Los Lunes de El Imparcial

Angélica Morales: Estás en mis ojos

Novela

Domingo 21 de septiembre de 2025

Destino. Barcelona, 2025. 416 páginas. 21,90 €. Libro electrónico: 10,99 €. Audiolibro: 18,99 €.

Por David Lorenzo Cardiel



La historia de la violencia desdibuja su origen en la lontananza del origen humano. Somos una especie carnicera, con inclinaciones narcisistas y psicopáticas. Vecinos que se denuncian entre sí para robar propiedades. Comisarios políticos al servicio de faraones, emperadores, zares o presidentes únicos dispuestos a llevar a una muerte segura a miles de jóvenes pobres en alguna de las estúpidas guerras que se fraguan entre bambalinas para que unos pocos consigan la gestión de recursos o establezcan efímeros estados títere. Gente dispuesta a apuñalar por una miserable cartera o a asesinar a su esposa por celos, o por cualquier otra causa sutil que sea capaz de despertar el rencor humano.

En cada uno de nosotros, como individuos, habita la luz de la bondad, como posibilidad consciente, pero el grado colectivo, más denso en comprensión de la realidad, sigue anclado en pulsiones oscuras superables. Un episodio más de la oscuridad humana la vivió la fotógrafa Hélène Roger-Viollet, pionera de la fotografía bélica. La fundadora de la agencia homónima fraguó su talento durante una apasionante vida que le condujo, en sus circunstancias, hasta conflictos armados como fue la Guerra Civil española. Hélène vivió una larga vida, hasta superar los ochenta años de edad. Sin embargo, su final no transitó la apacible extinción que cualquier persona desearía para el suyo propio.

Con una destreza narrativa extraordinaria, la novelista turolense Angélica Morales ha recuperado el trágico final de Viollet en su novela más reciente, Estás en mis ojos, publicada por Destino. La autora, que ya cautivó a miles de lectores con su anterior obra, La casa de los hilos rotos (2023), centrada en la figura histórica de Otti Berger y la Bauhaus durante el conflictivo siglo XX, ha escogido enfocar el relato del final de la vida de Hélène Viollet en un inteligente híbrido entre novela histórica y novela policíaca. El adjetivo «inteligente» me queda corto: Morales sigue apostando por la recuperación de la memoria de mujeres de vanguardia, fuertes y valientes, que desde su ejemplo real y su vitalidad apuntalan el discurso histórico, preñado de figuras masculinas.

Pero, en esta ocasión, la autora ha desplegado todavía más su desbordante talento narrativo y ha sido capaz de construir una narración a medio camino de dos géneros y a tres bandas: el momento del asesinato de Hélène a manos de su marido –quien, en espera de juicio, se suicidó en su celda– en 1985, una investigación policial a manos de los inspectores Isabel Santolaria y Michel Étienne, y la historia de Isabel, ya en 2019, como escritora «de negro» que ha recibido el encargo de escribir una biografía sobre la reconocida fotógrafa.

Estás en mis ojos deslumbra por su tempo vibrante, la elegancia narrativa y la fuerza que poseen tanto en la construcción de los distintos escenarios como en los diálogos. Morales recrea la crudeza con solidez, sin concesión para el lector, pero sin el menor atisbo de sordidez. Basta el comienzo de la novela para convencerse de este equilibrio narrativo: «En los labios de Hélène Roger-Viollet bailaba una sonrisa. Estaba un poco ebria porque se había pasado la mañana mezclando los ansiolíticos con la ginebra y moviéndose al compás de las canciones de Édith Piaf. El vaso medio vacío sobre la mesa; en el aire, el olor del sudor y ese aroma rancio de las casas mal ventiladas (…) Hélène no podía moverse, pero abrió los ojos y vio como Jean desaparecía. (…) Jean no tardó en regresar con una barra de hierro entre las manos. (…) Hélène no supo si llegó a pronunciar aquella frase o la soñó dentro de la oscuridad: “–¿Por qué, Jean?”».

Con esta intensidad es con la que Angélica Morales mantiene el pulso a una narración que, en sí misma, es doblemente complicada. Por un lado, la autora ofrece la reconstrucción de un crimen real que, en su época, conmocionó a la sociedad parisina. Pero, por otro lado, la escritora debe amalgamar el rigor de una biografía con la ficción. Mantener este pulso de equilibrios parece fácil al leer las páginas de Estás en mis ojos. Es una vieja virtud de Morales, ser capaz de ahondar en las profundidades del alma humana y gestionar cualquier clase de relato con suficiente maestría.

No es necesario que Estás en mis ojos sea una obra maestra, un rara avis de la producción literaria de nuestro tiempo. Basta con los muchos dones que ofrece este libro: una lectura apacible, inteligente y de alta calidad, apta para toda clase de lectores. Una novela que es capaz de sorprender y hacer disfrutar al lector. No me queda la menor duda de que Estás en mis ojos y la carrera de Angélica Morales seguirán cautivando a miles de nuevos lectores. Hará bien Destino en conservar en su catálogo a una de sus mejores autoras, un diamante ya pulido que promete seguir ofreciendo vibrantes y cautivadoras narraciones como esta.

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