Editorial

Yolanda Díaz también traiciona a Pedro Sánchez

EDITORIAL

E.I. | Lunes 15 de diciembre de 2025

Yolanda Díaz ha encajado sin rechistar los muchos mazazos sufridos por el Gobierno. Pues su obsesión era, y es, mantener la vicepresidencia segunda y, sobre todo, por el pánico a quedarse en la calle. Hasta ella sabe que su invento de Sumar se desmorona y que lejos del Consejo de Ministros, con suerte, se limitará a ocupar un escaño en el gallinero del Hemiciclo y convertirse en una irrelevante diputada más. Pero, quizás, ahora tema que la vorágine de casos de corrupción y las manadas de socialistas señalados por acosos sexuales puedan provocar el colapso del PSOE actual y alejar la posibilidad de repetir la coalición de Gobierno. Y ha decidido ponerse en primera línea de campaña electoral con el paripé de dar un golpe en la mesa y exigir una remodelación del Ejecutivo “de arriba abajo” al grito de “así no podemos seguir”.

Tiene muy fácil lograr su deseo. Sólo es necesario que dimitan ella y todos los ministros de Sumar para provocar esa “remodelación de arriba abajo”” y obligar a Sánchez a convocar elecciones. Pero no le interesa. No quiere dejar el banco azul y perder su puesto de vicepresidenta. Pretende alejarse del terremoto que desmorona al Gobierno pero quedarse al frente de su ridículo partido para lanzarse a la campaña electoral desde el poder, que siempre es más cómodo y ventajoso. Pero, en realidad, con su hipócrita rabieta ha traicionado a Pedro Sánchez como en su día hizo con Pablo Iglesias. Ha traicionado al que le postuló para la vicepresidencia y al que le nombró.

Probablemente no es más que el canto del cisne. Su carrera política está en fase terminal por el deterioro de su imagen tras las fracasadas propuestas comunistas que ha puesto en marcha. Y busca sacar la cabeza del estercolero de Sánchez en busca de algún voto perdido. Pero para mantener un mínimo de dignidad, debería dimitir como vicepresidenta, no patalear como si fuera ajena al ocaso de su Gobierno.

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