Crespo ha rechazado de manera rotunda el cambio de etiquetado que permitiría sustituir el país de origen por denominaciones regionales, lo que en la práctica ocultaría el país de procedencia. “Este cambio vulnera las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE y deja totalmente indefensos a los agricultores y ganaderos europeos”, ha afirmado Crespo.
“La Comisión Europea no puede permitir que se imponga un etiquetado que oculta el país de origen y que confunde deliberadamente al consumidor. Europa no puede renunciar a la transparencia en materia de trazabilidad ni al cumplimiento de sus propias normas”, añadió.
La Comisión Europea no ha contado con el Parlamento para llevar esta iniciativa a cabo como se venía haciendo con los acuerdos comerciales.
Además del aspecto legal, Crespo ha alertado de las consecuencias económicas: “Estamos ante un acuerdo con Marruecos opaco y poco transparente que se ha negociado de espaldas al Parlamento. Un acuerdo que no nos convence y cuyo cambio en el etiquetado vendría a endurecer la situación al generar una doble competencia desleal al agricultor”.
Además, el acuerdo no se ha adaptado a la realidad de la UE tras el Brexit ya que los contingentes de importación siguen sin actualizarse. Solo en tomate, España ha perdido el 50 % de su cuota en la UE y hasta el 80 % en el Reino Unido, mientras Marruecos ha incrementado la suya un 70 %.
“No podemos aceptar acuerdos ni actos delegados que profundizan una competencia desleal que ya está desbordando a los productores europeos”, ha subrayado Crespo. “Europa no puede permitir un etiquetado que hace imposible garantizar la trazabilidad ni proteger a quienes producen bajo las normas más estrictas del mundo”, ha añadido.
El PP reclama a la Comisión Europea una reforma integral del acuerdo, la incorporación de cláusulas de reciprocidad, la creación de una Oficina Europea de Control de Importaciones y el refuerzo de los controles de los puntos de inspección fronteriza (PIF) de los puertos europeos para garantizar el cumplimiento estricto de los contingentes y los estándares fitosanitarios, sociales y medioambientales.
“Queremos relaciones comerciales con Marruecos, pero relaciones claras, transparentes y que respeten las normas europeas. No vamos a permitir que se ponga en riesgo la competitividad, el futuro y la dignidad de nuestros agricultores y ganaderos con acuerdos que siguen sin estar adaptados a la realidad de Europa”, concluyó Crespo.