La progresión a la diabetes tipo 1 (DT1) en niños y jóvenes se puede frenar gracias a la administración, en dosis bajas, de un medicamento utilizado desde hace varias décadas para evitar el rechazo en trasplantes de órganos. Así lo ha demostrado un equipo de investigadores y clínicos del hospital universitario UZ Leuven (Bélgica).
El mismo día de su presentación en la reunión de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), celebrada en Viena (Austria), el estudio se difundió en The Lancet.
La principal conclusión de este trabajo es que una dosis mucho más baja de lo que se creía del antiguo fármaco inmunomodulador globulina antitimocítica (ATG) es segura y eficaz para prevenir la progresión de la diabetes 1 en niños.
Se trata de un anticuerpo policlonal que actúa como inmunosupresor al unirse a los linfocitos T (timocitos) y causar su eliminación de la circulación a través de la lisis mediada por el complemento y la opsonización por fagocitos. También puede modular la activación, el asentamiento y las actividades citotóxicas de las células T.
Además, reconoce otras moléculas involucradas en la cascada de activación de las células T. Su principal uso es en la supresión del rechazo post-trasplante y en el tratamiento de la anemia aplásica.
La anemia aplásica se produce porque las células madre de la médula ósea dejan de producir suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, y esto se debe generalmente a un ataque autoinmune contra estas células, o bien a la exposición a radiación, quimioterapia o toxinas que dañan la médula ósea.
El daño a las células madre hematopoyéticas provoca que la médula ósea sea hipocelular; es decir, se reduzca el tejido productivo y sea reemplazado por grasa, lo que lleva a una deficiencia de todos los tipos de células sanguíneas.
Este equipo hace hincapié en que sus hallazgos abren el uso potencial de ATG, en una dosis baja y segura, como agente modificador de la enfermedad en niños y adolescentes con diagnóstico reciente de diabetes tipo 1 clínica.
La DT1 es una enfermedad crónica que afecta aproximadamente a 9,5 millones de personas en todo el mundo. Especialmente en niños y adolescentes, las tasas de incidencia han aumentado más de un 2 % anual en los últimos 20 años.
El creciente conocimiento de la patogénesis de la DT1 como enfermedad autoinmune, en la que la destrucción de las células beta productoras de insulina pancreáticas conduce a la insulinodependencia, ha permitido la identificación de prometedoras intervenciones modificadoras de la enfermedad.
Estos científicos recuerdan que se han probado varias intervenciones en personas con DT1 clínica de inicio reciente (estadio 3) que han demostrado un éxito terapéutico relativo, con preservación del péptido C estimulado (un biomarcador de la viabilidad de las células beta) durante el primer año tras el diagnóstico.
El ATG es un fármaco reconocido en inmunología de trasplantes con más de 35 años de uso. Es un inmunomodulador compuesto por anticuerpos dirigidos a los linfocitos T, células del sistema inmunitario capaces de atacar los propios tejidos del organismo (como ocurre en la DT1). Se produce inmunizando conejos con linfocitos T humanos y obteniendo y purificando posteriormente los anticuerpos de la sangre de los animales.
Ahora, en este estudio, se administró ATG por vía intravenosa durante dos días consecutivos de forma doble ciego, con un diseño aleatorizado y controlado con placebo.
Se reclutaron más de 150 participantes de entre 5 y 25 años con diagnóstico clínico de DT1 en estadio 3 entre tres y nueve semanas antes del tratamiento, de 14 hospitales de Reino Unido, Dinamarca, Alemania, Finlandia, Italia, Bélgica, Austria y Eslovenia.
El resultado principal del ensayo fue el nivel de péptido C de cada paciente (y, por lo tanto, la función de las células beta), durante una prueba de tolerancia a comidas mixtas de dos horas, realizada 12 meses después del tratamiento y evaluada mediante el método estadístico AUC.
Los participantes eran principalmente caucásicos europeos, con una media de edad de 13 años, duración de la diabetes de 51 días, HbA1c (hemoglobina glucosilada) del 7,79 % y AUC del péptido C estimulado de 0,82 nmol/L/min.
La diferencia entre el resultado del AUC para placebo y la dosis de 2,5 mg/kg fue similar a la de la dosis de 0,5 mg/kg, lo que demuestra -según estos científicos- que la dosis más baja tuvo una eficacia similar.
Sin embargo, los efectos secundarios previamente documentados fueron más frecuentes con la dosis más alta: el síndrome de liberación de citocinas se presentó en 11 (33 %) y 8 (24 %) participantes, y la enfermedad del suero en 27 (82 %) y 11 (32 %) tratados con 2,5 mg/kg o 0,5 mg/kg de ATG, respectivamente, frente a ninguna en los tratados con placebo.
Los autores añaden que los resultados del ensayo MELD-ATG subrayan la necesidad de realizar estudios de intervención inmunomoduladora directamente en jóvenes con DT1, frente a las estrategias actuales de desarrollo de fármacos que, impulsadas por las directrices regulatorias, generalmente se dirigen primero a los adultos.
Así, añaden que “especialmente en el grupo de edad más joven, la dosis de 0,5 mg/kg fue eficaz con un buen perfil de seguridad y sería la recomendada para el tratamiento. Cabe destacar que limitar la administración de ATG a 0,5 mg/kg también implicaría solo necesitar una infusión en un día, en lugar de los dos días de infusión con la dosis de 2,5 mg/kg estudiada previamente”.