Editorial

Los radicales antisemitas jaleados por Sánchez revientan el final de la Vuelta Ciclista a España

EDITORIAL

E.I. | Domingo 14 de septiembre de 2025
Los más radicales manifestantes propalestinos han boicoteado con violencia la Vuelta Ciclista a España. Desde el principio de la carrera han interrumpido etapas, han provocado altercados poniendo en riesgo la integridad física de los deportistas, han adulterado la competición al obligar a recortar o cancelar algunos tramos de la carrera. Y hasta el final. La última etapa no pudo concluir, fue suspendida porque los manifestantes se saltaron el cordón policial y ocuparon masivamente las calles del centro de Madrid por donde deberían haber pasado los corredores. Los radicales propalestinos han desprestigiado así la imagen de nuestro país al atentar contra una histórica competición internacional. Y, lo peor, el vandalismo de los manifestantes ha sido jaleado y celebrado por el Gobierno y sus socios comunistas. Una patética demostración del desprecio del presidente, sus ministros y socios comunistas al deporte al politizarlo con su fanatismo antisemita.

Ya en la primera etapa, tanto los deportistas como el público sufrieron la avalancha de los manifestantes que pedían la expulsión de Israel de la competición por “el genocidio de Gaza”. Inmediatamente, Yolanda Díaz y los portavoces de Bildu celebraron la salvajada como un acto de valentía y felicitaron como si fueran héroes a los que participaron en la batalla campal. Y era de esperar que el Gobierno de Sánchez, por boca de Albares, pidiera la retirada del equipo de Israel en lugar de condenar la violenta protesta. Esa inaudita exigencia ha sido la constante de otros ministros, como la portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría en una rueda de Prensa del Consejo de Ministros, el delegado del Gobierno en Madrid que aseguró que protegería a los manifestantes para que pudieran celebrar sus algaradas. Y el propio Sánchez, que horas antes, ha justificado el boicot a la Vuelta con un grito insuperable: “Vivan los derechos humanos y viva el pueblo español.”

Sin duda, la brutal invasión de Israel de la franja de Gaza es motivo suficiente para que se celebren manifestaciones de condena. Pero deben ser pacíficas. No es admisible convertir una concentración a favor de Palestina en una salvajada antideportiva como la cometida por los radicales antisemitas que han boicoteado la Vuelta Ciclista a España. El Gobierno está obligado a impedir las algaradas y cumplir con su obligación de proteger a los deportistas y a los espectadores. Pero prefiere promover su fanatismo contra Israel. Y el resultado de sus delirantes proclamas está ahí: en las calles de Madrid invadidas por radicales que han impedido que concluya con normalidad la Vuelta Ciclista a España.

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