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LaLiga. El Barcelona se estrella en Sevilla y pierde el liderato

(Foto: EFE).

JORNADA 8

Diego García | Domingo 05 de octubre de 2025
La falta de intensidad del equipo de Flick casi les costó una goleada en el primer tiempo que se concretaría en el descuento (4-1). Segunda derrota seguida catalana. Lewandowski falló un penalti.

Esta vez los fantasmas atraparon al Barcelona. El vigente campeón de LaLiga cayó goleado en el Sánchez Pizjuán (4-1) en un partido jugado por debajo de la intensidad que reclama el estilo de Hansi Flick. Competir con la defensa a la altura del centro del campo exige presionar de verdad, con compromiso y concentración. Si no se ejecuta al 100% aparece tiempo para los pasadores y espacios para los atacantes rivales que trazan desmarques de ruptura. Este par de líneas resume la esencia del plan del entrenador germano y, también, su gran flaqueza. Sus muchachos comprobaron este fin de semana las consecuencias de jugar en ese filo con la dureza contundente del marcador y de las sensaciones. Cayeron con estrépito ante un rival menor, que todavía no había ganado en su estadio, perdieron el invicto en el campeonato doméstico y se despidieron del liderato liguero. Es decir, no pudieron cumplir nada de lo previsto en sus objetivos antes del parón de octubre.

Hace un año le sobrevino un bajón profundo a este Barça arriesgado. Ocurrió que, como esta tarde, los delanteros y centrocampistas no se aplicaron con todo tras pérdida y los contrincantes deshacían la táctica del fuera de juego con facilidad. Pues bien, lo visto en esta abrasiva semana (los azulgranas venían de ser dominados por el PSG y encadenan dos derrotas consecutivas) recuerda a aquel brete. Por eso el estratega alemán no paró de desgañitarse en la banda durante el primer tiempo en Nervión. Casi no tocó el once inicial que cayó el pasado miércoles y sus jugadores saltaron al césped dos o tres velocidades por debajo de lo obligado. Replicaron las dudas en los prólogos de los encuentros que han venido susurrando y le ofrecieron a los hispalenses la oportunidad de imponer su físico. Y el esquema de Matías Almeyda no desaprovechó la concesión.

El Sevilla se 'come' al indolente Barcelona

Este preparador argentino, curtido entre su país, México, Estados Unidos y Grecia, busca siempre dotar a sus equipos del carácter que él mismo mostraba cuando jugaba en el centro del campo: agresividad, determinación y mucho ritmo. Esos tres ingredientes le han valido para caer de pie en Andalucía, sobre todo a domicilio (donde ha conquistado Gerona, Vitoria y Vallecas). En esta fecha optó por formar con una zaga de cuatro piezas y desplegar un centro del campo musculoso, al que añadió el matiz del marcaje al hombre. Esa treta táctica, que adhirió a Lucien Agoumé sobre Pedri y pegó a Djibril Sow sobre Frenkie de Jong, cortocircuitó el juego de un Barça que sigue esperando a Dani Olmo. Con el nudo táctico bien amarrado, se pudieron centrar los sevillanos en su órdago ofensivo y tras fabricar un puñado de centros laterales y desafiar el control del cuero, recogieron premio a su osadía. En el minuto 11 el incisivo Rubén Vargas sacó en largo desde la banda, Isaac Romero la bajó con clase dentro del área y acabó cayendo sobre la línea de fondo después de ser trabado por Ronald Araujo. El delantero vendió su caída al árbitro, que pitó un penalti discutible a instancias del VAR, y Alexis Sánchez abrió el marcador con aplomo -minuto 13-. El veterano chileno, que cumplirá 37 años en diciembre, llegó en verano al Pizjuán y desde entonces es piedra angular del proyecto.

Los favoritos sólo despertaron en desventaja y enlazaron su primera circulación rápida a continuación. Sin embargo, no sostuvieron el empeño y con celeridad volvieron a padecer a la espalda de sus zagueros. Los desmarques de ruptura desde segunda línea comprometieron sobremanera a una línea defensiva que sufre sin Íñigo Martínez. En este evento provocaron 10 fueras de juego, mas la sensación de inseguridad fue constante. Además de ese elefante en la habitación para Flick (que habrá de repensar si debe trabajar un planteamiento B), el Sevilla mordía mucho más y ganaba casi todos los duelos. La flacidez de De Jong, Araujo y Koundé ejerció como facilitador y las transiciones hispalenses no frenaban. Llegaron, incluso, a bordear la goleada prematura ya que antes de la media hora dispusieron de hasta cuatro llegadas muy claras. En el 22 Gabriel Suazo se escapó y centró para que José Ángel Carmona rematase cerca de la madera; en el 25 Alexis (omnipresente) cedía para el chut cruzado de Romero que lamió el palo; en el minuto 28 Sow rompió a toda la zaga azulgrana con su desmarque y cedió para el remate a placer de Isaac que Wojciech Szczęsny sacó sobre la línea; y en el 29 el meta polaco volvió a salvar a los suyos al repeler una volea nítida de Batista Mendy.

El Barça penaba por su convicción guadianesca. Las bajas de Lamine Yamal, Fermín López, Raphinha y compañía no ayudaron, pero la actitud sobresalió como el principal responsable de una debacle que, por otro lado, todavía no se hacía sentir en el marcador. El escuadrón de Almeyda estaba tan cómodo que seguía presionando y alcanzó a festejar el 2-0 en el 37. Issac Romero acababa de perdonar, con un chut horrible, otra aproximación a la carrera propicia pero no marraría la asistencia posterior de Vargas que le dejó media portería vacía. La acción nació de una disputa en la que Suazo le ganó a Koundé el cuerpeo por pura pasión, el balón viajó de Agoumé al extremo suizo, que centró sin marca para la llegada solitaria del atacante. Tercer gol del curso para este guerrero del área que lucha sin cesar y se vacía en cada partido. Luego, claro, puede tener más o menos puntería.

