones para añadir, por ejemplo, a las preces de laudes, de vísperas y a la oración de los fieles de la Misa. Así se nos ha pedido “orar por la paz en el mundo, especialmente en Gaza, Ucrania, Siria, Yemen, Sudán, Haití y en tantos otros lugares heridos por la guerra y la violencia; para que el Señor conceda la reconciliación a los pueblos enfrentados y convierta el corazón de quienes siembran odio y destrucción. Roguemos al Señor”.

No sabemos si estas oraciones habrán tocado el corazón de esos líderes mundiales, de esos señores de la paz y de la guerra, capaces de todo para conseguir el negocio imposible con ambición desmedida, mientras cada día, decenas, centenares, miles de personas mueren en esta tierra creada para que vivan, vivamos en ella, aquellos que “fuimos creados a imagen y semejanza de Dios”.

Nuestro sincero aplauso a León XIX, porqué ¡si!, queremos la paz.