Editorial

El Gobierno está muerto, pero Sánchez no abandona La Moncloa ni con aceite hirviendo

EDITORIAL

E.I. | Viernes 07 de noviembre de 2025

Por tercera vez en apenas un mes, Puigdemont ha anunciado el final de la legislatura, como si dependiera de él. Cada vez con más ímpetu para recuperar el protagonismo perdido, cada vez con más alharacas para amortiguar la sangría electoral de Junts a manos de Alianza Catalana. El prófugo puede abofetear a Sánchez cada quince días, puede bloquear la legislatura y amenazar con rayos y truenos al Gobierno, pero es y será el presidente quien decida cuándo disuelve las Cortes y convoque las elecciones. Y eso depende más de Félix Tezanos que del golpista catalán.

En realidad, nada cambia con el último rejonazo de Puigdemont a la legislatura y el anuncio de que no apoyará una sola ley del Gobierno; lo que es lo mismo que decir que Sánchez no aprobará una propuesta en el Congreso, no podrá legislar y, por tanto, gobernar. Pero, así llevamos meses y el presidente no se ha movido de La Moncloa y por lo que parece no tiene la menor intención de hacerlo ni con aceite hirviendo. Espera a consumar su asalto al censo y sueña con que Vox agujeree al PP hasta desinflar al partido de Feijóo. Y entonces, precisamente hacia 2027, tendrá a bien abrir las urnas. Hasta entonces, a viajar por el mundo a bordo del Falcon y a dar mítines en recintos blindados a los extraños, con entrada exclusiva a los militantes para eludir los abucheos que le persiguen por toda la geografía española.

De todos modos, no deja de ser humillante la actitud del PSOE con Puigdemont. Después del estacazo asestado en plena cara a Sánchez, los ministros se han apresurado a “tender la mano” a Junts para negociar ley a ley. No quieren entender que los separatistas han confirmado que no apoyarán ni una sola. Pero ellos siguen como si nada, aferrados a su falso “diálogo” y a su aún más falso Gobierno. Y tampoco quieren enfrentarse al golpista catalán por si suena la flauta, por si la ley de amnistía entra en vigor algún día y Junts decide volver al redil. Y mientras, a vivir del cuento sin presupuestos, sin leyes y sin gobernar. Y a mirar para otro lado mientras familiares del jefe, exministros y dirigentes socialistas varios desfilan por los tribunales pringados de corrupción. El Gobierno está formalmente muerto. Pero Pedro Sánchez sigue vivo y coleando. Eso sí, hasta que llegue su hora.

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