Vlahodimos, otra vez

Y como si de un personaje meramente reactivo se tratara, el conjunto visitante volvió a responder con rebeldía sólo tras encajar otro tanto. A partir del minuto 40, cuando los andaluces empezaban a pagar el derroche energético y plegar velas, se tomaron en serio la cita, presionaron como deben para hacer funcionar el estilo y de ese respingo sacaron el 2-1, obra de Marcus Rashford. El inglés fue el único que inquietó a los locales antes del intermedio. Primero, con un golpeo de cuero que transforma en peligrosa casi cada jugada de estrategia de la que disponga; después, con desequilibrio por su banda; y en tercer lugar, con la capacidad de finalización. En el 43 marró un mano a mano que le sacó el portero Odisseas Vlachodimos; en el 47 obligó a Marcao a efectuar un despeje de urgencia tras un centro venenoso; y en el 52 recortó distancias al colar por la escuadra un centro brillante de Pedri, en la única ocasión en la que el cansado genio canario pudo despegarse de su marcaje.

Casi sin creerlo, el Barcelona se encontró en el camarín con el resultado a tiro. Flick no pestañeó y dejó allí a Araujo y Gerard Martín. Entraron Alejandro Balde y un Eric García que está en estado de gracia. Fue el mejor frente al PSG y en esta jornada cumplió con la misión encomendada. Suplió al capitán uruguayo porque éste no es capaz de batir líneas en conducción y los catalanes necesitaban que sus centrales amenazaran debido al cepo planteado por Almeyda a los centrocampistas. Este ajuste y la entrada definitiva en calor de los visitantes preparó un segundo acto repleto de chispas e incertidumbre. Porque a los hispalenses no les llegaba ya para presionar con coordinación y el cansancio afectaría también a la armonía de sus circulaciones. Perdieron el cuero y el territorio, que quedó en manos de un combinado culé de bríos renovados. En cambio, la inercia prevista tardó en tocar realidad porque los creativos seguían amarrados por el músculo sevillista. Eso sí, en cuanto que soltaban las marcas sobre Pedri y De Jong, Vlahodimos hubo de multiplicarse.

El guardián heleno resistió en los minutos 64 y 65, en un anuncio de lo venidero. Su apellido quedó grabado en el imaginario azulgrana por aquella victoria que el Benfica les endosó y que les condujo a la eliminación en la fase de grupos de la Liga de Campeones en 2023. Desde entonces, la musicalidad de ese vocablo ha permanecido, latente, como uno de los fantasmas que alimentaron la decrepitud continental pasada. Y esta tarde regresó al presente con una actuación sensacional. Acabó con siete paradas completadas. Las más importantes se dieron frente el juvenil Roony Bardghji, último recurso de Flick que lo falló todo ante el portero local. Hasta tres disparos cristalinos desperdició. Aún así, el atacante de 19 años, que había relevado a un Ferran Torres desconocido, no se llevará el peso de la culpabilidad del fracaso colectivo. Una parte de ese tormento sí recaerá sobre un Robert Lewandowski apagado que marró un penalti en el minuto 75 (cometido por el despistado Adam Januzaj en su primera intervención tras salir del banquillo).

Chutó muy desviado y esa pifia dio alas a un Sevilla que en la reanudación sólo había fabricado un córner pasado de Suazo que derivó en un lío en el área en el que el chut de Marcao golpeó la mano de Balde y Szczesny, heróico, tapó un remate a quemarropa de Sow. Comparecieron pulmones frescos en la delegación de Nervión para sostener la ventaja y el sentirse salvados les refrescó la valentía. Terminaron el envite presionando, como si no estuviesen compitiendo ante el defensor del título. Hicieron caja de la falta de soluciones en la banca ajena y se fueron a por el éxtasis. Y alcanzaron la ansiada primera victoria casera al demoler a un Barça agotado y volcado al ataque. En el 87 cantaron un gol bien anulado, en el 90 Carmona coronó una contra agónica con un derechazo imposible que se coló ajustado y en el 97 Akor Adams selló la sentencia a placer. Para desatar el delirio de una hinchada sufrida que no veía al Barcelona arrodillado desde hacía 10 años. Hasta ahí llegó el invicto de un gigante en el que las señales preocupantes ya cuestan disgustos.

Ficha técnica

4- Sevilla: Vlahodimos; Suazo, Marcao, Azpilicueta, Carmona; Agoumé, Batista Mendy (Peque, min. 73), Sow (Gudelj, min. 61); Alexis Sánchez (Ejuke, min. 93), Rubén Vargas (Januzaj, min. 73) y Isaac Romero (Adams, min. 61).
1- Barcelona: Szczesny; Gerard Martín (Balde, min. 46), Cubarsi, Araujo (Eric García, min. 46), Koundé; Frenkie de Jong (Christensen, min. 88), Pedri; Dani Olmo, Ferran Torres (Bardghji, min. 69), Rashford y Lewandowski.
Goles: 1-0, min. 13: Alexis Sánchez (penalti); 2-0, min. 37: Isaac Romero; 2-1, min. 53: Rashford; 3-1, min. 90: Carmona; 4-1, min. 97: Adams.
Árbitro: Alejandro Muñiz. Amonestó a Gerard Martín, Marcao, Ferran Torres, Frenkie de Jong, Isaac Romero, Januzaj, Agoumé, Rashford y a Peque.
Incidencias: partido correspondiente a la 8ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (Sevilla).

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