Sociedad

Descubren una molécula que bloquea al virus del Ébola

Micrografía electrónica de transmisión coloreada de partículas del virus del Ébola (dorado) halladas tanto extracelularmente como en gemación de células renales de mono verde africano con infección crónica (azul)

INVESTIGACIÓN

José María Fernández-Rúa | Miércoles 10 de septiembre de 2025

En el emblemático Instituto La Jolla, en San Diego (EE UU), y con la participación de científicos de la Universidad de Cambridge (Gran Bretaña) y del Instituto Max Planck (Alemania), han descubierto una proteína que ayuda a bloquear la infección del virus del Ébola al unirse a una parte importante de su estructura viral.

Este anticuerpo, conocido en la jerga científica por mAb 3A6, se aisló de muestras de sangre de un superviviente, tratado en el hospital de la Universidad de Emory durante el brote del virus del ébola de 2014-2016, que comenzó en África occidental y acabó con la vida de más de 11.300 personas.

En el estudio que aparece en Nature Communications, se describe el funcionamiento de este anticuerpo humano que ayuda a bloquear la infección al unirse a una parte importante de la estructura viral del ébola, llamada tallo.

Los investigadores del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los NIH que han participado en este trabajo han descubierto que el tratamiento con mAb 3A6 puede beneficiar a los primates no humanos en etapas avanzadas de la enfermedad.

En este estudio se recuerda que el virus del Ébola (EBOV; familia Filoviridae: especie Orthoebolavirus zairense) causa una enfermedad aguda grave y frecuentemente mortal en humanos en brotes que pueden resultar en miles de muertes. Para complicar los esfuerzos de contención, el EBOV puede persistir subclínicamente en los sobrevivientes durante años y reiniciar los brotes.

Terapias frente al virus del Ébola

La enfermedad del virus del Ébola (EVE) se puede prevenir con dos vacunas autorizadas y tratar con terapias de anticuerpos monoclonales (mAb) aprobados. “Sin embargo -matizan estos científicos-, incluso con mAb aprobados, los resultados siguen siendo malos en pacientes con altas cargas virales y/o enfermedad avanzada, y se desconoce la incidencia de persistencia viral. Como tal, se necesita la identificación y optimización de nuevos mAb para abordar estas brechas”.

En este sentido, subrayan que todas las terapias y vacunas avanzadas basadas en mAb anti-EBOV se dirigen a las espigas de proteína que sobresalen de las envolturas del virión. Cada espiga comprende una sola glicoproteína codificada por EBOV, sintetizada por la traducción de una preproproteína que se escinde en el aparato de Golgi en subunidades.

Para la profesora Erica Ollmann Saphire, del Instituto de Inmunología en La Jolla (LJI), que dirigió el estudio junto con John Briggs, de la Universidad de Cambridge, “este anticuerpo ofrece la mejor protección en primates, en la dosis más baja observada hasta ahora”.

Este trabajo establece que se trata de un potente inmunoterapéutico contra el virus del Ébola, que logra una protección completa contra la enfermedad avanzada con la dosis más baja observada hasta ahora para una monoterapia, a través de un mecanismo de acción no descrito previamente.

En este equipo han participado también especialistas del Instituto Max Planck de Bioquímica, así Gabriella Worwa y Jens H. Kuhn, del NIAID así como Carl W. Davis y Rafi Ahmed, del Centro de Vacunas de Emory.

“Cuanto menor sea la cantidad de anticuerpo que se pueda administrar a una persona, más fácil será fabricar un tratamiento y menor será el costo», afirma la doctora Kathryn Hastie, primera autora del estudio y directora del Centro para el Descubrimiento de Anticuerpos del LJI.

Hacia vacunas más específicas

Este equipo descubrió que el mAb 3A6 se une a un sitio que normalmente queda oculto por un paisaje cambiante de proteínas virales. “Hay un movimiento dinámico en estas proteínas. Pueden moverse de un lado a otro, tal vez inclinarse un poco o subir y bajar”, explica Hastie.

El anticuerpo mAb 3A6 aprovecha este pequeño baile de proteínas. Tiene una afinidad tan fuerte por su objetivo viral que puede deslizarse entre las proteínas, levantarlas y engancharse a su objetivo.

Hastie subraya que la capacidad del mAb 3A6 de unirse a esta diana es importante por varias razones. En primer lugar, el sitio se conserva en diferentes especies del virus del Ébola, lo que hace que los anticuerpos que se dirigen a esta región sean un componente atractivo en las terapias pan-Ebolavirus.

En segundo lugar, la nueva comprensión de cómo el mAb 3A6 levanta las proteínas en el tallo viral, ofrece a los científicos una visión más clara de las debilidades del Ébola. El mAb 3A6 también muestra cómo anticuerpos similares contra los tallos de otros virus también podrían funcionar.

“Este estudio da algunas pistas sobre cómo diseñar vacunas que sean específicamente contra esta región del virus del Ébola”, concluye Hastie.

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