Editorial

El imparable aluvión de corrupción del Gobierno no ha hecho más que empezar

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 04 de noviembre de 2025

Este lunes, como cualquier otro, se han multiplicado las noticias sobre los todavía presuntos casos de corrupción que acorralan al Gobierno de Pedro Sánchez. Sin tregua. Y esto no ha hecho más que empezar. A los medios de comunicación nos falta espacio para colocar tanta basura. Sólo unos ejemplos. Ahora, la UCO también acusa al ministro Torres de pagar facturas a Aldama por la compra de mascarillas. La fiscal superior de Madrid incrimina a García Ortiz en el filtrado de los correos y destaca su insólita actuación contra el novio de Ayuso; esto es, le acusa del delito de revelación de secretos. El Juez propone juzgar al exministro Ábalos por organización criminal. Miss Asturias asegura que Ábalos comentó que “Sánchez lo sabía todo sobre la corrupción”. En resumen, el fiscal general del Estado protagoniza una afrenta histórica a la Institución que representa al sentarse con arrogancia en el banquillo de los acusados vestido con su toga. Dos ministros, y hay más, son acusados por la Justicia por haberse lucrado en plena pandemia con la compra de mascarillas. Y Pedro Sánchez lo sabía todo. Un Pedro Sánchez que, además, tiene a su mujer y a su hermano imputados. Un Pedro Sánchez que dijo en su día que “no había nada de nada”, que todo eran bulos de la ultraderecha y que ahora le embarga la amnesia con su torpe defensa basada en dos frases: “no me consta” o “no recuerdo”.

La situación del presidente del Gobierno es crítica. No tiene un minuto para gobernar, ni falta que le hace con su minoría parlamentaria y huyendo de todo cual galgo de Paiporta. La izquierda se desgañita contra Carlos Mazón, pero aunque tarde y mal, el presidente de la Generalidad ha dimitido, mientras que en el Gobierno nadie se aleja de su poltrona aunque le caigan chuzos de punta desde los tribunales. Un Gobierno en el que hasta el apuntador está pringado por los sobres con chistorras o las mascarillas que se compraban para llenarse los bolsillos más que para salvar vidas.

España está en manos de una cuadrilla de irresponsables que, como única defensa insisten e insisten en liquidar la separación de poderes para salvar el pellejo. Ahí está Óscar Puente que vomita su frustración al volver a acusar a los jueces de ayudar a Feijóo a llegar al Gobierno. Un ministro que insulta a los magistrados que sientan en el banquillo de los acusados a sus compañeros de viaje “progresista”. Un ministro que por su torpeza e irresponsabilidad ha provocado el caos en la red ferroviaria pero sólo se dedica a esparcir el odio contra el PP desde las redes sociales, mientras pisotea la independencia judicial y el propio Estado de Derecho.

Y, por lo que parece, España seguirá en manos de esta cuadrilla hasta 2027. Eso sí, antes de dejar el poder no quedará piedra sobre piedra. Y, aún peor, es previsible que esparzan la kale borroka por toda España, el terrorismo calllejero que ahora ensayan sus socios de Bildu, para acusar a la derecha de dar un golpe de Estado en caso de ganar las elecciones. En efecto, esto no ha hecho más que empezar. Porque resulta evidente que Sánchez está dispuesto a morir matando.

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