La Guardia Civil ha detenido a una organización criminal dedicada a la introducción de hachís desde Marruecos a través del Estrecho mediante el uso de drones artesanales ensamblados por los propios integrantes del grupo.
La operación, de nombre “Ruche”, ha sido desarrollada junto a la Gendarmería Real de Marruecos tras ser detectados diversos vuelos no identificados entre ambos países. En total, han sido intervenidos ocho drones artesanales listos para su uso y otros diez en preparación.
Desde el inicio de los avistamientos los guardias civiles observaron que se trataba de drones de ala fija con capacidad para volar distancias de más de 200 kilómetros.
La investigación permitió detectar que los drones despegaban desde Alcalá de los Gazules (Cádiz), donde la organización disponía de un centro de operaciones en un domicilio. Allí se almacenaban los equipos y se procedía a la fabricación, ensamblaje y reparación de los drones utilizados contando con un sofisticado taller.
El grupo criminal operaba habitualmente durante la madrugada, aprovechando las condiciones meteorológicas favorables y la escasa visibilidad. Desde una zona apartada en el campo en la misma localidad de Alcalá de los Gazules, se lanzaban hasta diez drones simultáneamente, que volaban hasta Marruecos para ser cargados con la droga. Durante el trayecto de regreso, los drones liberaban la carga en la zona de Vejer de la Frontera y Tarifa gracias a unos mecanismos fabricados por los especialistas de la organización que permitían liberar el hachís durante el vuelo.
A los paquetes liberados se le adherían luminosos fluorescentes y un sistema de geolocalización enlazado por radiofrecuencias a un mando que emitía señales sonoras cuando se encontraba en las proximidades.
Debido a la escasa visibilidad de madrugada, los encargados de la recogida de la droga hacían uso de un visor nocturno con el que podían detectar con mayor facilidad el luminoso fluorescente colocado en los paquetes. La sustancia era trasladada posteriormente a casas rurales alquiladas, empleadas como guarderías temporales para evitar sospechas y asegurar la distribución posterior.
Tras soltar la carga, los drones continuaban en su vuelo hasta alcanzar el punto de aterrizaje de nuevo en Alcalá, donde eran recuperados por otros miembros de la organización apostados en la zona.