Después de la holgada victoria del PP de Feijóo, aunque no ha alcanzado la mayoría absoluta que buscaba, y del trastazo histórico del PSOE de Sánchez, Extremadura podría marcar el cambio político en España, el principio del fin de un presidente desahuciado, que ha perdido la credibilidad por su nefasta y sectaria gestión, además de por los muchos casos de corrupción que acechan a su entorno familiar y a sus hombres de confianza en el Gobierno y el partido; sin olvidar que “su” fiscal general del Estado ha sido condenado por el Tribunal Supremo. Se ha empeñado, además, en presentar a un candidato imputado por enchufar a su hermano.
María Guardiola, la candidata popular en Extremadura, ha logrado una amplia victoria. Sólo el PP ha logrado más escaños que el Partido Socialista y Podemos juntos. Sánchez ha hundido al PSOE, que se ha desplomado y ha sufrido su mayor derrota en el que fuera feudo socialista durante 36 años. Sólo en los últimos 3 años, ha perdido un tercio de su representación parlamentaria. Vox ha subido notablemente, pero no debería ser suficiente como para boicotear el gobierno del PP. Los dos partidos de la derecha acaparan la Asamblea con cerca de un 60 por ciento de los escaños.
Con este resultado, María Guardiola, que suma más escaños que toda la izquierda, podría gobernar. Resultaría un disparate político que Vox lo impida. Abascal no lo pondrá fácil, aunque si se empeña en boicotear al PP y votar en contra de la investidura de la presidenta de la Comunidad demostrará que definitivamente ha decidido apuntalar a Sánchez en La Moncloa. Que prefiere otro Gobierno Frankenstein antes de ver a Feijóo de presidente.