Llegó el día que esperaba el barcelonismo: el Camp Nou abrió sus puertas 909 días después del cierre. Más de dos temporadas futbolísticas han pasado hasta que el club haya podido ofrecer a sus espectadores la renovación de su templo en un partido oficial. Este sábado sólo pudieron acceder algo más de 45.000 espectadores y los andamios y obreros todavía se podían ver en las tribunas superiores. Sin embargo, esta fecha era especial para el corazón azulgrana y los jugadores lo sabían. Correspondieron con una victoria clara ante el Athletic, basada en la actitud y el compromiso que tantos éxitos les brindaron en el pasado curso. Y en los fallos y limitaciones de un conjunto guipuzcoano al que no le faltan dudas.
Hansi Flick retomó el reparto de descansos, con la vista puesta en el trascendental encuentro que en unos días disputarán en Stamford Bridge. Ante el Chelsea se jugarán buena parte de sus opciones para finalizar entre los ocho primeros de la Liga de Campeones, por lo que no forzó con Ronald Araújo y Marc Casadó. Este hecho entregó la titularidad en el puesto de central izquierdo a Gerard Martín. Además, las bajas de Pedri, Gavi y Frenkie de Jong colocaron a Eric García en el pivote. El canterano brilló y jugó escoltado por Dani Olmo y, sobre todo, por un Fermín López cada vez más indispensable. Su finura, ritmo y capacidad para distribuir con lucidez sin espacios le volvieron a destacar.
Empezó el Barcelona como merecía la ocasión: batallando cada pelota como si fuera la última. Presionaron con ardor desde el principio y elevaron la exigencia hasta el límite. Así, el bloque preparado por Ernesto Valverde quedó forzado en su estilo, pues los vascos también presionan y alzan su defensa casi hasta el centro del campo. Las cartas estaban sobre la mesa antes del pitido inicial, con dos escuadrones que comparten el plan de juego agresivo y valiente... y los augurios se cumplirían también, pues la distancia en la calidad técnica entre ambas plantillas resultaría crucial. Para competir y triunfar con ese riesgo la clase con balón es crucial y los locales disponen de más jugo en ese parámetro.
No pestañearon los catalanes a la hora de buscar la espalda de Dani Vivian y Aymeric Laporte, y cuando ya habían establecido su superioridad encontraron el 1-0. Ocurrió en el cuarto minuto, al sufrir Álex Berenguer una emboscada. Eric García robó el cuero y Robert Lewandowski resolvió con un auto-pase y un misil que se coló por el primer palo de Unai Simón. El tempo no podía ser más alto y el favorito disfrutó en ese pentagrama. En el ocho Pau Cubarsí rompió con un pase largo estupendo que finalizó con un chut centrado de Lamine Yamal; y en el 20, Unai Simón salvó a los suyos al detener un mano a mano a Fermín. El 'espadachín' juvenil había sorprendido con un desmarque de ruptura que leyó Ferran Torres (titular por la enfermedad de Marcus Rashford) y Olmo envió fuera el rechace posterior. Este internacional español sigue sin sintonizarse.
En el ajedrez elegido por sendos técnicos, los porteros hubieron de jugar adelantados, bordeando la labor del líbero. Joan García abortó varios envíos imprecisos y en el 12 vio cómo Nico Williams se escapaba y emitía un derechazo demasiado cruzado. Fue el primero 'estirón' rojiblanco. Les costó sacar la cabeza y tardaron en ajustarse para taponar las bajadas de Lewandowski entre líneas. Flick volvió a juntar al polaco con Ferran por dentro, dando toda la banda izquierda a Alejandro Balde. Ese matiz táctico derivaría en el gol a anulado a Torres tras otra recuperación y transición meteórica locales, y en el 32 el atacante levantino desperdició otro movimiento que había descosido a la presión visitante.
Valverde había ordenado ejecutar ayudas de hasta tres peones para parar a Lamine y la jugada le salió relativamente bien. Asimismo, fijó a Oihan Sancet en la mediapunta. El centrocampista regresaba tras superar problemas físicos y era nuclear para el 'Txingurri' por su lectura de los espacios. Sabe sorprender con sus desmarques y liberarse para dividir por dentro. Hubo de esperar el navarro cierta relajación en la marca azulgrana para recibir balones. No en vano, antes de la media hora Joan García no tuvo que trabajar más allá de un centro lateral descontextualizado de Berenguer (que ocupó el lugar del ausente Iñaki Williams). Sin embargo, antes del descanso Sancet agigantó su influencia y el Athletic disfrutó de su mejor momento. En ese lapso Unai Gómez perdonó tras una asistencia de Nico y el menor de los Williams, abucehado por su jugueteo con Joan Laporta, malgastó dos buenas posiciones de remate.
El fútbol es paradójico a veces, porque este segmento de comodidad pudo insuflar confianza y optimismo a los vascos pero, en perspectiva, confirmó el mal que arrastran los vizcaínos en estos meses. Son de los equipos menos goleadores de Primera, hecho que les ha bajado las expectativas y su lugar en la clasificación liguera. Valverde se había dejado en el banquillo al rematador Gorka Guruzeta (decisión que subraya la búsqueda de alternativas) para colocar ahí a un centrocampista llegador, físico, como Unai Gómez. Ni aún así hubo manera de ver puerta (fabricaron ocho remates en el primer acto y sólo uno de ellos fue bien dirigido) y antes del intermedio inauguraron un padecimiento que devino en goleada.
En el 48, Yuri Berchiche, que había rendido bien en ambas fases del juego, cometió un error absurdo. Le regaló el cuero a Lamine en el centro del campo. El astro español pintó un pase sublime al hueco, con el exterior, y Ferran Torres superó a Unai Simón en el cara a cara. Y en el inicio de la reanudación, tras otra imprecisión vasca, Eric García robó arriba y trazó un pared con Fermín que éste tradujo en el 3-0, al resolver la acción con jerarquía. Entonces tocaron fondo los 'leones'. En el 54 Sancet perdió la cabeza y retrató la situación anímica de su delegación, al borde del abismo en Europa (deben ganar en Praga en unos días para soñar con sobrevivir en la Champions). El navarro pagó su frustración con una patada casi a la altura de la rodilla de Fermín, sin posibilidad de jugar la redonda. El colegiado le mostró una tarjeta amarilla pero el VAR hizo entrar en razón al trencilla. La agresión merecía la roja directa.
Con la suerte echada, los preparadores sentaron a pilares como Nico Williams, Fermín López, Mikel Jauregizar, Íñigo Ruiz de Galarreta o Robert Lewandowski y dieron la alternativa a promesas destacadas como los azulgranas Dro Fernández y Marc Bernal, o el rojiblanco Alejandro Rego. Estos mediocampistas están llamados a dejar huella. Y la inferioridad numérica no rebajó la garra del Athletic, mas sí provocó un descenso notable de la velocidad del juego. El Barça, que tuvo minutos para el esperadísimo Raphinha (no jugaba desde septiembre y casi coló el 4-0 en el minuto 83), pasó a combinar en estático y a quemar el minutaje con control. Un par de intentos de reivindicación de Olmo y Guruzeta, el paradón de Joan García al testarazo de Vivian bajaron el telón, y el doblete de Ferran -en la segunda asistencia de Lamine, minuto 90- bajaron el telón. El Barrcelona ya está en casa y en el liderato liguero provisional.