Opinión

Jóvenes antisistema: ¿qué está fallando?

Viernes 12 de diciembre de 2008
Grecia es portada en todo el mundo debido al tenso ambiente político que respira estos días el país. La cuna de la democracia, donde en los últimos tiempos se vienen sucediendo numerosas protestas propiciadas por la crisis económica, se encuentra desde hace días paralizada pero revolucionada. Los jóvenes antisistema se han alzado protagonistas de la revuelta, especialmente a raíz de la muerte de un joven de 15 años por disparos policiales.

A este hecho le han sucedido, día tras día, episodios de violencia callejera que ya han traspasado las fronteras helenas. Grupos anarquistas han organizado concentraciones de solidaridad con el adolescente muerto frente a las embajadas griegas de Berlín y Londres. Y, es en España, en las últimas horas, donde se han producido altercados entre manifestantes antisistema y agentes policiales.

Algunos han querido establecer paralelismos entre los sucesos de mayo del 68 y los que copan ahora los periódicos, pero lo cierto es que poco tiene que ver lo que sucedió hace ya cuatro décadas con el fenómeno que presenciamos hoy. Nos encontramos ante un movimiento estudiantil exento de ideología que parece actuar por contagio y sin causa justificada, más allá del rechazo al orden establecido y con cierta tendencia al vandalismo. Llevados por la insatisfacción, o acaso por el aburrimiento, algunos jóvenes parecen estar esperando la ocasión para liberar su frustración contra la autoridad y el mobiliario urbano. Violencia gratuita. Faltos de los ideales que movilizaron a las generaciones anteriores, sin una causa por la que luchar, cualquier excusa es buena para liberar adrenalina revolucionaria.

Algunos de estos chicos justifican su comportamiento alegando que hay que actuar contra una brutalidad policial que estiman generalizada. Y es cierto que los casos de abuso de la fuerza por parte de los agentes son más frecuentes de lo excepcional y tolerable. Sin embargo, los estados han empezado a tomar medidas. Hace ya tiempo que se instalaron cámaras de vigilancia en las salas de interrogatorio y la sociedad ha tomado conciencia del problema. No obstante, nada justifica los actos vandálicos que estamos presenciando. Los policías implicados en la muerte de joven manifestante griego ya están a disposición de la justicia y el caso debe continuar por los cauces del estado de derecho democrático establecidos al efecto.

Más allá de la motivación que aleguen los violentos, lo cierto es que existe un profundo malestar entre la juventud que merece toda la atención de los gobiernos europeos. Creíamos haber dado a nuestros hijos todo aquello de lo que carecimos nosotros pero algo está fallando cuando la destrucción y la violencia se convierten en cauces de expresión habituales.

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