Editorial

El chantaje de Sánchez a sus socios para mantenerse en el poder: que viene el lobo

EDITORIAL

E.I. | Martes 16 de diciembre de 2025

A pesar de la vorágine de casos de corrupción que le cercan y de la manada de acosadores sexuales que salpican al PSOE, después de su año más crítico como presidente, Pedro Sánchez tuvo la desfachatez de alardear de los “éxitos” de “uno de los mejores Gobiernos que ha tenido España” en su comparecencia para hacer el tradicional balance del año. Una comparecencia que resultó patética por su pose, su pretensión de aparentar optimismo y “energía”, cuando el barco socialista se hunde por la mayor tormenta que ha sufrido el PSOE.

Y, como estaba cantado, reiteró que está decidido a culminar la legislatura, pues el mayor “error sería un Gobierno de la derecha y la ultraderecha”. Ese fue el mensaje que mandó a sus socios para que no le abandonen a su suerte. Un “error” que hasta Rufián calificó de “chantaje”. Pero que, en realidad, es el motivo por el que, los partidos que le apoyaron en su investidura todavía le mantienen en La Moncloa. Dicen, eso sí, que les da vergüenza lo que está ocurriendo con los casos de corrupción y machismo, que no se puede seguir adelante sin aprobar los presupuestos, ni con esa minoría parlamentaria que impide al Gobierno legislar. Pero todos ellos, Sumar, ERC, Podemos, PNV, Bildu y hasta Junts, están aterrados de que pueda llegar el PP al poder. Pues, aunque les cueste reconocerlo, prefieren que Sánchez siga en La Moncloa.

Y así, la izquierda y los nacionalistas aguantan carros y carretas rebosantes de dinero sucio. Yolanda Díaz está aterrada de tener que abandonar el banco azul y con suerte, encaramarse hasta el gallinero del Hemiciclo. Junqueras y Rufián perderían el protagonismo político y las millonarias subvenciones de Sánchez a su secesionismo. Puigdemont tendría difícil volver a España. El PNV se desinflaría sin las transferencias y concesiones al País Vasco. Y qué decir de Bildu, que ha exprimido a Sánchez como el que más con la liberación de asesinos etarras, los homenajes festivos a los excarcelados y, ahora, con la impune resurrección del terrorismo callejero. Todos ellos se tragan los sapos de la corrupción con tal de seguir viviendo del cuento sanchista.

Pues a la hora de la verdad prefieren a un presunto corrupto en La Moncloa, mientras les permita disfrutar y compartir las mieles del poder. Y esa es la verdadera fuerza de Pedro Sánchez. El miedo de sus socios a que el PP llegue al poder, el miedo a que llegue el lobo. Por eso, las amenazas de ERC, Sumar o Bildu son de boquilla. Y, por eso, Pedro Sánchez tiene la desfachatez de decir que “este Gobierno le sienta bien a España. Les renta a los españoles”. Cuando sólo le renta a él y a sus cínicos, y cómplices, socios.

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