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LaLiga. El Real Madrid gana puntos y tiempo en Mendizorroza

(Foto: EFE).

JORNADA 16

Diego García | Domingo 14 de diciembre de 2025
Victoria sufrida del equipo de Xabi Alonso, con un golazo de Mbappé y el tanto crucial de Rodrygo (1-2). El compromiso racheado esta vez salió cara.

El Real Madrid fue a Mendizorroza a ganar y cumplió. No viajó hasta Vitoria para recomponerse, ni para ilusionar o seducir. Le urgía sacar los tres puntos y, dado el contexto, no se les podía exigir mucho más. Se impusieron a un Alavés guerrero por la mínima, con sufrimiento y con la irregularidad que siguen manteniendo más allá de lo presentable. En el rato en que corrieron al unísono marcaron los dos goles; tantos que, por cierto, vinieron como consecuencia de las grandes individualidades. Así pues, regresan a la capital con la misión completada y poco más de lo que presumir. En unos días se la jugarán en la Copa del Rey y cerrarán el año en casa, todavía muy bajo sospecha. Si no ganando todo, esta media sonrisa, de alivio, se perderá como lágrimas en la lluvia.

Xabi Alonso no está teniendo suerte. Además de no lograr disolver la apatía de algunos sus futbolistas más importantes, le está tocando caminar al borde del precipicio en plena marejada de bajas. Para este crucial encuentro no pudo contar con nueve jugadores. La zona más afectada fue la de los laterales. Entre lesiones y sanciones se ausentaron los cinco con los que cuenta en plantilla, así que apostó por el canterano Víctor Valdepeñas, que debutó en el primer equipo como titular y bajo rayos y centellas. Y a sus 19 años respondió con competitividad. Sólo falló una vez... y le costó un gol a Thibaut Courtois. Pagó la novatada, pero sacó buena nota. En el otro carril estuvo un Fede Valverde resignado y responsable. El técnico tolosarra usó el resto del once para reproducir la torería del día del City. Juntó a cuatro atacantes, con Kylian Mbappé, recién recuperado del dolor en la rodilla, acompañado por Vincius en la punta del ataque. Jugaron ambos centrados y a su derecha figuraba un Rodrygo renacido, que aporta una movilidad muy útil a la línea de ataque. Con esa fluctuación en la mediapunta comandó el desequilibrio inicial que tambaleó a los locales. Asimismo, empezaron presionando con compromiso los visitantes y se adueñaron del timón con personalidad. Acumularon varios robos en campo rival y marcaron territorio con jerarquía. De una de esas recuperaciones sacó el Bota de Oro el primer chut de la noche, desviado a saque de esquina.

El Madrid empieza como debe

Eduardo Coudet probló el centro del campo con cinco piezas y ordenó aplicar intensidad física y un bloque medio reactivo, que aguardaba a robar para salir a la contra. En casa les está funcionando para eludir los puestos de descenso. Sin embargo, el ritmo merengue en ambas fases del juego les limitó a enviar pelotazos para que Lucas Boyé, su único delantero, luchara por generar segundas jugadas. Aurelién Tchouaméni brilló como corrector, así que a los 'babazorros' les tocó achicar sin horizonte desde temprano. Y les costó cerrarse por la velocidad de pase que alimentaban Arda Güler y Jude Bellingham desde los pasillos interiores. Había saltado al césped concienciado el sistema de Chamartín y siguió golpeando. En el minuto ocho Mbappé controló con clase, sentó a su par y chutó alto; y en el 11 Rodrygo cruzó demasiado un pase al hueco de Fede Valverde.

El viento soplaba con fluidez en dirección al arco defendido por el magnífico Antonio Sivera y el marcador no tardaría en sufrir una modificación. En el 24 Rodrygo recuperó el cuero, Antonio Rüdiger lanzó la transición, Bellingham pintó el pase en profundidad perfecto y Mbappé coronó la acción con un golazo. A toda velocidad, recibió, fintó a Facundo Tenaglia y emitió un derechazo directo a la escuadra. El astro es fundamental (casi ha anotado la mitad de las dianas de su colectivo) y cuando no está se nota demasiado. Ya suma 17 tantos en LaLiga y en esta fecha espinosa abrió el camino. El Madrid recogía el premio a su excelente puesta en escena y anotó otro gol por medio de Bellingham, aunque el VAR se lo anuló por mano previa -minuto 27-.

Pero no hay día tranquilo para Xabi Alonso. Cruzaron la media hora sin la iniciativa ni la pelota y perdieron la posesión hasta el intermedio. Bajaron las revoluciones, dejaron de guerrear como se debe por los balones divididos y decayó el sacrificio en la presión. Los recurrentes fantasmas reclamaron sitio en la trama. Y el Alavés creció, con tiempo y espacio para gobernar. Subieron las líneas y los merengues pasaron a no poder dar tres pases seguidos hasta el descanso. Entonces Valdepeñas salvó a los suyos, in extremis, al abortar al límite una entrada en el área de Boyé y Courtois tapó un remate a quemarropa de Pablo Ibáñez en la última jugada del primer tiempo -minuto 47-.

