Editorial

El Gobierno amaga con presentar los presupuestos para comenzar con furia la batalla electoral de 2027

EDITORIAL

E.I. | Lunes 20 de octubre de 2025

María Jesús Montero ha insinuado que el Gobierno presentará a mediados de noviembre los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados. Nunca puede saberse si lo que dice la ministra de Hacienda es verdad. Pero, en este caso, sería sensato llevar las cuentas al Hemiciclo, aun con retraso y después de incumplir por tercera vez la obligación constitucional. Pues, a pesar de que probablemente sean tumbados, el Gobierno aprovecharía el debate para iniciar la campaña electoral a pecho descubierto, para apretar las tuercas a sus socios de investidura y redoblar el acoso a “la ultraderecha” por frenar sus “avances sociales”.

Se recrudecerá, así, la furia contra una posible victoria electoral del PP para amedrentar a esos socios que se quedarían a la intemperie, sin poder terminar de exprimir a Sánchez y, de paso, alarmar a la progresía que vive de las bicocas del Estado. Para que esa progresía mire para otro lado cuando comience el desfile de los socialistas corruptos por los tribunales, cuando caigan condenados como fichas de dominó. La polarización más salvaje tapará todas las barrabasadas del Gobierno. Y así, Sánchez se quedará solo ante la ultraderecha que, siempre según él, está dispuesta a liquidar esos “avances sociales” conseguidos por su Gobierno. Ya lo hizo en 2023. Y le salió bien, pues mantuvo el poder a pesar de perder las elecciones, gracias al apoyo de los separatistas, proetarras y comunistas que prefirieron apostar por un Gobierno que prometió cumplir con todas sus exigencias y que les aseguró que iba a ser dócil con sus deseos. Como así ha sido.

Pedro Sánchez sólo busca sembrar en la opinión pública la imagen de una España que sin él se convertirá en un Estado fascista en manos del PP y Vox. Aún más, intentará convencer a sus socios de que si pierde el poder, los separatistas, proetarras y comunistas sufrirán en sus carnes la ira de la derecha. Y es que, más que ganar las elecciones, lo único que busca el líder socialista es mantenerse en el poder con el apoyo de los mismos socios de investidura. Unos socios que, sin duda, prefieren que Sánchez siga en La Moncloa.

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