AL AIRE LIBRE

SE DESCOMPONE EL SANCHISMO

Luis María ANSON | Martes 16 de diciembre de 2025
Varios analistas de prestigio, entre ellos uno especialmente significativo, anunciaron hace dos años que...

Varios analistas de prestigio, entre ellos uno especialmente significativo, anunciaron hace dos años que el Gobierno formado por Sánchez se descompondría en tres meses. Parecía imposible conjugar los intereses de una veintena de partidos: los quince de Sumar y los aliados parlamentarios de extrema izquierda ERC y Bildu y de centro derecha PNV y Junts.

Habrá que reconocer la habilidad de Pedro Sánchez para lidiar con todos y salir airoso de tantos inevitables empellones. Dos años después, el Gobierno permanece, pero por primera vez se advierten síntomas de descomposición. Tanto Yolanda Díaz como Urtasun han pedido públicamente una remodelación profunda del Ejecutivo sanchista. Pedro Sánchez no quiere atender semejante petición. Sabe que los que la solicitan no se apartarán de la disciplina gubernativa por la cuenta que les trae. Al final, y salvo circunstancias extremas, todos los ministros de Sumar hincarán el pico y continuarán cobrando sus cuotas de dinero y de poder.

El agobio a Sánchez transcurre por otros caminos. Son muchos en el PSOE los que temen la extinción del partido si no se toman medidas rotundas contra los abusos y corrupciones que se están produciendo. Y no son pocos los que se muestran dispuestos a tirar de la manta. Contiene Sánchez a duras penas la crisis en el interior del Gobierno, y resiste todavía la presión, no la de Feijóo, sino la un alarmado PSOE que podría obligar al líder atribulado a rectificar y a convocar elecciones. Tanto la Europa comunitaria, como las empresas más responsables, como incluso la Iglesia Católica consideran que la solución inicial para esta España resquebrajada reside en la convocatoria de elecciones generales. Y que el pueblo decida. Parece claro que Sánchez intentará aguantar mientras maquilla el censo, nacionalizando a inmigrantes y a hijos y nietos de republicanos que se exiliaron tras la Guerra Civil. Quizá el líder sanchista consiga su propósito, si bien parece claro que España está asistiendo a la descomposición del sanchismo.