Superado ya el récord de triunfos seguidos del club como anfitrión en la competición, el objetivo es ahora es alcanzar el absoluto que ostenta al Barça. Y lo tiene al alcance de los dedos, pues le basta con ganar al Recoletas Salud San Pablo Burgos el 19 de octubre y al BAXI Manresa el 24, lo que supondría cerrar el círculo ante el rival que le venció por última vez como foráneo el ya lejano 31 de marzo de 2024. Sin embargo, todo eso son castillos en el aire, y este Real Madrid en construcción no esta aún para pensar en esas cosas, sino para sacar adelante los partidos con la mayor confianza posible. Más fácil lo tendrá cuanto más acelere su mejora, y en estos dos últimos duelos se han visto estimulantes brotes verdes.
Empezaron lo de Sergio Scariolo de forma impecable, con un 8-0 favorable que redujo Pierre Pelos él solo, con seis puntos sin respuesta. Ni rompió ahí el partido el bando madridista ni lo consiguió en todo el primer cuarto y en el inicio del segundo, cuando el Dreamland Gran Canaria llegó a empatarle a veintidós. Pero un 7-0 con cinco puntos de Mario Hezonja, unido a un lapso en el que el rival estuvo cuatro minutos sin anotar, bloqueo que aprovechó Izan Almansa para mostrarse en su debut oficial como jugador del Real Madrid, terminó por ayudarle a construir la tapia psicológica de la decena de renta favorable, sobre la que pusieron seis filas de ladrillos más entre el desenlace de la primera parte y el amanecer de la segunda (49-53, m.22).
Un triple de Andrew Albicy frenó el despegue definitivo de los de casa y espabiló a los suyos, que empezaron a recomponerse hasta reducir la herida a la mitad. Un momento para volver a creer que duró poco, porque finalmente el talento individual se abrió camino en forma de triples. Dos de Chuma Okeke, el segundo de ellos sobre la bocina del cuarto desde el centro del campo, y otro más kilométrico de Sergio Llull hicieron que a la media hora los de blanco volviesen a ir ganando de quince (71-56, m.30).
Otro acierto exterior, este de Hezonja, aumentó el calvario; aunque no terminó de hundir a un Gran Canaria que a través de un 0-7 volvió a respirar y fue capaz de acabar el encuentro de una manera muy digna ante un Real Madrid que, ya con el triunfo en el bolsillo, dio la alternativa en los últimos segundos al joven letón Gunars Grinva, cuyo primer punto, desde la línea de tiros libres, fue recibido con una sonora ovación desde la grada.