(« cañada real » cuadro al óleo 100 x 100 cm, de Fernando Arrabal)
El primer largometraje de Guillermo Galoe, realizado con la ayuda de los vecinos de la casi mítica ciudad de chabolas la cañada real, amenazada de demolición (cerca del Teatro Arrabal y el antiguo matadero de Madrid), narra el final de la infancia de un joven a la belleza de un bisonte que huye de las galaxias.
La película evoca el fin de un mundo hermoso cuando los escombros erráticos imponen su ostentación. Se rodó en la propia cañada real, donde Toni, de 13 años, queda desolado cuando su familia recibe una orden de desahucio y se entera de que su amigo Saïd, de Melilla, le abandona para siempre.
Un plano general largo y amplio abre la película con una escena soberbia: un viejo coche destartalado avanza a toda velocidad, con niños a bordo, con los ojos brillantes, animando a un perro que corre —¿volando?— entre la polvareda kamikaze. Al volante, un hombre barbudo, el pai temblando de impaciencia y frenesí.
Con su primer largometraje, Galoe nos sumerge en la vida cotidiana de una ciudad única, amenazada de demolición. Una historia vibrante y poética, tan contemporánea, que fue aclamada en el último Festival de Cine de Cannes.
El adolescente se graba a sí mismo y a su amigo en un vertedero, cambiando los filtros de color de sus teléfonos; para un caleidoscopio en el umbral de la inocencia y la frescura. ¡Sin haber visto nunca Viva la Muerte!
Deslumbrante libertad de los espacios abiertos, pero el destino amenaza a Toni ¿en la ciudad de chabolas más grande del mundo? Su amigo íntimo, Bilal, se ve obligado a exiliarse en Marsella. Su abuelo, pai, chatarrero, vende a su querido perro, Atomic, a una magnate local del crack que también hace...
Mientras tanto, su propio pai prepara discretamente la mudanza de su familia a un edificio impactante . El tiempo pagano une infierno y cielo. ¿Adiós, comunidad cálida, encuentros patéticos y conmovedores?
Guillermo Galoe se sumergió durante seis años en la vida de la cañada real, conociendo a sus ocupantes. Logró magnificar todo lo que alegra al abuelo y al adolescente. Sinónimo de libertad, cuando las casas son demolidas por excavadoras las almas a la deriva. El equipo de demolición, aves de mal agüero, parece anunciar el fin planificado de una vida precaria pero irremplazable, junto con los lazos forjados en la comunidad.
Un niño y su perro. Un mundo que desaparece, con lobos aullando.
¡Qué hermosa y asombrosa sorpresa de los arrabeaux de Madrid!...
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Diez « seudo-arrbalescos » para la cañada real
« …mi perro y yo damos nuestro deje real ¿a lo que escuchamos en la cañada?»
« ...en la cañada real, de desilusiones en contradicciones, mi perro y yo ¿conocemos la vida? »
« …son tan peluseros y recelosos de lo que tengo cuando para mí ¿no es de mosqueo ? »
« …el pájaro más raro fue cazado realmente ¿sin baronesa? »
«…calculo mis zancadas ¿ no mido mis expresiones?
« …en los quince kilómetros de la cañada bajo mis pies y sus patas, ¿demoliciones y basuras ? »
« …intentan asombrarnos ¿solo consiguen que nos mofemos ? »
« …para chabolas somos los primeros de Europa ¿del mundo, del universo?»
« …nuestra moderna cañada real ¿se bautizó Cañada Real Galiana en la Edad Media? »
«...la cañada, como también el mundo ¿es un remolino ? »
« … antes se trashumanciaba hacia los mataderos, aullando los lobos ¿en la cañada ni saben nada de trashumancia? »
« …cuando pienso ¿sobrecargo algo mío ? ».
« … no es cierto¿ pero es lo que pienso? »
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FOTOS: Guillermo Galoe, Claude Millard (impulsor del Pompidou) y la película « Ciudad sin sueño ».