Opinión

La nariz de Isabel

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 25 de octubre de 2025
    Estoy hasta las narices de la nariz de la Presley. El motivo muy sencillo. Las televisiones privadas han dedicado los ultimos días y sus mejores programas a presentar las memorias de la "china" como fue calificada por la prensa de aquellos días, cuando Isabel decidió romper su matrimonio con el marqués de Griñón y unirse al que fuera MInistro de Economía del primer gobierno de Felipe González, Miguel Boyer.
    Unas memorias adornadas con todas sus relaciones conocidas: Julio Iglesias, Marqués de Griñón, Miguel Boyer y Mario Vargas Llosa, con las interrupciones obligadas por el estado de la nariz de Isabelita, que tuvo que viajar a Estados Unidos para tratar de solucionar sus problemas estéticos, y que al final perdió un tornillo de su elemento olfativo al estornudar, hecho que tuvo que ser solucionado por un prestigioso galeno español.
    Resumen muy breve, claro está de unas memorias que a mí, particularmente, me importan dos narices, pero que han hecho que muchas y muchos estuvieran pendientes de los medios, mientas los grandes temas mundiales y españoles que nos preocupan eran obviados, para regocijo de la Moncloa.
    Menos mal que otra persona, también con otro apéndice facial grande, las orejas, el rey Carlos III,ha rezado junto al Papa en la Capilla Sixtina, por primera vez en más de quinientos años, después de que el cisma anglicano separara a la Iglesia católica de la Iglesia de Inglaterra.
    Las dos Iglesias de divorciaron en 1534, mediante el Acta de Supremacía, después de la tortuosa crisis entre Enrique VIII y la Roma papal de entonces, tras el empeño del primero que pedía el que Pontífice le concediera la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón para poder unirse a Ana Bolena y tener con ella el ansiado hijo varón que la hija de los Reyes Católicos no le había dado. El Papa Clemente VII se negó a la exigencia, entre otras razones para no ofender a Carlos V, que era sobrino carnal de Reina Catalina.
    Esta semana, un sucesor en el trono de aquel Enrique VIII, el actual Carlos III, vuelve a demostrar que una de sus mayores preocupaciones como rey es el diálogo y el acercamiento interreligioso, por eso junto al Papa León XIV ha rezado por la reconciliación de las dos Iglesias ,con una loa a la creación y una apelación a la conservación de la naturaleza, mientras los coros de las dos comunidades religiosas han cantado por esos deseos.
    Para un acto así, si que hay que tener narices, pues supongo que bastantes miembros de la Iglesia anglicana habrán dado muestras de desagrado, mientras otros han aplaudido todo lo que ha sucedido en la Capilla Sixtina, que quedará para la historia, mientras las narices de Isabel será un párrafo, solo un párrafo, de un posible libro de texto de un profesional de la medicina estética.