AL AIRE LIBRE

LA VERDAD LE HIZO LIBRE

Luis María ANSON | Lunes 08 de diciembre de 2025
Fue Eugenio Suárez quien lo descubrió. Sus versos satíricos en "Sábado gráfico" gustaron a todos...

Fue Eugenio Suárez quien lo descubrió. Sus versos satíricos en "Sábado gráfico" gustaron a todos. A aquel jovencito, delgado como una pavesa, se lo rifaron enseguida en las cenas de la alta sociedad. Le trataban como a marquesa por rastrojo. Las damas encopetadas, junto a la ensalada de bogavante y el faisán a las uvas, se pirraban por ofrecer a Alfonso Ussía de postre, para que recitara versos cachondos y satíricos.

Un día le llamé y lo llevé al ABC verdadero. Estaba seguro de no equivocarme. Ussía tenía la pluma de su abuelo Muñoz-Seca y la coherencia de su padre el inolvidado Conde de los Gaitanes, estrecho amigo de Don Juan III. Sus artículos conectaron enseguida con los lectores que agradecen siempre la sinceridad, el sentido del humor, la descarga de la ironía, la flexibilidad y la firmeza de las ideas. Alfonso Ussía era demoledor. Tenía la nariz centinela, el pelo alerta, escépticas las orejas, la palabra ofidia, la adjetivación canalla, fresca la coña, y marinera. Entre el escritor mitrado y el cajetilla, Ussía aprendió a adentrarse en la selva literaria y en los bosques políticos, manteniendo íntegra su capacidad recental para el mordisco. Soleada de Jardiel y de Mingote, su escritura se movía entre la caricia y la tentación permanente de la fusta y de la espuela. Era a veces de hierro, a veces de seda. Yo reservaba un par de mañanas cada semana para acudir a los juzgados a responder sobre las querellas que le interponían y siempre ganaba.

Las buenas maneras a las que rendía culto y que en él iban acompañadas de una elegancia de espíritu muy por encima de la otra elegancia, la del traje y el ademán, le mantuvieron en ABC hasta que los Luca de Tena vendieron el periódico al grupo vasco Correo.

Cuando, harto de lo que ocurría en el nuevo ABC, Alfonso Ussía se desplazó al diario La Razón, que yo fundé en el año 1998, mantuvo una actitud impecable hacia el diario que fue de los Luca de Tena hasta que un día le atacaron de forma miserable y entonces hizo pública una carta demoledora en la que Mingote, emblema de ABC durante varias décadas, decía lo que pensaba de lo que los nuevos propietarios estaban haciendo con el gran periódico de inigualable historia.

Alfonso Ussía, que tenía la virtud de burlarse con entusiasmo de Alfonso Ussía, y que era un escritor liberal de verdad, que estuvo siempre al lado de Don Juan III y contra Franco, carecía de complejos de derechas y fustigaba a la izquierdona con piedad. A Ussía le caracterizaba el sentido del humor. Su abuelo Muñoz Seca le admiraba desde el cielo al que los comunistas le enviaron tras fusilarle en 1936. Así es que voy a reproducir el suculento párrafo de un periodista al que Ussía admira mucho: “Le consideran elegante y se distingue, según muchos españoles, por sus buenas maneras. Antonio Mingote y Luis María Anson envidian su camisa mandarina, su corbata azul adornada de cabroncetes, su americana blazer de botones dorados, blasonados de águilas imperiales y áncoras, amén algún que otro delfín, sus zapatos de rejilla, sus calzoncillos camacho y su sombrero flexible de color verde pavo. Exhibe Ussía reloj rolex de cadena aurífera y pluma montblanc de oro y lapislázuli. Anda siempre como si se paseara por su yate”.

Alfonso Ussía tenía muchos detractores. También numerosos partidarios. Era hombre que cantaba a los cuatro vientos las verdades, no las del barquero, sino las suyas propias. La sinceridad de Ussía compensaba algunas exageraciones. Su lealtad a ideas y personas siempre me parecieron admirables. “La verdad os hará libres”, se lee en el evangelio de San Juan. Y es la verdad la que hizo libre a Alfonso Ussía. Así hay que recordarle, así hay que proclamarlo en estas fechas en que el periodismo español le ha perdido con tristeza generalizada.