Opinión

Europa se deshilacha (I)

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Domingo 14 de septiembre de 2025

Alguien dijo que escribir era buscar el adjetivo. Hoy lo veo tan claro que, cuando se me ha ocurrido este título, he pensado que, todo lo demás, que voy a decir sobre Europa, sería redundante. Pocas veces me ha ocurrido encontrar unapalabra que defina mejor una situación. “Perder hilachas por el uso, quedar raída”. Europa ha llegado a un punto, de penoso desconcierto tal, que está dejando de ser uno de los polos de poder en el mundo. Ni siquiera es capaz de saber quien es su amigo o su enemigo, ni si está en guerra o debe estarlo y puede verse sola en este mundo tan peligroso.

Los polos de poder:

China. ¿Es China comunista?. Se la ve dirigida por un aparato político muy rígido, que se renueva por movimientos interiores poco transparentes y sin intervención del pueblo. Como en los regímenes comunistas. Sin embargo, su sistema económico es muy liberal, siguiendo la máxima del gran Deng Xiaoping: “Gato blanco, gato negro, el caso es que cace ratones”.

Crecimientos hasta del 7% anual, en sus momentos iniciales de desarrollo económico. Como España, en su época de Planes de Desarrollo, con la que, su sistema político, económico y social, guarda gran parecido.

Alejada de conflictos y concentrada en el crecimiento económico,modernización y avance tecnológico, va camino de ser la primera potencia militar del mundo. Ya asume ese papel y agrupa, tras de si, a grandes potencias. Afortunadamente, su tejido económico y financiero está tan entrelazado con occidente que, de momento, se hace impensable una ruptura abrupta.

En cuanto a Rusia. Gorbachov seducido por las promesas de Reagan de que la democracia occidental le estaba esperando con los brazos abiertos, permitió que derribaran el “Muro de Berlín” y dejó en libertad a los países europeos que ocupaba o controlaba.

Pero las democracias occidentales, la OTAN, con comportamiento nada amistoso, han llegado hasta los muros de Rusia, sustituyendo el papel de esta, en aquellos países europeos que antes controlaba. Se siente engañada, humillada y atacada y jamás confiará en el mundo occidental. Y se decanta, claramente, por ser segunda en el equipo de China, donde espera apoyo para sus fines.

Ha vuelto a la estructura ancestral de su sociedad, incluido el periodo comunista: Poder absoluto, una aristocracia fiel, con permiso para enriquecerse y la gran masa dócil del pueblo alimentado ideológicamente por las ideas de siempre: El fatalismo del siervo, la madrecita Rusia y el temor a occidente. Y apacentado, incluso, con la ayuda de la iglesia ortodoxa. Una inagotable carne de cañón.

Siempre Iván El Terrible y el temor a la invasión de occidente, que, por otra parte está justificado pues, aparte de otras pendencias legendarias con los invasores “alemanes”, Rusia ha sido invadida, desde el Oeste, por Napoleon y Hitler.

Y vuelve a la filosofía política, que durante siglos ensangrentó Europa, con sus naciones disputando, una y otra vez, puñaditos de tierra. Todas ellas han reivindicado el derecho a reclamar aquel territorio que le perteneció alguna vez y a hacer la guerra, si es necesario, para recuperarlo.

Y ha empezado por Ucrania a “reconquistar” la soberanía o el control de lo que alguna vez dominó. Sus escarceos, con posibles negociaciones de paz, son solo, fintas para desorientar al enemigo, ganar tiempo y evitar el papel de “rompedor de la baraja”. Y siempre el chantaje nuclear en ausencia de poder económico, que es muy mediocre.

¿Que será capaz de hacer un personaje como Putin, si se siente acorralado, antes de renunciar a su pretendido rango de primera potencia? Nada le detendrá, Y dejar que se salga con sus deseos ya no se puede.