Editorial

Guerra civil en el PSOE: sálvese quien pueda

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 18 de diciembre de 2025
El empeño de Pedro Sánchez en consumar la legislatura en medio de la marabunta judicial y machista está provocando un guerra civil más o menos encubierta entre los socialistas que se aferran a la poltrona, los que temen perderla y los que ya la han perdido. La comparecencia de Santos Cerdán en el Senado refleja ese enfrentamiento a cara de perro. El que fuera hombre fuerte del partido por su amistad y cercanía al “1”, el que mangoneaba desde las entrañas del PSOE como secretario de Organización se ha quedado a la intemperie después de pasar por la cárcel de Soto del Real. Y, abandonado a su suerte, “mejor solo que mal acompañado”, se encaró con el propio portavoz socialista, Alfonso Gil, con una frase que le dejó mudo: “el partido no está en condiciones de hacerle reproches éticos”.

Y así es. Ya sólo el núcleo duro de Sánchez aguanta las embestidas de la corrupción y los acosos sexuales sin rechistar, al menos públicamente. Sólo los que temer perder los privilegios del poder se enfrentan a los rebeldes que exigen adelantar las elecciones para salir cuanto antes del estercolero de Ferraz. Sólo los Óscar y algún otro proclaman un “prietas las filas” con el sueño de despejar el horizonte judicial y llegar a 2027 con posibilidades de repetir un Gobierno de coalición, aguantar el chaparrón con la esperanza de que la entrada en el censo de inmigrantes y exiliados republicanos pueda revertir la realidad que reflejan hoy las encuestas independientes. Y esa es la consigna. Aparentar normalidad, amenazar con el miedo a la llegada del lobo “ultra”, recuperar a los socios para que no huyan con suculentas prebendas económicas o concesiones tan delirantes como la última ocurrencia de Sánchez: conceder el perfil de Estado nación a Cataluña y el País vasco para que formen parte de la Unesco o la Organización Mundial del Turismo.

Pedro Sánchez está dispuesto a todo con tal de mantenerse en el poder, pues un adelanto electoral hundiría al PSOE en su propia basura. Intenta seducir a ERC con una reunión con Junqueras en Moncloa y si es necesario, también visitará a Puigdemont, aunque sea en Waterloo. Sólo se burla de Yolanda Díaz que quiere sacar la cabeza del estercolero con aspavientos, pero que no romperá la coalición por la cuenta que le trae.

Pero Santos Cerdán, después de reprochar al PSOE que no está en condiciones de dar lecciones éticas, recordó en el Senado la estrategia a seguir que se urdió en el Peugeot. Los que atacan al Gobierno y a su líder sólo intentan “dar un golpe judicial al Estado de Derecho”, forman parte de la nueva “Inquisición” organizada por los Torquemada de la “fachosfera mediática y judicial”. Y así hasta 2027. Pasarán más socialistas por la cárcel, el partido se desangrará. Pero Sánchez y sus palanganeros de turno se enfrentarán con quien sea, incluso con los propios socialistas que se atrevan a alzar la voz, como Eduardo Medina que declaró que el Gobierno está acabado y el bocazas de Óscar Puente le replicó que “él es que el que está acabado”. En efecto, ha estallado la guerra civil dentro del propio PSOE. Y sálvese quien pueda.

TEMAS RELACIONADOS: