Llegó como acostumbra. Con paso canyengue, embutido en traje pitillo y zapatos de puntapié, consciente de que su horóscopo le era favorable. Sonrisa furtiva de quien ha marcado las cartas de la baraja antes de la partida. Él actúa para sí mismo. Desprecia el Senado por ser un circo, según él. Prefiere el garito de lo amoral, ese lugar de tahúres donde las apuestas no son fraudes de ley porque ellos son los reyes del mambo. Para él los tribunales no son reales. Practica el juego del calamar con sus nuevas gafas de Christian Dior. Todo en él se asemeja a 007, pero en versión cine de barrio. Aquí somos más de Paco Martínez Soria. Jugó al baloncesto con Valle Inclán y de ahí su salto a la política esperpéntica.
Se sube el telón:
—Don Pedro Sánchez Castejón, le informamos que está usted obligado a decir la verdad ante el interrogatorio público de esta comisión de investigación.
— ¿Es usted Pedro Sánchez Castejón?
—No me consta.
—Señor Sánchez, ¿en alguna ocasión ha recibido dinero en efectivo de su partido?
—Pues verá usted, el vino que tiene Asunción, ni es blanco, ni es tinto, ni tiene color.
—Señor Sánchez, limítese usted a responder, SÍ o NO.
—Pues verá usted, el niño que tiene Asunción, ni bebe, ni fuma, ni juega al balón.
—¡Señor Sánchez, como presidente de esta Comisión de Investigación le pido más concreción en sus intervenciones!
—Veamos, ¿por qué cesó a José Luis Ábalos en 2021?
—Pues verá usted, ¡Achupé, Achupé!, sentadito me quedé.
—Señor Sánchez, ¿medió usted en el rescate de ‘Plus Ultra’?
—Pío, pío, que yo no he sido.
—¿Cuántas veces ha hablado con Koldo?
—Koldo, Koldo… ¡Ah, el que sube y baja el toldo! (jajajaja, risa de Pedro Sánchez).
—No, señor Sánchez, Koldo García Izaguirre, la persona encargada por Santos Cerdán para custodiar los avales que a usted le garantizaban el poder presentarse a las primarias de julio 2017.
—No lo recuerdo. Debió ser algo anecdótico.
—Señor Sánchez, ¿sabe si entregó la lista de donantes de sus primarias? ¿Acaso financió su suegro dichas primarias?
—Precisamente ese día me lo tomé de asuntos propios.
—Señor Sánchez, ¿se avergüenza de Koldo, Ábalos y Cerdán?
—Lo desconozco.
—Señor Sánchez, ¿qué validez da a las afirmaciones de Aldama sobre el cobro de comisiones gracias a los contratos de mascarillas?
—Aldama, Aldama… ¡Ah, el que habla con desgana! (jajajaja, risa de Pedro Sánchez)
—Señor Sánchez, vuelvo a pedirle que respete a esta Cámara Alta y a todas sus señorías presentes. Le recuerdo que está obligado a decir la verdad. Espero y deseo que se venga usted a razones.
—Pues verá usted, esto es un circo y además sin leones. (jajajaja, risa de Pedro Sánchez).
—Señor Sánchez, llevamos aquí cinco horas donde usted ha huido de toda coherencia en sus respuestas. Ha sido incapaz de actuar con seriedad y respeto.
—Permítame, señor presidente de esta Comisión. Esto es una farsa y una cacería de brujas. ¿Quién de ustedes aquí presentes sabe a qué se refiere esto: ‘Alto, alto, como un pino y pesa menos que un comino’?
—¡¡El humo!! ¿Verdad? Pues no olviden que soy el rey de las cortinas del ídem. Y como el mejor Harry Houdini, desapareció.
Y en este esperpento presentado a los espectadores, es sabido que, una vez más, pagaremos justos por pecadores.
Se baja el telón.