Editorial

Se puede criticar al Gobierno de Israel, pero no incitar al odio contra los judíos

EDITORIAL

E.I. | Viernes 19 de septiembre de 2025

En su encuentro en La Moncloa, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha dado una lección de diplomacia y sentido común a Pedro Sánchez al declarar que “se puede criticar la política del Gobierno israelí, pero nunca debe convertirse en algo que se utilice para incitar al odio contra los judíos”. El presidente alemán le ha explicado que no comparte que sea un genocidio, pero lamenta el sufrimiento de la población civil de Gaza y reconoce que no es proporcional la actuación del Gobierno israelí. Y ha añadido que “esta guerra acabará cuando Hamás libere a los rehenes y abandone las armas.. Sólo le ha faltado decir, que resulta aún más reprobable organizar y jalear las algaradas propalestinas y reventar la Vuelta Ciclista a España por intereses electoralistas, como acaba de ocurrir en nuestro país.

El canciller alemán tiene razón. Pues Pedro Sánchez no contribuye a la paz en la franja de Gaza por promover esas violentas protestas antisemitas y acusar a Israel de cometer un genocidio. Sólo consigue aplacar a sus socios comunistas que le exigen medidas contundentes contra Netanyahu, ganarse el siniestro aplauso de Hamás y poner en riesgo las relaciones diplomáticas con el Estado hebreo. La irresponsabilidad del presidente del Gobierno quedó en evidencia cuando el grupo terrorista que provocó la guerra con su criminal acción el 7 de octubre de 2023 asesinando a más de 200 personas y secuestrando a varios centenares de israelíes emitió un comunicado celebrando las medidas del Gobierno español contra Israel.

Pedro Sánchez, pues, ha fracasado al invitar a Merz a la Moncloa en su intento de recuperar el protagonismo en la política internacional, después de ser excluido por su fanatismo de las últimas reuniones de la UE sobre Ucrania y la guerra de Gaza. También ha fracasado el presidente del Gobierno al pretender convencer al canciller alemán de respaldar el uso del catalán en la UE para complacer a Puigdemont. Quizás con sarcasmo, Merz le ha aconsejado que espere a que la IA traduzca automáticamente a todos los idiomas los discursos de los europarlamentarios.

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