Editorial

La mezquindad de Sánchez y sus socios al silenciar el éxito de Trump por el acuerdo de paz

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 10 de octubre de 2025
Por mucho que le escueza a Pedro Sánchez y a la entera izquierda antisemita española, ha sido Donald Trump el artífice del acuerdo de paz. El presidente norteamericano ha trabajado con tesón y convicción para que cese la masacre, para impedir más muertes, para que se reconstruya la Franja aniquilada por las bombas y para salvar a los rehenes secuestrados por los terroristas. Para liberar a esos hombres y mujeres torturados por los asesinos yihadistas de los que nunca se acordaron los activistas de la Flotilla o los radicales de todo pelaje que asolaron las calles españolas con una violencia desmedida y consentida; o mejor, jaleada por el Gobierno español. Los mismos activistas que gritaban por el “genocidio” de Israel, pero nunca denunciaron el terrorismo de Hamás.

Pedro Sánchez no ha dedicado una sola palabra de elogio al mandatario norteamericano, al que tanto odia, pero que le ha dado una lección política, diplomática y de pragmatismo. Que le ha puesto en ridículo ante el mundo entero. Pues el presidente estadounidense ha trabajado por la paz en el mundo y, el español, se ha dedicado a atizar su guerra interna. El presidente del Gobierno, sin embargo todavía ha intentado dar lecciones al declarar que "ahora toca dialogar, asistir a la población civil con esperanza, pero también con justicia y con memoria para que las atrocidades vividas no se vuelvan a repetir jamás". Tal vez le ha traicionado el subconsciente por añorar las “atrocidades”; por mirar atrás en lugar de adelante. Por rememorar la guerra en lugar de celebrar la paz.

Porque los aspavientos antisemitas de Sánchez y sus socios filoetarras y comunistas más bien han perjudicado el proceso de paz con sus alharacas desmedidas. Y, sin duda, porque el acuerdo le ha arrebatado su mejor bandera electoralista. En el fondo, el fin de la guerra entre Israel y Hamás es un contratiempo para las movilizaciones de la izquierda. Le ha chafado la campaña electoral que tenía prevista para disimular la peste de sus corruptelas.

La mezquindad de Pedro Sánchez no tiene parangón. Los líderes de las democracias occidentales, a izquierda y derecha, han reconocido el éxito de Trump. No así Pedro Sánchez y sus corifeos que, en realidad, rabian por haber fracasado en sus inútiles y contraproducentes aspavientos racistas. Si tuviera un mínimo de dignidad debería aplaudir al gobierno estadounidense por un logro que él nunca hubiera soñado alcanzar. Pero, se escabulle por entre los pasillos de La Moncloa con el rabo entre las piernas.

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