Sin embargo, la entera izquierda, con Bildu al frente, se inventa a diario agresiones de la ultraderecha. Pero callan cobardemente, cuando los herederos de ETA siembran el terror en las calles del País Vaco y Navarra, callan cuando los asesinos terroristas son excarcelados y homenajeados gracias a las medidas de gracia del Gobierno. Porque les interesa mantener el apoyo incondicional de Bildu, que también calla por los escándalos de corrupción del Gobierno.
La salvaje agresión al reportero de El Español, José Ismael Martínez, por encapuchados aberzales en Pamplona, además de un grave delito, es un atentado a la democracia y a la libertad de expresión. Pero los medios afines y el propio Gobierno mantienen un silencio cómplice y, naturalmente, al ministro del Interior ni se le ha ocurrido ordenar a la Policía que investigue y detenga a los autores del terrorismo callejero. ¿Qué diría Sánchez, qué haría Marlaska, qué ocurriría si un redactor de TVE, o cualquier otro medio sanchista, fuera agredido por un neonazi?