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LaLiga. El Barcelona conquista Vigo y se acerca al liderato del Madrid

(Foto: EFE).

JORNADA 12

Diego García | Domingo 09 de noviembre de 2025
El equipo de Flick reaccionó con una goleada al Celta (2-4). Tras un primer tiempo descontrolado, supo poner el freno. Triplete de Lewandowski y gran Rashford.

El Barcelona goleó este domingo en Balaídos y aprovechó el resbalón del Real Madrid en Vallecas para recortar la distancia con el liderato de LaLiga. El equipo azulgrana sabía de la oportunidad que se le había presentado y compitió como debe, presionando a cancha completa con concentración y compromiso. Con esa receta descosió a un Celta que llegaba en una racha de ocho partidos sin perder (con una goleada extraordinaria en Zagreb hace días) y que hizo explosionar un primer tiempo alocado pero que tras el descanso, sin fuelle, no alcanzó a oponer resistencia. Esta fecha quedará para el recuerdo de Robert Lewandowski, que volvía a la titularidad y agradeció la alternativa con un triplete colosal que permite a sus compañeros irse al parón de noviembre con una sonrisa.

Hansi Flick ha sufrido en esta temporada para convencer a sus jugadores de la obligación de repetir el sacrifico colectivo con el que reconquistaron la gloria en el curso pasado. Muestra de ello son las recientes derrotas del Clásico y de Brujas. Ambas dañaron a una plantilla que empezaba a estar mirada con cierta sospecha. Porque el estilo de juego del técnico alemán, innegociable como él mismo ha confirmado esta semana, exige un derroche físico y una mentalización sobresalientes. La estrategia del fuera de juego naufraga si se rinde a medio gas, como han podido comprobar (llevaban 13 goles encajados sólo en el torneo doméstico antes del pitido inicial). Por eso llamó la atención la actitud, pese a la lesión imprevista de Marc Casadó que trastocó la alineación, y el hambre con el que arrancaron el encuentro de esta noche. Al fin competían como se les supone.

Un Barça renqueante pero mejorado

Cuando todos se brindan al esfuerzo coral tras pérdida, la calidad encuentra el terreno abonado para brillar. Con esa ejecución del plan, antes del minuto 10 ya se habían adelantado. En el cuatro avisó Lewandowski con una volea centrada que estrenó los guantes del meta Ionut Radu y en el 10 facturó un penalti por mano de VAR de un Marcos Alonso que no tuvo su día. El polaco abrió su cuenta con una transformación que casi sacó el arquero rumano, recién recuperado de unas molestias. Acto y seguido Fermín López filtró un pase al espacio que se 'comió' Manu Fernández y regaló a Marcus Rashford un mano a mano con Radu. El guardameta salvó a los suyos y, cosas del fútbol, esa parada detonó el empate, ya que generó una contra que diluyó el libreto defensivo visitante. Una pared entre Borja Iglesias y Sergio Carreira bastó para que el carrilero zurdo galopase en solitario 40 metros antes del batir a Wojciech Szczesny.

Lavar la cara del Barça no es sencillo. Requiere tiempo reconstruir la regularidad industrial que anhela el estratega germano. Limitar los apagones cuesta y el público gallego disfrutó esas lagunas del favorito. Eso sí, los barceloneses se aplicaron más que otras veces y golpearon de nuevo. Robaron arriba, acapararon la posesión (64%) y obligaron a los locales a replegar filas. Entonces debieron crear en estático y por fuera, ya que no encontraron a Dani Olmo para dividir entre líneas. El flojo encuentro del centrocampista remarcó el peso de la ausencia de Pedri. Con todo, las circulaciones horizontales que enfrentaron al 5-4-1 diseñado por Claudio Giráldez localizarían la amenaza por los costados, con Rashford subrayado. Lamine Yamal padeció el doble marcaje de Carreira y de Pablo Durán (titular en lugar de Iago Aspas por su ida y vuelta), de modo que el inglés se multiplicó en la izquierda y por ahí nacerían las aproximaciones más venenosas de los 'culés'.

El extremo británico está relevando con honores a Raphinha. Encara con filo, puede salir por ambos lados y posee un golpe de balón estratosférico. Con esos argumentos torturó a un Óscar Mingueza superado y que sería sustituido en el entretiempo. El ritmo resultaba asfixiante y anunciaba un petardazo de cansancio en el segundo acto, pero mientras tanto unos y otros se vaciaron en una exhibición anatómica emocionante. No se guardó nadie una carrera, una pugna por un balón dividido. Ninguno regateó el sudor y el aficionado lo supo valorar. En ese marco general el Barça atacaba con colmillo, generando una triple ocasión (a la pérdida de Alonso le siguió un remate de Fermín repelido in extremis por Ilaix Moriba, un intento al palo de Rashford y un chut de Lamine que detuvo Radu, minuto 25). Pero como los blaugranas jugaban con la defensa en el centro del campo y los desajustes seguirían replicando (la espalda de Alejandro Balde, que saltaba a presionar, fue un coladero con los desmarques de ruptura locales), el duelo vivió un toma y daca espectacular a partir de la media hora.

