AL AIRE LIBRE

LA FIFA GOLPEA AL ÁRBITRO QUE PERJUDICÓ AL MADRID

Luis María ANSON | Lunes 15 de septiembre de 2025
Hay que conceder a Gil Manzano la presunción de que intentó hacer lo mejor posible...

Hay que conceder a Gil Manzano la presunción de que intentó hacer lo mejor posible su arbitraje del partido Real Sociedad versus Real Madrid. Pero la impresión que dio a muchos desde que comenzó el encuentro es que había decidido que el Madrid lo perdiera. Su insólito arbitraje fue denunciado por las autoridades madridistas a la FIFA y la respuesta ha sido demoledora.

Según el presidente de la Comisión de Árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, la precipitación en los errores vertebró el arbitraje de Gil Manzano. Anuló de forma apresurada un gol al Madrid y a la media hora del partido expulsó a un jugador madridista por una acción menor. Incomprensible. Aparte de otras varias decisiones, pitó un penalti en contra del Real Madrid que se lo podía haber ahorrado.

Pierluigi Collina ha sido concluyente y demoledor. La expulsión fue injusta. Hubiera bastado y sobrado una tarjeta amarilla, pero Gil Manzano corrió veloz exhibiendo la roja como si estuviera comprometido a dictar una expulsión. Naturalmente, no consultó el VAR y Pierluigi Collina se lo reprocha. En el gol anulado actuó precipitadamente y en el penalti Pierluigi Collina subraya que algunos árbitros lo habrían pitado y otros no, pero que Gil Manzano se decidió, también, de forma precipitada e irreflexiva, a perjudicar al Real Madrid.

El fútbol, como escribió en su día Fernando Lázaro Carreter, inolvidado director de la Real Academia Española, es mucho más que un deporte. Incide sociológicamente en las relaciones internacionales, con remembranzas históricas; y por supuesto en las nacionales porque también cuentan las vicisitudes de las diversas regiones.

No voy a entrar en el fondo de la cuestión. Está claro que el Real Madrid ni puede ni debe tolerar arbitrajes persecutorios, sobre todo cuando se conoce puntualmente lo que ha ocurrido en los últimos años con el dinero contante y sonante rodando sobre el césped de los estadios. El fútbol moviliza cantidades descomunales de dinero y eso obliga a un control sereno de todos sus aspectos si se quiere mantener la credibilidad y el respeto de los aficionados. No se trata de debatir sobre lances deportivos. Se trata de algo mucho más profundo y sería un error bajar la guardia y que la degeneración cuestionen el espectáculo.