Dirigidos por neurocientíficos de la Universidad de Monash, la mayor australiana, un equipo internacional ha creado una base de datos que incluye más de 2.600 despertares de 505 voluntarios de 20 estudios distintos, con la finalidad de identificar de una forma más precisa cuándo soñamos y el tipo de experiencia que nuestro cerebro tiene durante el sueño.
Uno de los primeros análisis de esta base de datos confirmó que los sueños no ocurren solo durante la fase REM (en la que el cerebro está más activo y los ojos se mueven rápidamente), sino también durante las fases No REM, más profundas y tranquilas. En estos casos, la actividad cerebral se asemeja más a la vigilia que al sueño profundo, como si el cerebro estuviera parcialmente despierto.
Además, los investigadores aplicaron algoritmos de inteligencia artificial para analizar los patrones de actividad cerebral antes de cada despertar. Con estos datos, pudieron predecir si la persona estaba soñando en ese momento, con resultados consistentes.
En el estudio que difunde Nature Communications, los autores recuerdan que un tercio de la vida de un adulto sano la pasa durmiendo, y una parte significativa de ese tiempo está soñando. A lo largo de la noche, en cualquier etapa del sueño, pueden ocurrir repetidamente experiencias conscientes subjetivas, lo que se llaman sueños.
El interés por los sueños se remonta a miles de años, desde el antiguo Egipto hasta la antigua Mesopotamia y la antigua Grecia, y abarca numerosas culturas y tradiciones. Si bien los sueños han fascinado al hombre de la calle desde hace mucho tiempo, su estudio posee un valor científico considerable, apoyando diversas áreas de investigación, incluyendo temas clínicos (parasomnias, sonambulismo), dominios neurocognitivos (aprendizaje y la memoria) y los básicos (correlatos neuronales de la consciencia).
Numerosos estudios han explorado lo que sucede en el cerebro humano durante los sueños, contribuyendo a importantes avances en la exploración científica de la consciencia. Sin embargo, hasta ahora, nunca se había logrado una integración exhaustiva de datos que permitiera un análisis exhaustivo de los hallazgos.
Giulio Bernardi, del IMT Escuela de Estudios Avanzados de Lucca, Italia, y miembro del equipo, recuerda que este trabajo es el resultado de los esfuerzos de 53 autores que trabajan en 37 instituciones de 13 países, y “representa un paso decisivo en la exploración científica de la conciencia humana al reunir y hacer disponibles décadas de investigación sobre los sueños en un solo lugar”.
Como se dice en este estudio, algunos sueños son lúcidos, concretamente cuando los soñadores son conscientes de que están soñando y pueden controlar el contenido onírico. Otros sueños incluyen falsos despertares, durante los cuales creen que se han despertado pero en realidad siguen soñando, a veces dando la sensación de un sueño dentro de un sueño.
Un sueño puede llamarse pesadilla cuando incluye la experiencia de emociones perturbadoras, como miedo intenso, ansiedad o pena, que pueden desencadenar un despertar. Las pesadillas frecuentes pueden ser un signo de un trastorno mental o neurológico subyacente, como el trastorno de estrés postraumático o la narcolepsia, según los expertos.
Además, los llamados sueños blancos son los reportados por los participantes despiertos como una experiencia de sueño de la que aseguran que ocurrió pero no pueden recordar su contenido específico.
Finalmente, hay períodos de sueño en los que se reconoce que la experiencia ha estado ausente por completo. Estos informes significan inconsciencia durante el sueño o falta de recuerdo de las experiencias.
En particular, las delineaciones anteriores no siempre se registran de forma inequívoca en los estudios del sueño, lo que dificulta la reutilización de datos entre diferentes temas de investigación. Para este documento, definieron ampliamente los sueños como cualquier experiencia recordada.
Los autores de este avance subrayan que, a medida que la base de datos continúa creciendo, esperan que pueda ayudar a responder algunas de las preguntas básicas restantes sobre el sueño y los sueños.
Por ejemplo, ¿por qué a veces permanecemos conscientes y a veces inconscientes durante el sueño? ¿Por qué algunas personas recuerdan sus sueños a diario, mientras que otras tienen una frecuencia de recuerdo muy baja? ¿Y por qué tan pocas personas tienen sueños lúcidos con regularidad, mientras que otras pueden darse cuenta de que están soñando y controlar su contenido onírico?
“En última instancia -enfatizan-, descubrir los correlatos neuronales de los contenidos específicos del sueño, que puede requerir muchos más datos que la clasificación de la presencia o ausencia de la experiencia onírica, desempeñará un papel importante en la comprensión de los mecanismos neuronales de la consciencia”.