Vinicius despierta y gana

Sólo le faltó finura en tres cuartos de cancha al bloque preparado por el 'Chacho' Coudet para festejar el empate y remataron a portería las mismas veces que el coloso, una. Parecía que la química del triunfo previo en el derbi ante la Real Sociedad podría replicarse, así que el estratega visitante interpretó la deriva (la dejadez madridista le había ofrecido a los vitorianos múltiples acciones a balón parado, su más afilado recurso) y debió ejecutar un recordatorio de los mínimos exigibles para un favorito a todo en el camarín. Ordenó adueñarse de la pelota para domar el tempo y hacerse con el control de la situación. Arda y Bellingham se pusieron a ello y, con la energía adecuada tras pérdida, rápidamente amenazaron de verdad. En el 51 Fede Valverde descerrajó un cañonazo lejano que pasó cerca de la madera y en el 53 Sivera repelió un doble remate de Mbappé y de Vinicius, tras otra asistencia maravillosa de Bellingham. El inglés mejoró mucho su rendimiento entre líneas y estuvo muy aplicado, como Rodrygo, para que la presión funcionase.

El 'Glorioso' había subido su ambición posicional, así que le regalaba a los capitalinos espacios que recorrer en transición. Pero Vinicius estaba atascado, marrando el desborde y el pase definitivo ante un Jonny Otto imperial. No sentenciaron los visitantes y el fútbol les propuso una jugarreta: en su momento de mayor dominio encajaron el 1-1. El técnico argentino ejecutó un triple cambio en el minuto 68 para pasar a competir con dos delanteros que buscaran los centros laterales y de inmediato Antonio Blanco (extraordinario su desempeño como pivote único) dibujó un pase en profundidad estupendo que Carlos Vicente usó para batir a Courtois en su primer contacto con el cuero. Se coló por una desatención de Valdepeñas y cumplió como revulsivo. Coudet le había dejado en el banquillo a pesar de ser el 'pichichi' de su escuadrón y le salió bien el movimiento.

Un apagón en la presión dio tiempo sobrado a Blanco para pensar y pasar en largo. No corrigieron y el canterano madridista fabricó un disparo desviado de Boyé y un centro a la carrera de Carlos Vicente que perdonó Toni Martínez con todo a favor -minuto 74-. Otra vez la desatención sangraba a un Madrid que de repente estaba en una contrarreloj, quién sabe si para salvar la cabeza de su entrenador. Sin embargo ahí, con todo en contra y un cuarto de hora para el final, se activaron. Porque cuando quieren, pueden. Y en el 77 una recuperación dio paso a la apertura rapidísima y repleta de clase a Güler, que recogió Vinicius para romper a Otto (por vez primera) y brindar un pase de la muerte excelso que Rodrygo embocó a placer. La solitaria genialidad de 'Vini' y la reconexión de Goes (enrachado tras recorrer la nada durante meses) valió para afianzar la perspectiva de triunfo y que amainase el sofoco.

Xabi Alonso reaccionó asegurando el escenario con una obra de ingeniería. Retiró a Valdepeñas (le habían puesto una diana con los potentes desmarques a la espalda de Carlos Vicente) y a Güler para dar entrada al recuperado Dean Huijsen (entró bien) y a Gonzalo García. El puzzle quedó con Fede Valverde uniformado de lateral izquierdo para taponar la fuga, Asencio (bien al cruce, mal con balón) viró al costado diestro y el rematador del Castilla entró para elevar el derroche sin pelota. Y el Madrid no volvería a despreocuparse de sus obligaciones. Es más, desperdició hasta en tres oportunidades la opción de anotar el tercer gol y pidió un posible penalti de Tenaglia sobre un Vinicius que lideró el orgulloso carácter de su delegación en el epílogo. Lo dieron todo para no sufrir y salieron victoriosos. Contra el equipo de Guardiola no les bastó pero en Vitoria, sí. Ahora, con el liderato de nuevo a cuatro puntos de distancia, les tocará confirmar los brotes verdes por segunda jornada consecutiva. No les queda otra.

Ficha técnica

1- Alavés: Sivera; Víctor Parada (Yusi, min. 89), Jon Pacheco, Tenaglia, Jonny Otto; Antonio Blanco; Ibáñez (Aleñá, min. 68), Denis Suárez (Guevara, min. 83), Rebbach (Toni Martínez), Calebe (Carlos Vicente, min. 68); y Lucas Boyé.
2- Real Madrid: Courtois; Valdepeñas (Huijsen, min. 78), Rüdiger, Asencio, Fede Valverde; Tchouaméni, Arda Güler (Gonzalo García, min. 78), Bellingham; Vinicius (Mastantuono, min. 89), Rodrygo (Brahim Díaz, min. 83) y Mbappé.
Goles: 0-1, min. 24: Mbappé; 1-1, min. 68: Carlos Vicente; 1-2, min. 77: Rodrygo.
Árbitro: Víctor García Verdura. Amonestó a Víctor Parada, Vinicius, Rebbach y a Guevara.
Incidencias: partido correspondiente a la 16ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio de Mendizorroza (Vitoria).

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