El cambio de fecha obedece a un retraso en el desarrollo de los sistemas de vuelo que ha obligado a reprogramar la salida. Las llamadas "ventanas de lanzamiento" óptimas según las posiciones relativas de la Tierra y Marte son favorables sólo unas pocas semanas cada dos años, y la próxima no llega hasta octubre de 2011.
El avanzado todo terreno, que se ensambla en el Laboratorio de Propulsión a Chorro del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, será el dispositivo tecnológicamente más complejo enviado en una misión interplanetaria. Utilizará nuevos cohetes e instrumentos de vuelo autopilotado para descender a través de la atmósfera marciana y aterrizar en la superficie. La mayor dificultad es su elevado peso y volumen. Los instrumentos de investigación avanzada de a bordo multiplican por diez la masa de los últimos "rover" enviados a Marte, los Phoenix, Spirit y Opportunity.
Éstos dos últimos son los únicos operativos en la superficie del planeta, después de que el pasado noviembre se perdiera contacto con la Phoenix, que en sus cinco meses de trabajo ha realizado descubrimientos extraordinarios, entre los que destacan nevadas(http://www.elimparcial.es/contenido/23962.html) y hielo subterráneo.
El Laboratorio Científico de Marte está diseñado para cubrir largas distancias y superar más accidentes de la complicada orografía marciana que ningún otro rover. Para ello, se empleará un nuevo sistema de propulsión de superficie.
Su sistema de propulsión a chorro le permitirá tocar suelo suavemente ayudado por el sistema de paracaídas. La fase de penetración atmosférica irá protegida por un escudo térmico.
Una vez en el suelo, desplegará un brazo robotizado de 2,1 metros que recogerá muestras de suelo, hielo y rocas. La base del brazo irá equipada con una especie de molinillo que desmenuzará el material antes repartirlo por los diferentes instrumentos para su análisis.
Este mismo brazo llevará una cámara estéreo que permitirá a su láser disparar con precisión objetivos a hasta nueve metros de distancia. Otro analizador, la "nariz" del robot, determinará la composición química de los vapores que provoque el láser y determinará si merece la pena recoger el material.
El lugar en el que "amartizará" aún no ha sido elegido, aunque se barajan cuatro localizaciones. Su alta humedad las hacen candidatas para albergar vestigios de vida pasada o presente. La búsqueda se seguirá centrando en fósiles o restos de microorganismos en el subsuelo de los lechos de antiguos mares, ríos y lagos.