Nuestro Presidente del Gobierno se ha convertido en el nuevo “sustanciero” de la sociedad española. Pedro Sánchez es como aquel Profesor Nimbus, que animaba en tiras cómicas a los lectores de nuestro país en los años 50, y que es capaz de sacar sustancia donde no la hay.
Nos explicamos, pues tras la Guerra Civil Española, la pobreza agudizó el ingenio y nació la figura del “sustanciero”, que era un tipo que se anunciaba por las calles, cual afilador, y que alquilaba un hueso de jamón para dar sabor a los guisos de familias que no podían permitirse la carne. Este curioso oficio, mezcla de necesidad y creatividad, no solo mejoró los potajes de la época, sino que dejó una huella cultural que aún resuena en la tradición gastronómica española. Una historia de sabor, memoria y supervivencia y que ahora parece haber recuperado don Pedro, que ahora es capaz, cuando las cosas de su oficio, es decir de la política, se le complican, recorrer las calles de los medios de comunicación ofreciendo ahora, por ejemplo, un bono bus más barato o cualquier otra cosilla que le indiquen sus miles de asesores.
Y es que hoy, como entonces, el “ sustanciero” Pedro Sánchez, lleva consigo un hueso de jamón atado a una cuerda. Al llegar a una vivienda, lo introduce en la olla en cocción durante un tiempo determinado, generalmente a cambio de un voto por cada cuarto de hora. Este método permite que los caldos y potajes adquirieran un sabor más rico, aunque sea de manera efímera. El pregón característico de estos vendedores es: "¡Sustancia! ¿Quién quiere sustancia para el puchero? Traigo un hueso riquísimo". Una llamada hecha a través de los medios de comunicación afines y que nos presentan a un Sánchez muy desmejorado físicamente a causa de sus esfuerzos por llegar a los hogares de los españoles, que cada vez desean manos sustancia y más efectividad en las decisiones gubernamentales, que cada vez están más empañadas por personajes que declaran en sede parlamentaría “mejor solo que mal acompañado”, olvidando a sus compañeros que recorrieron también nuestras casas, pero llevándoselo todo crudo, como en su día nos relataba don Francisco de Quevedo en su obra “Historia de la Vida del Buscón llamado Don Pablos”, nada más y nada menos que en 1626, es decir, que el “sustanciero”ha sido una constante en la historia de nuestro país.
Pedro Sánchez quiere vivir de su oficio hasta 2027 animándonos a mejorar la calidad de nuestras comidas, eso sí con ingenio y con la cultura popular como protagonista, pues ya se sabe que “a la olla de enero, ponle buen sustanciero".
Pero recordamos que para llegar a enero faltan días, y en política días son años y puede pasar cualquier cosa.