en el Salón Internacional del Caballo
Jueves 11 de diciembre de 2008
Fue magnífico ver desfilar juntos a Álvaro Domecq Romero, vestido de rejoneador, con la bandera de España, y Lourdes Ariza, presidenta de la Academia Mexicana de Gastronomía, vestida de charra y con la bandera de México. Y, sobre todo, rendir un homenaje a Antonio Ariza, padre de Lourdes y primer exportador del caballo de Pura Raza Española (PRE) como ganadero y posterior creador de la raza azteca. Es decir, un gran pionero de la gran aventura americana que llevó a cabo la primera importación de caballos españoles a tierras mexicanas. A partir de ese momento, México sirvió como puerta para su expansión a otros países latinoamericanos, además de Estados Unidos.
Una vez arraigada la raza española en México, donde desde el principio gozó de una gran aceptación, Antonio Ariza se empeñó en realizar una aportación a la charrería, en homenaje al país que tanto amaba y no fue otra que iniciar la búsqueda de un caballo de características mexicanas. Después de tan largo camino, el 4 de noviembre de 1982, la Secretaría de Agricultura mexicana, por instrucciones del presidente José López Portillo, otorgó el registro oficial a la Asociación Mexicana de Criadores de Raza Azteca.
Antonio Ariza había creado este caballo tras la adaptación al territorio mexicano de yeguas de pura raza española de Álvaro Domecq, del hierro de la Casa de Alba, a las que cruzó con caballos charros. El resultado fue el caballo azteca, hoy mundialmente conocido y con el que México empezó a disfrutar de una raza equina propia, igual que tienen España o Inglaterra.
Actividad enológica
Pero la actividad del inquieto Antonio Ariza no se limitó al mundo del caballo, sino que se extendió también al del vino, desde que fundó, en 1948, la empresa Domecq México, junto a Pedro Domecq González, vizconde de Almocadén. Fue una iniciativa especialmente compleja dada la dificultad de la coyuntura que atravesaba España, país que en plena posguerra se encontraba bajo control monetario, lo que impedía la salida de divisas. Pero, a pesar de las dificultades iniciales, Domecq México ha sido y es un gran éxito empresarial y si el vino español tiene un prestigio extraordinario en México, Domecq es uno de sus principales responsables.
La gran cocina mexicana
Quería aprovechar también para hacer un pequeño homenaje a la cocina mexicana, en mi opinión, una de las tres o cuatro mejores del mundo, llena de diversidad, atrevimiento y personalidad. Para descubrirla, les remito a la próxima edición de Madrid Fusión, que tendrá lugar en la capital de España entre los días 19 y 22 de enero de 2009, puesto que la alta cocina mexicana será una de las protagonistas.
En el curso del Congreso, Ricardo Muñoz homenajeará a las sopas mexicanas, y Enrique Olvera, a los platos de vanguardia. Pero destaca, sobre todo, la presencia femenina, de la mano de las dos grandes damas de la cocina de aquel país, Mónica Patiño y Patricia Quintana. En fin, que México y España difunden por todo el mundo dos de las cocinas más singulares y variadas del planeta.
Y enhorabuena a los organizadores del Salón Internacional del Caballo, por el bello espectáculo en el que se hermanaron el mundo del vino y del caballo a ambos lados del Océano.
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