Editorial

Pablo Iglesias es el problema de Pedro Sánchez, no Puigdemont

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 28 de agosto de 2025

Pedro Sánchez llegó al poder a trompicones. Ni él confiaba en ganar la moción de censura a Mariano Rajoy que le llevó a La Moncloa. Fue Pablo Iglesias quien le convenció y se erigió, además, en el cerebro de la operación, el que se encargó de convencer a ERC, Bildu y Junts de que para sus intereses les convenía un gobierno del PSOE. Ahora, sin embargo, Podemos es el gran obstáculo del Gobierno para culminar la legislatura. El partido morado se ha cerrado en banda y ya ha anunciado que rechazará los presupuestos si el Gobierno gasta un solo ero más en el gasto militar, no rompe relaciones con Israel y se niega a rebajar un 40 por ciento el precio de los alquileres. Unas condiciones que, a día de hoy, impedirían al Gobierno aprobar los presupuestos.

Moncloa ya asume que no sacará adelante las cuentas, aunque parece estar dispuesto a presentarlas en el Congreso este mes de septiembre para cumplir con el mandato constitucional. Pero también asegura que no adelantará las elecciones en el más que probable caso de que sean tumbados al no contar, entre otros, con los votos de Podemos.

Resulta paradójico que el partido que llevó a Sánchez a La Moncloa ahora le arruine la legislatura. Pero Podemos se ha hartado de las trampas y humillaciones del presidente y, en especial, de la gran traición de Yolanda Díaz que fue aupada a la vicepresidencia por el propio Pablo Iglesias para luego intentar liquidar al partido morado y quedarse con su legado. La soberbia de ambos mandatarios puede ser su tumba política. Porque sin Podemos, el Gobierno de coalición no es más que una filfa. Sobre todo, si depende de Junts y el PNV, dos partidos de derechas.

Y es que, más que Puigdemont, el problema de Pedro Sánchez se llama Pablo Iglesias. El golpista catalán, por mucho que despotrique, está encantado con la permanencia de Sánchez en La Moncloa. Le ha sacado la hijuela y está dispuesto a más. Pero necesita los dos años que restan de legislatura para culminar su acercamiento a la independencia de Cataluña con la celebración del referéndum de autodeterminación. Las encuestas, además, no favorecen a Junts. Podemos, en cambio, nada tiene que ganar con la prolongación de la legislatura. Sus expectativas electorales están en alza y, sobre todo, ideológicamente está cada día más lejos de Sánchez, que, sin ir más lejos, ha hocicado en el gasto militar de la OTAN, aunque intente disimularlo encubriéndolo.

En efecto, Pedro Sánchez llegó a La Moncloa gracias a Pablo Iglesias. Y tarde o temprano tendrá que abandonar la política por haber traicionado a su mentor y por haber arrasado con los postulados de izquierda que se comprometió a cumplir en su acuerdo de Gobierno de coalición. Resulta probable que Sánchez, aun sin presupuestos, se agarre al poder hasta 2027. Pero todo indica que sólo será el canto del cisne. Un largo y afónico canto del cisne.

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