De Jong echa el cierre

Y la traca tomó forma: Pau Cubarsí y Eric García (formidable) sostuvieron la apuesta con dos cruces providenciales, cuando su retaguardia volvía a romperse con el juego al espacio del Celta -minutos 35 y 37-; Rashford sentó a Mingueza antes de pintar un centro sublime que Lewandowski embocó desde el área pequeña para el 1-2 -minuto 38-; Ferrán Jutglá se escapó detrás de Balde, centró atrás y Borja Iglesias engatilló desde la frontal y en solitario un trueno que se coló pegado al larguero para devolver el empate -minuto 43-; Radu detuvo un remate de Olmo y un centro peligroso del omnipresente Rashford; y en el descuento el inglés sentenció a Mingueza antes de dibujar un centro con el que, previo desvío de Moriba, Lamine Yamal fijó el 2-3 con el que se marcharon todos a descansar a los vestuarios. Habían dejado tras de sí una apoteósica deflagración de fútbol ofensivo, sin ataduras. Para tormento de sus entrenadores.

La quietud del intermedio trajo consigo este balance azulgrana: 14 remates fabricados, ocho tiros entre palos (Radu completó cinco paradas en esta altura) y tres chuts dirigidos al arco de Szczesny concedidos. Todo ello envuelto en un dominio aplastante de la tenencia del cuero. Entonces, ¿cómo es posible que el resultado fuera tan corto? Los datos aseguraban un partidazo colosal del Barcelona, mas sus desajustes en defensa pautaban otro marcador del que esbozaban las estadísticas. Ahí debe seguir trabajando un Flick que en la previa había recordado que "lo que se habla en el vestuario debe aplicarse en el campo" y en el camarín debió decir a sus muchachos que apagaran las luces de la fiesta. Había que anestesiar el ritmo para gestionar la ventaja con menos sofocos y eso hicieron. Frenkie de Jong se agigantó dando continuidad a las larguísimas circulaciones que se estiraron a lo ancho y largo del segundo acto. Se terminó el jolgorio con el neerlandés al mando (hasta que fue expulsado por doble amarilla, en el descuento) y con Fermín engrasando y peleando. Hasta ahí llegó la alegría atacante de un Celta que pasó a penar, vacío de energía. No volvió a chutar.

Borja Iglesias, que había anotado, dado una asistencia, bajado a distribuir con astucia para abrir la zaga oponente y había realizado una vigilancia notable sobre De Jong, no pudo sostener el órdago. Tampoco sus colegas, que no encontrarían ya la velocidad de Pablo Durán. El primer escuadrón que le tomó la medida hace meces al fuera de juego blaugrana se quedó sin piernas. Y tampoco ayudó la batería de cambios. Aspas, Bryan Zaragoza y los muy desacertados Miguel Román, Javi Rodríguez (cambio de Mingueza) y Jones El-Abdellaoui comparecieron sólo para certificar la superioridad calmada de los visitantes. La concatenación de pases azulgrana desinfló del todo a los celestes y casi no se registraron llegadas antes del pitido final. Todas pertenecieron a la ofensiva 'culé'. En el 74 Rashford puso en vuelo un córner al primer palo y Lewandowski trazó un cabezazo cruzado maravilloso para el 2-4 (séptimo tanto del polaco y sexta asistencia del mancuniano); y en el 88 Lamine, discreto, topó en el palo un zurdazo tras en enésimo fallo con pelota de Marcos Alonso recogido por Fermín. Así, con el décimo partido seguido encajando goles y con más dianas para aumentar su diferencia como el mejor ataque de España, el Barça queda a tres puntos del Madrid.

Ficha técnica

2- Celta: Ionut Radu; Marcos Alonso, Starfelt, Manu Fernández (Miguel Román); Sergio Carreira, Mingueza (Javi Rodríguez, min. 46), Hugo Sotelo (El Abdellaoui, min. 78), Ilaix Moriba; Pablo Durán, Ferrán Jutglá (Bryan Zaragoza, min. 58) y Borja Iglesias (Aspas, min. 70).
4- Barcelona: Szczesny; Alejandro Balde (Gerard Martín, min. 86), Cubarsí, Ronald Araujo, Eric García; Frenkie De Jong, Dani Olmo (Christensen, min. 86), Fermín López; Rashford (Ferran Torres, min. 88), Lamine Yamal (Marc Bernal, min. 97) y Lewandowski.
Goles: 0-1, min. 10: Lewandowski (penalti); 1-1, min. 12: Sergio Carreira; 1-2, min. 38: Lewandowski; 2-2, min. 43: Borja Iglesias; 2-3, min. 49: Lamine Yamal; 2-4, min. 74: Lewandowski;
Árbitro: Javier Alberola Rojas. Expulsó a Frenkie De Jong (min. 94) y amonestó a Cubarsí, Rashford, Lewandowski y a Román.
Incidencias: partido correspondiente a la 12ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio de Balaídos (Vigo). Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en recuerdo del fallecido ex entrenador del Celta.

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