Son muchos los socialistas que no están dispuestos a encenagarse en la situación que zarandea al presidente Sánchez. El PSOE es un partido centenario y militantes muy destacados consideran una tropelía histórica que pueda extinguirse abrasado por la crisis sanchista. Los dirigentes más sólidos del partido y los más relevantes desde el punto de vista intelectual rechazan la deriva hacia la extrema izquierda y sostienen que debe retornarse cuanto antes a la socialdemocracia. Teresa Freixes, constitucionalista de prestigio y presidenta de la Sociedad Civil Catalana, está publicando artículos de extraordinaria solidez política. Acudió a la reunión con destacados dirigentes y exdirigentes del PSOE para llegar a un acuerdo y orientar el postsanchismo hacia los caminos que, con Felipe González, engrandecieron al PSOE.
Hay un punto en el que todos coinciden. A pesar de las encuestas, la mayoría espejo del retroceso socialista, es necesario convocar elecciones generales. Y que el pueblo decida. Ha llegado el tiempo de reconstruir, dentro de las discrepancias, la educada relación entre un PSOE de centro izquierda y un Partido Popular de centro derecha. El clima guerracivilista que el sanchismo ha propiciado enrarece la situación política. El esfuerzo que se ha hecho en el último medio siglo en favor de la democracia pluralista plena no se puede derretir abrasado por los fuegos sanchistas.
Las lideresas y los líderes que en estos momentos se mueven sin tapujos cada semana en el PSOE tienen razón. Es mejor enfrentarse con un gobierno popular y reconstruir la solidez del partido que despeñarse agarrados a la ambición personal de poder de Pedro Sánchez.
Difícil saber lo que va a ocurrir. Pero lo que se está moviendo en el seno del PSOE no son solo los viejos pesos pesados encabezados por Felipe González y Alfonso Guerra, sino la generación madura y también las más jóvenes alarmadas ante la posibilidad de que todo se derrumbe. Y a la espera de que se produzca un descuido y la Armada israelí cañonee a nuestro barco de guerra Furor, movilizado por Pedro Sánchez para proteger la flotilla de la ultraizquierdista Ada Colau.