El gasto público desenfrenado y la desmedida crecida de los impuestos definen la situación que el sanchismo ha creado en la vida económica española. Lanzado con frenesí al autoelogio, Pedro Sánchez proporciona cifras de grandeza que el ciudadano medio no entiende cuando acude a la compra y comprueba que no llega a fin de mes. El resultado es que, a pesar de la apoteosis económica que Pedro Sánchez subraya desde la pantalla de su televisión, las encuestas subrayan, mes tras mes, el retroceso del PSOE en las encuestas, si bien el sanchismo mantiene la carta oculta del alargamiento del censo con los inmigrantes nacionalizados y con la nacionalización de hijos y nietos de republicanos huidos tras la Guerra Civil.
La deuda pública española que por su volumen acongoja, el gasto público que escala todos los himalayas y el déficit que se mantiene desdibujan el cuadro presentado ante la opinión pública por el líder de la España sanchista. Para colmo hoy se ha hecho pública la deuda de la Seguridad Social que, desde 2019, se ha disparado. Se cifra nada menos que en el 140% la crecida de esta partida especialmente significativa, con sonoras repercusiones en el conjunto de la deuda pública española.
El sanchismo ha incrementado esa deuda pública española desde el año 2019 en 519.392 millones hasta superar los 1,57 billones. A esta cifra alarmante, pues los españoles deben pagar anualmente los intereses y en su día hacer frente al principal, la Seguridad Social contribuye en 126.095 millones. Desde el año 2019 ha crecido en 73.710 millones.
Al ciudadano medio le cuesta mucho trabajo digerir estos datos. Aun así se ha creado conciencia general de que Pedro Sánchez no repara en gastos y que España se acerca a pasos agigantados hasta el borde de una situación de quiebra. Los impuestos tienen un límite y el sanchismo debería estar trabajando seriamente en reducir el gasto público, como se ha hecho en algunas Comunidades Autónomas. No parece, sin embargo, que ese sea el camino elegido. Poer el contrario, la fórmula de Pedro Sánchez resulta más elemental: que crezca la deuda pública y que aquel que suceda al sanchismo, aguante el desastre.