Los Lunes de El Imparcial

Luca Costantini: El Personaje. Íñigo Errejón

Ensayo

Domingo 21 de septiembre de 2025

La Esfera de los Libros. Madrid, 2025. 272 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar



En El Personaje. Íñigo Errejón. Historia política de una impostura, Luca Costantini nos ofrece una obra sobresaliente sobre uno de los políticos más mediáticos del panorama español de los últimos años. El autor es un excelente conocedor de todo cuando se ha cocido y se cuece en el universo de Podemos, así como en sus círculos, mareas y escisiones, por lo que el libro que tenemos entre manos supone también una radiografía perfecta de la formación que quería “asaltar los cielos”. La estructura, siguiendo un criterio esencialmente cronológico, facilita la comprensión del contenido, en el cual además de un estilo impecable, se aprecia un manejo de múltiples fuentes.

La presencia de Errejón en la política nacional se puede ubicar en 2014, momento en el cual se sumó en el último instante al proyecto liderado por Pablo Iglesias. Este último supo detectar, instrumentalizar y capitalizar el descontento de amplios sectores de la ciudadanía española (15-M), erigiéndose en su portavoz. Los resultados logrados por Podemos en las elecciones europeas de 2014 y en las generales de 2015 y 2016 hicieron pensar a ciertos opinadores que este partido de nuevo cuño podría convertirse en la marca de referencia para el votante de izquierdas. Al respecto, aunque esto no lo ha logrado, es evidente que parte de su credo lo ha asumido como propio el actual PSOE.

En este éxito electoral inicial, Errejón desempeñó un rol fundamental aplicando las tesis de algunos de sus referentes teóricos, como Laclau o Gramsci. No obstante, su principal aportación corrió en otro escenario: el de la polarización, un ámbito en el que el autor lo define con acierto como un “alquimista”. Para ello recurrió a un esquema muy básico: “Dividir a la sociedad en dos grupos, reduciendo el peso del centro político para favorecer a los extremos (…). La polarización como elemento crucial de la acción política, donde la palabra y la retórica servían de palanca para romper los consensos, afianzando la manipulación por encima de la verdad” (p. 259-260).

En el corto plazo, como hemos indicado, esta estrategia resultó positiva ya que Podemos accedió al Congreso de la Nación; sin embargo, ahí empezaron las luchas internas, en las que el protagonista de la obra fue un actor fundamental. En efecto, fiel a su modus operandi, creó un sector de seguidores, identificados con nombre y apellidos por Luca Costantini, construyendo un partido dentro del partido. En esos instantes Errejón disfrutaba de la bula de amplios sectores mediáticos (cadena SER) y políticos (consultoras cercanas al PSOE) que lo consideraban una especie de “mirlo blanco”.

Sin embargo, a medio plazo se presentaron una serie de dilemas para Errejón. Al respecto, aunque su objetivo descansaba en desbancar a Iglesias de la dirección de Podemos, no fue capaz de presentar batalla, como certificó su conducta en Vistalegre II: “Muchos saben que Errejón, por muy hábil que sea en lo discursivo no es un líder. Y que Iglesias no va a perder un combate contra él” (p. 120). Como resultado de estos movimientos, aparecieron un buen número de voces dentro de Podemos, todas ellas cercanas a Iglesias, que trasladaron una visión muy peyorativa de Errejón. Por ejemplo, Juan Carlos Monedero, lo definió en los siguientes términos: “Inteligente, cobarde y oportunista. Nunca se presenta solo a nada, siempre va con Iglesias, con Manuela Carmena o con Yolanda Díaz” (p. 121).

Asimismo, el hastag Íñigoasíno, mostró claramente una estrategia consistente en señalar al otrora ideólogo principal y maestro de la polarización, ¿un ejemplo de justicia poética? Junto a ello, dejaron caer varios de los excesos que cometía en su vida privada (peleas y enfrentamientos callejeros a altas horas de la noche en Madrid, Galicia…), si bien los medios de comunicación prestaron poca atención a esta cuestión hasta el pasado mes de octubre de 2024.

En efecto, en esta última fecha todo se derrumbó para el protagonista de la obra; además, ya no le quedaban más conejos en la chistera. Anteriormente, tras su salida de Podemos, Errejón alentó la creación de otras marcas políticas (Más Madrid, Más País, SUMAR…) con las que persiguió asegurarse un futuro político y una presencia mediática con la que alimentar un ego tan desmedido como incapaz de hacer autocrítica, un rasgo muy bien explicado por Luca Costantini.

En este sentido, cuando salieron las primeras noticias sobre su comportamiento con algunas mujeres, publicó una carta en la que, como bien subraya el autor, descartaba toda responsabilidad y se limitaba a aceptar una culpabilidad cuyas causas imputó al neoliberalismo. Las consignas basadas en sintagmas pegadizos que él elaboró y difundió machaconamente con la finalidad de destruir al adversario político se volvieron en su contra, sin que fuera capaz de hallar un nuevo flotador al que asirse para sobrevivir, conspirar y, probablemente, polarizar.

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